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domingo, 13 de abril de 2008

Estilo

Mucha gente, cuando habla de música, cae en el manido "Yo escucho de todo". Y podemos asegurar, sin incurrir en una grave inexactitud, que esta frase es en la enorme mayoría de las veces, completamente falsa. Podríamos pensar que, con la cantidad de música que existe, es imposible abarcarlo todo. Pero no estamos hablando de esto. Y tampoco vamos a hablar de esa gente que no tiene demasiada afición por la música. Hablamos de los fans, de los entendidos. Y normalmente, cuando alguno de estos dice la frase mágica, la que habla de su apertura de mente, en realidad sólo están repitiendo un cliché. Y es que hay demasiada gente que se siente muy confortable en su torre de marfil, sin necesidad de asomarse a las ventanas y ver qué hay más allá. El fan del pop sólo buscará melodías luminosas y guitarras cristalinas, el heavy buscará guitarras afiladas, y el modernillo en busca de identidad buscará un grupo del que copiar las pintas del cantante y que lo pongan en sus antros de moda. O como dicen en el Mondosonoro, temas bailables.

Sin embargo, hay una manera más satisfactoria de investigar. Buscar el estilo, lo que diferencia al artista sin talento de aquel que lo tiene. Y eso no distingue entre géneros ni etiquetas.

Y el otro día descubrí un disco lleno de estilo. Uno de esos que pones una vez, y mientras lo escuchas, sabes que va a sonar muchas más. Que vas a ir escuchando pista por pista. En este blog, descubrí a Principles of Geometry. Como dicen en ese artículo, este disco es un repaso/homenaje a la historia de la música electrónica y el hip-hop. No soy ningún experto en estos estilos, aunque sí que me gustan algunas cosillas, sobre todo del segundo, desde un lejano día que cayó en mis manos el Black Sunday de Cypress Hill :)

En principio, más allá de sus fans, es un género bastante denostado. No voy a convertirme en abogado del diablo, pues la mayoría de acusaciones son ciertas, sobre todo, la de haberse convertido en un cliché, en una parodia de sí mismo. Sin embargo, esto también puede decirse de casi todos los géneros: los puristas estrechos de mente, los creadores de pastiches y los imitadores son legión entre los verdaderos creadores. Y es a estos a los que hay que buscar... aunque nunca he investigado demasiado en el género, si no que he ido poco a poco descubriendo algunos buenos discos a través de recomendaciones. Esto no pretende ser una catalogación de nada, sólo unos breves apuntes de cosas que me han gustado. Y hoy, de momento, nos abstenemos de producto nacional, quizá algún otro día :)

Como dije antes, descubrí todo esto con Cypress Hill. Y, desde hace un montón de años me han acompañado regularmente, sea en inglés o en su incursión en el español... Su debut, o Black Sunday son dos discazos. He de confesar que me encanta el rollo gangsta, basta ver este vídeo para hacerse una idea de qué quiero decir. Y es que, mientras que muchos acaban cayendo en la parodia del mal cine de mafia, aquí se nota algo detrás. Algo que distingue a los "auténticos" de los clones. Otra de las cosas que más me gustan de Cypress Hill son sus ritmos. Desde sus comienzas han sido firmes defensores de la maría, y eso se nota en sus canciones, ritmos pausados, samples que podrían considerarse algo paralelo al stoner, líneas muy densas. Y sobre ello, la peculiar voz nasal de B-Real. Merecen la pena, dadles una oportunidad.

Y, del disco que motivó esta entrada, pasamos a una de sus colaboraciones: la de Cannibal Ox. Mientras que en Cypress Hill muchas veces el tono es ciertamente vacilón, esto es más serio. En The Cold Vein las cosas son más serias. El sonido es mucho más crudo, tonos y ritmos más agresivos, y, sobre todo, una visión mucho más seria de la realidad: aquí no hay guerras de bandas, ni discursos de quién es el más duro del barrio. Pasamos de las historias de barrio a otro tipo de narrativa. Disco definitivamente duro, un paso desde una adolescencia conflictiva a la madurez creativa. Mucha gente habla del disco de hip-hop definitivo en la presente década. Quizá no se equivoquen.
Aquí una pequeña muestra.

Un caso distinto es el de Nas. O la historia de su auge y caída: empezar una carrera con un álbum rompedor, inmediatamente elevado a la categoría de clásico, y después caer en el abismo de la medianía, de la fórmula fácil y el paso por caja. Sin embargo, con su último disco, ha vuelto a romper con todo, demostrando que quien tiene talento, tarde o temprano ha de sobresalir muy por encima de los demás. Y, bien, hemos pasado de los ritmos stoner de Cypress Hill, a los más crudos de Cannibal Ox, y ahora llegamos a Nas. Y una palabra define Hip Hop is Dead: elegancia. Desde los samples elegidos, las bases creadas con ellos y las historias contadas

Bueno, en principio quería comentar unas cuantas cosas más, pero me he sobrepasado en espacio... ¿lo dejo para próximas entregas?