martes, 15 de enero de 2008

Ruidos y zumbidos

Durante este último siglo, la música "popular" ha estado en una revolución permanente: desde los primeros pasos del blues y el jazz, allá por los años 20, el rock como elemento subversivo durante los 50, la expansión del pop durante los 60, la ruptura del punk a finales de los 70, la aparición de la electrónica hacia principios de los 80 y el actual maremagnum de géneros, estilos y autores.

Sin embargo, comparando la música con otras artes, aún parece estar en un estadio anterior: en la mayoría de casos, la música es "figurativa", las canciones cuentan historias, más o menos complejas, más o menos conscientemente, pero lo que se transmite es, en cierto aspecto, narrativo. El siguiente paso debería ser una aproximación "impresionista" a la música: volcarse en transmitir algún tipo de sensación sin apoyarse en ningún tipo de historia.

En este aspecto, estas dos corrientes han optado por dos caminos divergentes: en el drone, la mayoría tratan de buscar las emociones más primarias, y la emoción más primaria en el hombre es el miedo. Así, el sonido es oscuro, opresivo, agobiante: su objetivo es inquietarnos, despertar los miedos más primitivos, apelar a la memoria racial de la que hablaban Jack London o R.E. Howard.
Algunos artistas, de los que hablaré más adelante, han estado experimentando con ese concepto, con mayor o menor acierto.

Por otro lado, otro de los factores de cambio han sido las estructuras en las que se basa la música: desde principios de siglo se han venido utilizando ciertos patrones. Casi todos los cambios de los que he hablado al principio no han sido más que modificaciones a estas estructuras. ¿Acaso no sería posible hacer algo nuevo, algo sin estas estructuras? Quizá uno de los primeros intentos sería el free-jazz. Ornette Coleman empezó a experimentar con las improvisaciones, y luego el género llegaría a lo más alto con Charles Mingus, John Coltrane o Miles Davis. Sin embargo, a pesar de la improvisación, esta estaba basada en las estructuras previas. La libertad de creación no era completa.


Charles Mingus

Después, durante los años 80, una pequeña corriente dentro de la explosión del heavy metal que hubo en esa década, que luego sería conocida como Avant-garde, trató de quitarse esas estructuras de encima. Es difícil hablar de este género como algo homogéneo, pero, básicamente, su intención era crear algo nuevo, experimentar fuera de los límites conocidos hasta entonces.


Arcturus - The Chaos Path

Es posible que ahora no suene tan revolucionario, por imitaciones posteriores, pero resulta algo verdaderamente original, sobre todo en la época en la que surgió, donde tras la aparente explosión de nuevos géneros, volvemos al mismo problema de siempre: lo aparentemente original no lo es tanto: la banda más extrema y la más convencional comparten las mismas bases.

Ahora tenemos sentadas las bases sobre las que asentar un nuevo concepto de música, y son los dos pilares básicos en los que se fundamentan dos conceptos ligeramente distintos: el Drone y el Noise.

(dentro de la amplitud de los dos campos, me interesa más la etapa más moderna: en el drone la que viene de lo que se conoce como dark-ambient y en el noise el que acabaria derivando en japanoise)

Como primer paso en esta revolución, y como en cualquier otra revolución, los artistas de estos géneros han destruído las estructuras previas. En el drone las viejas estructuras se han sustituído parcialmente por unas nuevas, mientras que en el noise, la destrucción ha sido total.

Gracias a la destrucción de las anteriores estructuras, el nuevo campo de experimentación es mucho más amplio. Mientras que los artistas sometidos a esas antiguas normas se veían más sometidos a la necesidad de la narrativa, esta ahora ya no es necesaria: podemos olvidar las historias y tratar de transmitir emociones, sin necesidad de ninguna envoltura.

Sin embargo, el noise busca otros efectos: El noise, como su nombre indica, no son más que ruidos. Se busca impresionar al oyente, normalmente utilizando sonidos desagradables y ajenos a la música. Ruido a volúmenes muy altos y frecuencias en ocasiones en el límite de lo dañino.

En cuanto a otros aspectos técnicos, los dos géneros varían en cuanto a la "continuidad": en el noise, no existe, cada ¿canción? es una sucesión de ruidos, mientras que en el drone, cada sonido se alarga, creando una especie de "muro de sonido".

Por otro lado, aunque existan grabaciones de estos dos géneros, no son más que la captura de una representación puntual. Cada vez que se ejecuta una de estas piezas se crea desde cero, se produce algo único, cada concierto puede asemejarse a una performance. Quizá como ejemplo puedan servir Sunn O))), uno de los máximos representantes del drone: la música se acompaña de toda una parafernalia para acompañarla




Sunn O)))at Berlin, Volksbühne 2006
(tiene 3 partes, pongo la primera a modo de ejemplo, y la segunda por el momento wheelchair dancing alrededor del minuto 3 :) )

Y es en el noise donde se consigue este verdadero efecto de performance. Desde los caóticos conciertos de Masonna a las experimentaciones con cacharros de Merzbow. Las palabras quizá no sean suficientes :)


Masonna live @ The Bears & La Ma Ma


Masonna
(este video es bastante interesante, ya que en el Masonna explica parte de su filosofía, de sus motivaciones)


Merbow

sábado, 5 de enero de 2008

Análisis: segunda parte

Para esta segunda parte quería tratar de establecer ciertos paralelismos, aunque quizá debiera decir divergencias, entre los patrones de años anteriores y el de 2007, pero he descubierto que el año pasado (2006, aunque a estas alturas ya es "hace dos años") no hice ninguna lista. La última fue mi lista de 2005. Por lo tanto, mi opinión y su posterior análisis no se basan en datos, si no en meras impresiones... Este párrafo no deja de ser una mera excusa, al estílo de lo que hablaba Clau en su blog, pero por otra parte también es una pequeña red, frente a este salto al vacío. Espero no despeñarme :)

Hasta ahora, siempre había tendido a leer más literatura de género. Esto es un poco ambiguo, al no especificar ningún género en concreto, pero podemos usarlo para agrupar bajo un mismo término un buen puñado de cosas: ciencia-ficción, fantasía, terror, novela negra o detectivesca... Frente a esto, frente al género, estaría la Novela, con mayúsculas, al menos, esta es la división aceptada implícitamente por aquellos que consideran todo lo nombrado anterior como una especie de ghetto dentro de la Literatura. A mí esta distinción me parece en muchas ocasiones estúpida y arbitraria, pero me sirve para decir que, este año, la literatura de género ha ido perdiendo terreno, frente al concepto más genérico de novela.
Durante el 2006, descubrí y me aficioné a los libros de la colección de El Club Diógenes, sobre todo a la serie azul, más centrada en el terror y el misterio, y ocuparon gran parte de la lista. Este año, he tratado de ampliar horizontes. Ante mí se extiende un nuevo panorama, amplísimo, por el que hasta ahora no había sentido demasiada curiosidad. Un nuevo campo de procrastinación...

Creo que no voy a hacer como en 2005 y hacer un pequeño resumen de mi opinión acerca de lo más granado del año, ya que parte de ese trabajo ya lo he hecho en entradas anteriores, como la de "Confesiones de un opómano inglés", o "Planos Paralelos", o en alguna entrada resumen, aunque he de reconocer que muchos libros de los que me hubiera gustado hacer algún pequeño comentario se fueron quedando en algún oscuro rincón mental. Si acaso, para una entrada posterior, todo sea por mantener el espíritu futurista de este blog ;)

En definitiva, esta pequeña actualización me servirá como una pequeña sinopsis del 2007, en lo que a lectura se refiere, será interesante volver a leer esto dentro de un año.

jueves, 3 de enero de 2008

Análisis: primera parte

En la entrada anterior dije que intentaría hacer un pequeño análisis de la lista publicada, pero, como deberíais saber, este blog es un lugar de promesas incumplidas, o como mucho cumplidas a medias, así que no me siento demasiado obligado a hacer un análisis demasiado en profundidad, cosa de la que, por otra parte, no me siento demasiado capaz, uno sabe reconocer sus límites.
No sé por qué, este año me ha dado por volver atrás, a los Reinos Olvidados y otros mundos propios de juegos de rol, aunque la verdad es que nunca había leído mucho de estos mundos de fantasía, quizá fuese por la sensación de tener una cuenta pendiente. En cualquier caso, creo que ahora está más que saldada, al menos en cuanto a uno de los pilares básicos de la fantasía juvenil, la Dragonlance... hasta ahora no había leído nada por falta de curiosidad, pero tras haber leído los tres volúmenes de las Crónicas y los dos primeros de las Leyendas, estoy bastante saturado... todo me ha parecido taaaaaaaaan de cartón piedra, los personajes tan de manual, hasta extremos que no imaginaba, siendo este el principal motivo por el que ni siquiera tengo Elminsterganas de terminar con el tercer libro y terminar el ciclo principal, pero es que creo que no soportaba más a Tas, ni al "soy malo, pero bueno en el fondo" de Raistlin... en definitiva, todo ese elenco de buenos de Disney contra los malos malísimos, también muy Disney. En comparación, los tres tomos de la primera trilogía de Drizzt Do'Urden, antes de que Salvatore entrase en su modo writing-frenzy me han parecido unas aventuras estupendas. En comparación con la Dragonlance, los compañeros y enemigos del elfo oscuro resultan mucho más creíbles, más vivos, el mundo es bastante más real, en lugar del inmaculado y maniqueo mundo de Dragonlance. También he leído este último libro sobre Elminster, y la impresión se repite: una historia de aventuras, con su parte de capa y espada y sus historias de magia, muy entretenidos y agradables de leer :)

También ha caído una novela basada en Warhammer 40.000, que ha sido una grata sorpresa, esperaba algo bastante más cutre, pero, como con las novelas de los Reinos, me he encontrado con una trama ágil, unos personajes interesantes y un trasfondo sólido y bien construido, que es más de lo que me esperaba.

No es esta la única literatura de puro entretenimiento, sin ninguna pretensión añadida que ha caído este año, pero voy a dar por cerrado esta primera parte del resumen, para dejarlo más o menos centrado en un único asunto, y no divagar. Quizá, en las próximas entregas, haya más ;)

miércoles, 2 de enero de 2008

Resumen de lecturas en fin de año (2007)

Recupero título de post y tradición de fin de año/principio del año siguiente.
Este año he pegado un bajón en el número de libros leídos, aunque, creo, ha aumentado ligeramente la calidad de las lecturas, aunque, por supuesto, no han faltado unos cuantos libros de auténtico nerd... Este año he re-descubierto los Reinos Olvidados, después de tantos años :)

La lista va por orden cronológico

  1. A feast for crows, George R.R. Martin
  2. Njal's saga, una de las sagas islandesas, el autor original es desconocido
  3. La piedra de Cristal, primer volumen de la trilogía de Drizzt, de R.A. Salvatore
  4. Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos, de Rodolfo Martínez
  5. El Poder de las Tinieblas, de John Connolly
  6. Kafka en la orilla, de Murakami
  7. Ríos de Plata, el segundo de Drizzt, también de Salvatore
  8. La Gema del Halfling, el tercero, de Salvatore
  9. La espuma de los días, poesía y jazz a manos de Boris Vian
  10. Historias de fantasmas de un anticuario, de M.R. James
  11. La madriguera del Gusano Blanco, de Bram Stoker
  12. El Camino del Acero, (cortesía de la editorial Ábaco) de Andrés Díaz
  13. Narraciones Extraordinarias, de Poe
  14. Antes de Adán, de Jack London
  15. La amenaza de Andrómeda, de Crichton
  16. Perfil Asesino, otro más de John Connolly
  17. La Tierra Moribunda, de Jack Vance
  18. El Valle del Terror, de A.C. Doyle
  19. La guerra de las Salamandras, de Karel Capek
  20. El Camino Blanco, de John Connolly
  21. El Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad
  22. Ubik, Philip K. Dick
  23. Poesías Reunidas, de T.S. Elliot
  24. Poemas Dispersos, de Jack Kerouac
  25. La reliquia de Yahveh, de A. del Barrio, otro lanzamiento de Ábaco
  26. Rosa Cuántica, de Catherine Asaro
  27. Una princesa de Marte, de Burroughs
  28. La posada de las Dos Brujas, de Conrad
  29. Nocturnes, recopilación de relatos de Connolly
  30. Cazador Gris, William King, novela ambientada en el universo de Warhammer 40K
  31. La Hierba del Diablo, primer volumen de la Torre Oscura, de Stephen King
  32. Escritos de un viejo indecente, de Bukowski
  33. El templo de Istar, primer volumen de las Leyendas de la Dragonlance. Weis y Hickman
  34. El libro de las Ilusiones, de Paul Auster
  35. Cantar de Mío Cid
  36. La guerra de los Enanos, segundo de las Leyendas de la Dragonlance
  37. El último saludo de Sherlock Holmes, de A. Conan Doyle
  38. La maldición de los Dain, de Hammett
  39. Planos Paralelos, de Ursula K. LeGuin
  40. La Legión de los Condenados, de Sven Hassel
  41. Tristezas de Bay City, de Raymond Chandler
  42. En el Camino, de Jack Kerouac
  43. Tifón, de Conrad
  44. El prisionero de Zenda, de Hope
  45. El Candor del Padre Brown, de G.K. Chesterton
  46. El Imperio, de Ryszard Kapuscinski
  47. Marciano, vete a casa, de Frederic Brown
  48. El ángel negro, otro más de Connolly
  49. Mona Lisa acelerada, de William Gibson
  50. H.P. Lovecraft, un ensayo de Houellebecq
  51. Gir/Moebius. El doble en el espejo, de Jesús Moreno
  52. Confesiones de un opiómano inglés, Thomas de Quincey
  53. El mundo como supermercado, de Houellebecq
  54. La Seducción, de Baudrillard
  55. La Eneida, Virgilio
  56. Crimen y Castigo, de Dostoievsky
  57. Elminster, forja de un mago, Ed Greenwood
De momento, voy a limitarme a enumerarlos, y poco a poco iré rumiando una pequeña síntesis, y quizá un pequeño análisis de lo más granado, aunque muchos ya han aparecido por aquí, o por este otro lado...

jueves, 13 de diciembre de 2007

lista de deseos

(he estado a punto de caer en un anglicismo, y titular a esta entrada wishlist... ah! la cultura anglosajona ha invadido sutilmente nuestra vida, y a veces es difícil darse cuenta de ello...)

Como dije en la anterior entrada, estamos entrando en unas fechas importantes, tanto por el aniversario de este blog como por las diversas celebraciones que realizan en esta época del año los creyentes de la mitología judeo-cristiana, siendo una fecha fija la celebración de la Navidad, y variable la de Hanukkah, debido a las diferencias entre los calendarios. También podríamos felicitar a los adoradores del sol, pues se acerca la fecha del Sol Invicto, usurpada a lo largo de la historia y cambiado su significado...

En estas fechas se desata el consumismo, y yo, comprador compulsivo e irredento, desearía dejarme llevar, pero he de moderar mis gastos en cuanto a caprichos, todo por el Bien Mayor, que es poder irme de viaje unas cuantas veces este año.

Lo malo es pasar por delante de unas cuantas librerías de camino a la facultad, y ver un montón de libros que me gustaría leer, o entrar en foros y que la gente hable sobre otros muchos que también me gustaría poder tener en mis garras...

Ya he hablado aquí de los libros que he leído de Paul Auster, y me gustaría seguir profundizando en su bibliografía, sobre todo su último libro, el de Viajes en el Scriptorium. También he leído varios (y buenos) comentarios sobre el último libro del recientemente fallecido Norman Mailer, El Castillo en el Bosque, un curioso vistazo sobre la infancia de Hitler. Y siguiendo con esto, otra ucronía sobre la segunda guerra mundial que tengo pendiente de leer desde hace tiempo es El Hombre en el Castillo, de Philip K. Dick, y, claro, llegando hasta PKD, también me gustaría tener de una vez sus Cuentos Completos, para leer algún que otro relato esquivo, por afán completista, y es que hasta ahora, sus relatos han estado dispersos en decenas de recopilatorios...
También hay algunas otras recopilaciones muy interesantes, como el segundo volumen de la Narrativa Completa de Lovecraft, o los Cuentos Completos de Cortázar. También me gustaría poder participar en el homenaje a Conrad con Las Vidas de Joseph Conrad, e intentar sonsacarles a mis padres la reedición ilustrada de El Corazón de las Tinieblas :) También, después de haber leído a Kapuscinski, me he quedado con ganas de conocer alguna otra historia sobre El Imperio, y la época del estalinismo en la URSS, como en La Corte del Zar Rojo, de Simon Sebag Montefiore, o Koba el Terrible, de Martin Amis.

Lo peor no es tener una lista tan larga, si no el que crezca cada día, cada vez que paso por delante de una librería o entro a un Vips, y veo alguno de los libros de arte que sacan, o algunas ediciones, como la edición inglesa de los Cuentos de Poe, con una presentación increíble, que está ahora mismo en mi estantería :) o los libros sobre las exposiciones de El Prado, como la última de Velázquez...

hay tantas cosas!

sábado, 8 de diciembre de 2007

Fechas señaladas...

Hace unos días estuve mirando el archivo del blog, y me he dado cuenta de que dentro de nada, el día 17, hará dos años, dos años desde aquel "Hola Mundo" inicial, que pretendía ser una declaración de intenciones, dar una idea de lo que podría aparecer en estos artículos. Y, viéndolo en perspectiva, resulta curioso ir leyendo mis diversas inquietudes a lo largo de este tiempo... mis pequeñas obsesiones temporales, y las que han ido apareciendo recurrentemente. Leyendo todas estas anotaciones puedo volver a recordar un montón de momentos, y un montón de cosas que he ido haciendo, por que mi memoria tiende a funcionar a corto plazo, y cada vez que encuentro alguna nueva cosa que atraiga mucho mi atención, lo que me tuviera obsesionada hasta entonces pasa a un segundo plano, a la espera de un recolector de basura para dejar sitio al recién llegado.

Puedo ir viajando hacia atrás en el tiempo, mirando los artículos más monográficos, como un resumen que hice hace ya bastante tiempo sobre lo que llevaba visto de la segunda temporada de Lost, que es uno de los temas que han ido apareciendo a lo largo del tiempo, y que recientemente he recuperado. Es curioso volver la vista atrás con esta serie, desde esos días en los que Twrch me iba trayendo los primeros episodios a medida que iban saliendo en la Fox, cuando la gente empezó a descubrir la serie, y poco a poco fui dejando pasar un episodio, y otro... y hasta hoy, que he vuelto a ponerme al día. También resulta entrañable volver a leer sobre algunas de esas obsesiones temporales, como el pequeño monográfico de "El Príncipe Valiente", o aquel sobre "The Walking Dead", e incluso ha tenido su hueco Juan Manuel de Prada!

Aunque mucho más frecuente que estos monográficos han sido los artículos de tipo "core dump", en los que volcaba un montón de pequeñas cosas que se iban acumulando, pendientes de ser comentadas, o algunas extrañas divagaciones que he colgado por aquí, más bien pensamientos escritos que artículos con sentido... (véase esta) Gracias a estos core dumps puedo ir haciendo una traza superficial de muchos libros que he leído, o pelis que he visto, al menos, de aquellos que más merecieron la pena, o los que más grato recuerdo me dejaron, y, sobre todo, ver mis periodos de mayor actividad en cuanto a ocio, cuando puedo ver un montón de pelis, leer cómics y libros, y hacer un montón de cosas más.

Creo que voy a dejar aquí esta entrada... quizá sirva para que alguien eche un vistazo al archivo del blog, aunque supongo que no es lo mismo mirarlo desde fuera. Pero en cuanto vuelva a tener un rato libre, voy a colgar otro pequeño texto que estoy pensando... :)

sábado, 24 de noviembre de 2007

Confesiones de un opiómano

Acabo de terminar las "Confesiones de un opiómano inglés" (Confessions of an English Opium-Eater), de Thomas de Quincey, un libro del que he disfrutado bastante leyendo, no solo por la narración de de Quincey de su vida como adicto al opio, si no también por todas sus reflexiones.
De Quincey fue un hombre cultivado, un gentleman inglés en una época en la que la cultura aristocrática (aunque él no perteneciera estrictamente a la aristocracia) estaba entrando en decadencia ante la llegada de la revolución industrial.
Quizá sea esa manera de vivir aparte del mundo, en su pequeña burbuja intelectual lo que me ha hecho sentir extrañamente cercano a él, a pesar de la enorme distancia (cultural) que nos separa. Educado desde pequeño en la lectura de los clásicos, experto helenista, dominaba el griego antiguo a la perfección, tanto que uno de sus tutores diría
"That boy," his master at Bath School had said, "that boy could harangue an Athenian mob better than you or I could address an English one."

Además, su narración está salpicada con reflexiones acerca de sus lecturas de las obras de diversos filósofos, y suyas propias, que muchas veces no tienen nada que envidiar a los que cita.

En cuanto a la narración en sí, es una historia bastante atípica, tal y como estamos acostumbrados a veo, o leer grandes dramas sobre la droga, casi siempre en entornos marginales, y centrándose en la autodestrucción a la que conlleva. Sin embargo, De Quincey hace un análisis de los efectos del laúdano sobre su mente, y explora los rincones oscuros de su subconsciente. Desde los primeros efectos, buscando olvidar un dolor crónico hasta cuando su vida se convierte en un sueño continuo, en extrañas pesadillas donde se mezclan recuerdos del pasado y extraños paisajes con reminiscencias a las arquitecturas oníricas de Piranesi.

Esta obra supuso en este aspecto una innovación literaria, que influenciaría bastante, sobre todo a Baudelaire, a quien impresionaron sobre todo estas palabras
«Oh justo, sutil y poderoso opio!... ¡Sólo tú proporcionas al hombre esos tesoros, tú posees las llaves del paraíso!»

domingo, 18 de noviembre de 2007

Clasicismo y otros ratos de ocio

Siguiendo la tónica general de este blog, voy a dedicar una entrada a acumular diversas ideas que voy acumulando poco a poco, hasta que alcanzan cierta masa crítica, suficiente para que me parezca justificado dedicarle un ratillo a plasmarlas por escrito. Antes esto sucedía bastante a menudo, pero me temo que casi todo ese futurible contenido de entradas para el blog está acabando en mis mucho más frecuentes entradas del fotolog.

Y es que tengo una mente ciertamente errática, dispersa y quizá demasiado poco constante en sus inquietudes, así que la mayoría de esas ideas momentáneas que antes conseguía retener unos días, ahora son volcadas con bastante inmediatez. Ninguna de las entradas de este blog ha sido preparada o escrita con antelación, están prácticamente transmitidas en streaming, y es que no me considero capaz para la escritura, esto es como la transcripción de una conversación, sin apenas pausas para pensar en estilo, ni oportunidad de cambiar lo ya escrito. Directo, de mi mente al teclado. Y, ahora, me he puesto a escribir, y a medida que escribo voy reflexionando sobre lo que podría contar, y me doy cuenta de que casi todo está ya escrito en el flog.


Como reza el título, la principal motivación es lo que cuento aquí.

Descubrí ese concierto casualmente, al coger un folleto en una exposición en la Fundación Canal, y buscando por internet, he descubierto unas cuantas actividades interesantes, un montón de conciertos y recitales de música clásica, así que durante este fin de semana he estado rescatando algunos discos y también mirando bastante en youtube. Ahí encontré los tres videos de Wilhelm Kempff tocando La Tempestad de Beethoven, y me impresionó el sentimiento que le ponía a la música, así que me estoy haciendo poquito a poquito con algunas de sus interpretaciones más selectas. Y es que creo que el piano es el instrumento que mejor transmite las emociones humanas, en su más amplio espectro... desde las más delicadas hasta la furia más destructiva. Quizá una exploración muy interesante de las grandezas y miserias humanas sea la de Erik Satie, personaje curioso con ideas parte avant-garde, parte bufonada. Tengo por aquí alguna recopilación de sus piezas, "The four handed piano and other works", muy interesante.

Y, por supuesto, también he dedicado un ratito al que podemos llamar el mejor compositor soviético: Shostakovich. He repasado sus primeras sinfonías, y la que es mi favorita, la séptima: Leningrado, que compuso en esa ciudad bajo el asedio del ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial, quizá inspirado por el fragor de la overtura de 1812 de Tchaikovsky, con sus cañones y campanas (hay una versión sin tanta pirotecnia, pero pierde algo de fuerza :p)

En un principio había pensado en poner los vídeos de Kempff aquí, pero ya los he colgado en el flog, así que he buscado en youtube algunas partes de una de mis obras favoritas: Los Planetas, de Holst.

1- Marte, el portador de la guerra



2- Venus, el portador de la Paz



3- Mercurio, el Mensajero Alado



4- Jupiter, el portador de Alegría



5- Saturno, el portador de la Vejez



6- Urano, el Mago



7- Neptuno, el Místico



martes, 13 de noviembre de 2007

La Búsqueda del Pájaro del Tiempo

Cómic en la tradición francesa de fantasía, a cargo de Le Tendre y Loisel.

Llevaba tiempo queriendo leerlo, pero hasta ahora no había podido hacerme con los dos primeros números. Gracias a la página de vagos.es conseguí descargar los dos tomos que me faltaban para poder leer la historia completa.

En realidad, aunque no lo sabía, hay dos sagas, o dos partes de una misma historia: la primera, en los cuatro primeros tomos, y un quinto tomo que parece ser un intento de retomar la historia narrando la juventud del caballero Bragón, uno de los protagonistas de la historia principal.

No sabría por donde empezar una crítica seria, ya que casi nunca he leído una sobre un cómic, y mucho menos me considero capaz de hacer una crítica sobre algo, más allá de dar mi humilde opinión, así que allá va:
La historia, aunque sigue viejos patrones de la fantasía heroica, una revisión del mito del héroe de espada y brujería crepuscular... un guerrero decrépito a la que una hechicera, de la que fue amante en su juventud, le pide ayuda para encontrar el Pájaro del Tiempo, necesario para salvar el mundo ante un cataclismo. También tenemos a la hija de la hechicera, Pelisse, que podeis ver en la imagen de arriba, que creo explica bastante bien su papel durante casi toda la historia xD, un acompañante patoso y un antiguo discípulo de Bragon con ganas de revancha.
Pero, aparte de estos personajes, me gusta el enfoque a lo que les rodea: lejos de la costumbre de algunos escritores de fantasía (aunque quizá sea por la falta de espacio y tiempo en un cómic) de describir hasta el más ínfimo detalle del mundo, aquí se deja volar a la imaginación del lector, y lo único que se describe es lo que se ve a través de los ojos de los personajes, y a través del dibujo, detallista y visceral, aunque se nota el cambio de estilo a través de los álbumes, desde el primitivo y sucio comienzo en la ciudad de los Velos de Espuma hacia una mayor limpieza del líneas en el final de la historia.

En definitiva, una pequeña joya, en parte por lo breve de la historia, que deja con ganas de mucho más, de descubrir más sobre el mundo en el que viven Bragon y Mara, cosa que intentan explotar en el quinto volumen, aunque sea bastante flojo, y sin más continuaciones tenga bastante poco sentido

El Misterioso Desconocido, Pellise y Bragon

sábado, 3 de noviembre de 2007

La solución fácil

El otro día estuve curioseando en las herramientas para webmasters de Google, mirando la información que el googlebot ha recopilado sobre este blog. Quizá lo más interesante sea ver cómo la gente llega hasta aquí a traves de Google. Y la mayoría llega buscando resúmenes de "Un habitante de Carcosa", del genial Ambrose Bierce, del que hablo aquí.

Bueno, quizá esa búsqueda se repita, así que había pensado en dejar una pequeña sinopsis, aunque no sé como resumirlo sin cargarme la esencia del relato. Básicamente, consiste en un hombre que, tras una extraña enfermedad, despierta en un lugar desconocido, un páramo desolado, y, finalmente, descubre dónde se encuentra. No creo que se pueda decir mucho más sin destrozar el espíritu del relato, que no está sustentado en su trama, si no en la capacidad de Bierce de crear sensaciones en el lector, de meterle en la historia y tenerlo completamente en sus manos, hasta llegar violentamente a la revelación final.

Leyendo en la wikipedia he visto que el copyraight del relato ya ha vencido, y pertenece al dominio público, así que lo pongo aquí para los curiosos. Uno de los mejores relatos que he leído, dadle una oportunidad, apenas son cinco páginas sobre papel :)



AN INHABITANT OF CARCOSA
(Ambrose G. Bierce)

For there be divers sorts of death -- some wherein the body remaineth; and in some it vanisheth quite away with the spirit. This commonly occurreth only in solitude (such is God's will) and, none seeing the end, we say the man is lost, or gone on a long journey -- which indeed he hath; but sometimes it hath happened in sight of many, as abundant testimony showeth. In one kind of death the spirit also dieth, and this it hath been known to do while yet the body was in vigor for many years. Sometimes, as is veritably attested, it dieth with the body, but after a season is raised up again in that place where the body did decay.


Pondering these words of Hali (whom God rest) and questioning their full meaning, as one who, having an intimation, yet doubts if there be not something behind, other than that which he has discerned, I noted not whither I had strayed until a sudden chill wind striking my face revived in me a sense of my surroundings. I observed with astonishment that everything seemed unfamiliar. On every side of me stretched a bleak and desolate expanse of plain, covered with a tall overgrowth of sere grass, which rustled and whistled in the autumn wind with heaven knows what mysterious and disquieting suggestion. Protruded at long intervals above it, stood strangely shaped and somber- colored rocks, which seemed to have an understanding with one another and to exchange looks of uncomfortable significance, as if they had reared their heads to watch the issue of some foreseen event. A few blasted trees here and there appeared as leaders in this malevolent conspiracy of silent expectation.

The day, I thought, must be far advanced, though the sun was invisible; and although sensible that the air was raw and chill my consciousness of that fact was rather mental than physical -- I had no feeling of discomfort. Over all the dismal landscape a canopy of low, lead-colored clouds hung like a visible curse. In all this there were a menace and a portent -- a hint of evil, an intimation of doom. Bird, beast, or insect there was none. The wind sighed in the bare branches of the dead trees and the gray grass bent to whisper its dread secret to the earth; but no other sound nor motion broke the awful repose of that dismal place.

I observed in the herbage a number of weather-worn stones, evidently shaped with tools. They were broken, covered with moss and half-sunken in the earth. Some lay prostrate, some leaned at various angles, none was vertical. They were obviously headstones of graves, though the graves themselves no longer existed as either mounds or depressions; the years had leveled all. Scattered here and there, more massive blocks showed where some pompous or ambitious monument had once flung its feeble defiance at oblivion. So old seemed these relics, these vestiges of vanity and memorials of affection and piety, so battered and worn and stained -- so neglected, deserted, forgotten the place, that I could not help thinking myself the discoverer of the burial-ground of a prehistoric race of men whose very name was long extinct.

Filled with these reflections, I was for some time heedless of the sequence of my own experiences, but soon I thought, "How came I hither?" A moment's reflection seemed to make this all clear and explain at the same time, though in a disquieting way, the singular character with which my fancy had invested all that I saw or heard. I was ill. I remembered now that I had been prostrated by a sudden fever, and that my family had told me that in my periods of delirium I had constantly cried out for liberty and air, and had been held in bed to prevent my escape out-of-doors. Now I had eluded the vigilance of my attendants and had wandered hither to -- to where? I could not conjecture. Clearly I was at a considerable distance from the city where I dwelt -- the ancient and famous city of Carcosa.

No signs of human life were anywhere visible or audible; no rising smoke, no watchdog's bark, no lowing cattle, no shouts of children at play -- nothing but that dismal burial-place with its air of mystery and dread, due to my own disordered brain. Was I not becoming again delirious, there beyond human aid? Was it not indeed all an illusion of my madness? I called aloud the names of my wives and sons, reaching out my hands in search of theirs, even as I walked among the crumbling stones and in the withered grass.

A noise behind me caused me to turn about. A wild animal -- a lynx -- was approaching. The thought came to me: If I break down here in the desert -- if the fever return and I fail, this beast will be at my throat. I sprang toward it, shouting. It trotted tranquilly within a hand's breadth of me and disappeared behind a rock.

A moment later a man's head appeared to rise out of the the ground a short distance away. He was ascending the farther slope of a low hill whose crest was hardly to be distinguished from the general level. His whole figure soon came into view against the background of gray cloud. He was half naked, half clad in skins. His hair was unkempt, his beard long and ragged. In one hand he carried a bow and arrow; the other held a blazing torch with a long trail of black smoke. He walked slowly and with caution, as if he feared falling into some open grave concealed by the tall grass. This strange apparition surprised but did not alarm, and taking course to intercept him I met him almost face to face, accosting him with the familiar salutation, "God keep you."

He gave no heed, nor did he arrest his pace.

"Good stranger," I continued, "I am ill and lost. Direct me, I beseech you, to Carcosa."

The man broke into a barbarous chant in an unknown tongue, passing on and away.

An owl on the branch of a decayed tree hooted dismally and was answered by another in the distance. Looking upward, I saw through a sudden rift in the clouds Aldebaran and the Hyades! In all this there was a hint of night -- the lynx, the man with the torch, the owl. Yet I saw -- I saw even the stars in absence of darkness. I saw, but was apparently not seen nor heard. Under what awful spell did I exist?

I seated myself at the root of a great tree, seriously to consider what it were best to do. That I was mad I could no longer doubt, yet recognized a ground of doubt in the conviction. Of fever I had no trace. I had, withal, a sense of exhilaration and vigor altogether unknown to me -- a feeling of mental and physical exaltation. My senses seemed all alert; I could feel the air as a ponderous substance; I could hear the silence.

A great root of the giant tree against whose trunk I leaned as I sat held inclosed in its grasp a slab of stone, a part of which protruded into a recess formed by another root. The stone was thus partly protected from the weather, though greatly decomposed. Its edges were worn round, its corners eaten away, its surface deeply furrowed and scaled. Glittering particles of mica were visible in the earth about it -- vestiges of its decomposition. This stone had apparently marked the grave out of which the tree had sprung ages ago. The tree's exacting roots had robbed the grave and made the stone a prisoner.

A sudden wind pushed some dry leaves and twigs from the uppermost face of the stone; I saw the low-relief letters of an inscription and bent to read it. God in Heaven! my name in full! -- the date of my birth! -- the date of my death!

A level shaft of light illuminated the whole side of the tree as I sprang to my feet in terror. The sun was rising in the rosy east. I stood between the tree and his broad red disk -- no shadow darkened the trunk!

A chorus of howling wolves saluted the dawn. I saw them sitting on their haunches, singly and in groups, on the summits of irregular mounds and tumuli filling a half of my desert prospect and extending to the horizon. And then I knew that these were ruins of the ancient and famous city of Carcosa.

Such are the facts imparted to the medium Bayrolles by the spirit Hoseib Alar Robardin.