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jueves, 20 de mayo de 2010

Lost (IIII)

Al final he dejado parada esta miniserie durante demasiado tiempo, así que (supongo) parte de las cosas que quería contar son a estas alturas irrelevantes, ya que han sido sobrepasadas por los episodios que se han ido emitiendo. Sin embargo, en la tercera entrada comencé a hablar sobre un tema que dejé a medias: la relación entre la serie y sus fanboys.

En la entrada anterior comentaba cómo Perdidos ha sido una serie pionera en el sentido de que ha sido la primera (o una de las primeras) series en las que se ha producido una retroalimentación entre los aficionados y los guionistas. Este aspecto es muy importante, ya que es una de las principales características de la serie: desde el primer momento los guionistas han apostado por el misterio como hilo conductor de la serie. Ya en el primer episodio nos dejaban descolocados con unas cuantas cosas extrañas, y desde entonces nos han estado guiando con el palo y la zanahoria, de vez en cuando daban una pista, y a cambio dejaban en el aire nuevas preguntas.

Cada una de estas preguntas era de inmediato objeto de especulación en cientos de foros y mentideros de Internet, gente se dedicaba a crear teorías disparatadas o a recopilar las líneas de investigación abiertas. Y estas teorías y listas eran utilizadas por los guionistas a la hora de seguir escribiendo la serie, como una fuente de posibles soluciones que no se les hubieran ocurrido, o como una forma de medir los aspectos de la serie que más interesaban al público.

Pero esto no era suficiente para algunos, no bastaba con entrar a esas páginas a comentar sus teorías, o no querían calentarse la cabeza pensando en soluciones a esos misterios, así que empezaron a exigir respuestas, y me gustaría recalcar el uso de exigir. Es cierto que la serie siempre ha sido generosa en preguntas y rácana en respuestas, y durante las primeras temporadas muy pocas cosas quedaban resueltas de una manera clara. Pero había pistas, señales para el espectador atento. Y ahí estaba el problema: se necesitaba un esfuerzo para hilar estas pistas con los interrogantes abiertos en la serie, y la mayoría de la gente no quiere (¿puede?) esforzarse.

Ya he dicho antes que esta serie se basa en aceptar el misterio, y no en buscar una explicación. Y también he dicho que esta serie es un reflejo fiel de nuestro tiempo, el zeitgeist de la primera década del Siglo XXI, y como tal, más influenciada por las teorías posmodernas que por la narrativa clásica, así que tenemos que olvidarnos de la realidad objetiva de los modelos tradicionales a la hora de analizar la serie, y, desde un punto de vista posmodernista, entender que la realidad no es inteligible, si no interpretable. Buscar una explicación objetiva es no haber entendido la serie, lo malo de esto es que a la gente no le gusta interpretar, si no que le gusta vivir en base a un marco fijo de normas, en un contexto fijo y bien definido.

Parece que los guionistas de Perdidos se han ido dando cuenta de esto a medida que se acercaba el final, y al hecho que el fanboy, como comenté anteriormente, es alguien sujeto a las más bajas pasiones (genial esta entrada del Parado Amancebado), propenso a pensar con... bueno, a no pensar, antes que pensar con la cabeza, y la última temporada está siendo una temporada destinada a satisfacer al fanboy, cosa que como hemos visto, es imposible. Los guionistas han abandonado el método de las pistas y las miguitas de pan y han optado por el subrayado, por dejarlo todo lo más claro posible.

¿A qué ha conducido esto? A más fanboys furiosos y a preguntas respondidas de forma un tanto cutre, además de a algunas escenas verdaderamente vergonzosas, con los personajes diciendo en voz alta algunas de estas respuestas, como Michael explicando qué son las voces. Para que no queden dudas, para que el fanboy pueda estar tranquilo... ¿cuántas veces se ha repetido un esquema como este en la última temporada?
— ¿Sólo puedes tomar la apariencia de alguien que haya muerto?
— Sí
— ¿Seguro?¿Entonces mi padre eras tú?
— ¡Que sí, cojona!
El subrayado extremo para evitar toda duda, para eliminar cualquier resquicio de ambigüedad.Y es que la ambigüedad necesita de una interpretación o un análisis, con el esfuerzo que esto requiere. Este intento de contentar al fanboy más ramplón y furioso, la serie ha descendido hasta su nivel, y es que no puedes ganar discutiendo con un idiota...

martes, 20 de abril de 2010

Lost (III)

Llegamos a la tercera entrega de esta miniserie de entradas sobre Lost. En los dos primeros comentaba dos aspectos de la serie que por obvios pueden pasar desapercibidos, pero que sirven para caracterizar Lost como una de las series que mejor refleja el mundo en esta primera década tras el año 2000: el auge de las pseudociencias y la conspiranoia. Estos dos fenómenos tienen su base en un mismo principio, que es utilizar la narrativa como mecanismo para describir la realidad, en oposición al método científico, que trata de utilizar modelos matemáticos.

El tercer aspecto que quería comentar también tiene que ver con la narrativa, y cómo los guionistas juegan con ella, creando lo que podríamos llamar un nivel metanarrativo por encima de la trama principal de la serie. Desde el comienzo de la serie se han podido encontrar miles y miles de páginas dedicadas a analizar cada episodio, cada trama y cada pista dejada por los autores, buscando descubrir el misterio que guarda la Isla. Y los guionistas de la serie se han aprovechado de esto, comentando que de vez en cuando tenían en cuenta algunas de las teorías de sus fans a la hora de escribir los episodios. Así, Lost se ha convertido en una especie de serie transmedia, donde era tan importante estar al día con los episodios como con los distintos mentideros de Internet.

La posibilidad del feedback inmediato entre autores y espectadores podría ser el sueño de cualquier escritor, pero a la larga se acaba convirtiendo en un arma de doble filo, por culpa de un fenómeno cada vez más exagerado: el fanboy. El fanboy no es un aficionado normal, si no que es un paladín de una causa, y está unido a ello por una extraña relación de amor-odio. Esta clase de personas es cerril por naturaleza, capaz de defender los errores más sonrojantes de aquello que le guste o aborrecerlo por que se ha sentido defraudado. Por que el fanboy surge del hype como mecanismo de publicidad, esa extraña corriente que declara a una película aún sin estrenar como la película del milenio (véase The Dark Knight). Y con esas expectativas, nada va a satisfacer al fanboy.

No hay más que darse un paseo por Facebook para verlo, con decenas de grupos de gente que ya está cabreada por que el final de Lost los va a defraudar. Sin embargo, lo que ningún miembro de estos grupos se ha dado cuenta es de que el final de Lost es lo menos importante: la serie no va de respuestas, si no de misterios. Ver Lost y frustrarse por que no dan las respuestas que queremos es como ver una porno hasta el final para ver si se casan.

Llegado a este punto, no quiero alargar esta entrada, así que voy a tener que cortar por la mitad este tema de la metanarrativa en la serie, que intentaré terminar antes de que la serie me adelante. De momento, ya que he hablado acerca del fenómeno fanboy/hype, me gustaría enlazar, por un lado, la columna Crónicas del hype de Libro de notas, donde se analiza este fenómeno en profundidad, y por otro lado, el artículo sobre los darknights de Vicisitud y Sordidez, ya que en parte, en la siguiente entrada voy a seguir hablando de ellos.

martes, 6 de abril de 2010

Lost (II)

En la anterior entrada sobre Lost comentaba una de las características de la serie que la convierten en una de las series que mejor describe (y define) la confusa década en la que estamos viviendo: el conflicto entre razón y fe y la aceptación del misterio como única manera de comprender la Isla, además de dejar planteadas otras dos: la conspiranoia y algo que podríamos llamar "metaficción".

En estos años hemos visto un resurgir del misticismo de todos los colores, con el creacionismo como caballo de batalla. Sus armas fueron tratar de poner en el mismo plano el razonamiento científico y el acceso al conocimiento mediante la verdad revelada. ¿Qué consiguieron con esto? Una relativización (palabra tan odiada por el sector religioso) de los métodos de acceso al conocimiento: valen lo mismo millones de años de registros fósiles que dos párrafos en la Biblia. Y el cesto que ha salido con estos mimbres ha sido el resurgir de la pseudociencia y la conspiranoia.

La conspiranoia ha tenido sus altibajos. En los años 90, siendo Expediente X la referencia en estos temas, el conspiranoico era un tipo raro, un freak (recordemos a Langly y Frohike), condenado a las alcantarillas del sistema. Sin embargo, en los 00, el conspiranoico es el nuevo mesías (revelador de verdades ocultas), y sus seguidores son legión. Desde luego, nunca se había visto tal cantidad de gente desvelando tanta información que "ellos no quieren que sepas". El audiovisual ha hecho mucho por la conspiranoia, y es que no es lo mismo leerse un artículo en el que se use la ciencia (y la cabeza) que ver un video donde se apela a la imaginación.

Y es que no hay más que comparar la relevancia que ha tenido el sofrito de medias verdades que es Zeitgeist con la que tiene una página como Debunking 911. Nuestra mente tiende a minimizar esfuerzos, y las conspiraciones son un caramelo muy goloso para nuestra economía cognitiva. Además, se presentan en el formato favorito de nuestra mente: la narrativa. A los humanos nos cuesta menos procesar la información si esta viene dada mediante un relato. La narrativa es una herramienta muy potente para describir la realidad, y ha sido utilizada desde que la humanidad aprendió a hablar para poder explicar el mundo que los rodeaba. A la narrativa no se le pide exhaustividad, sólo coherencia, o al menos, apariencia de coherencia. Además, cuenta con un buen aliado, la suspensión de incredulidad.

Dejando para otra ocasión esta discusión sobre economía cognitiva y narrativa, podemos estudiar Lost como una serie claramente conspiranoica. El desarrollo de la serie, a pesar de sus cambios de rumbo, ha sido mostrar cómo alguien ha llevado a los supervivientes hasta la Isla para hacer algo que aún no tenemos (quizá nunca lo tengamos) nada claro. La Iniciativa Dharma cumple todos los requisitos de la sociedad secreta arquetípica, rodeada de misterio, ansias de dominación mundial, agentes ocultos, etc. Y lo mismo podemos decir de los Otros, de los tejemanejes de Jacob, de Charles Widmore...

No quiero extenderme mucho más en este asunto, simplemente dejarlo planteado antes de pasar a escribir la siguiente entrega de esta miniserie sobre Lost. Qué mejor manera que hablar de esta serie que divagar un buen rato y en cuanto parece que va a empezar lo interesante...

PUM. LOST.

lunes, 22 de marzo de 2010

Lost

Hace tiempo que no escribía nada sobre Perdidos, algo más de tres años, tres años de una extraña relación de amor-odio con esta serie. La última vez, allá por 2005 ya hablaba sobre una de las características de la serie: el enfrentamiento entre el hombre de ciencia, Jack, y el hombre de fe, Locke, y cómo la serie parecía apostar claramente por el segundo, obligando a Jack a dar un "salto de fe" y aceptar el misterio de la Isla.

Y es que Perdidos es una serie muy hija de nuestro tiempo, de ahí la necesidad de representar el conflicto entre fe y razón, entre fe y ciencia, cada vez más presente en una sociedad que tras unas cuantas décadas de increíbles avances científicos parece necesitada de algún tipo de pensamiento mágico. El ejemplo más claro de este espíritu de los tiempos lo encontramos en la historia de la Isla. Primero, es controlada por la Iniciativa Dharma, una organización principalmente científica, nacida a principios de los años 70, en la era del optimismo tecnológico (aún estaba reciente el alunizaje), y con cierto aire a comuna marxista (los omnipresentes productos de marca Dharma como una economía estatal, los uniformes, etc). Esta iniciativa Dharma es sustituída por los Otros, una especie de culto mistérico, basado en rituales iniciáticos y varios niveles de conocimiento. El líder de esta secta es el único interlocutor con un poder superior, del que obtiene "verdades reveladas".

Y sin embargo, Perdidos no opta por la religión entendida de una forma tradicional, esto es, el cristianismo. La religión de los Otros tiene cierto misticismo de aire new-age, utilizando trucos de pseudociencia, tratando de envolver pensamientos mágicos bajo ropas científicas (el Incidente, causado por una "bolsa de energía", la máquina del tiempo de Dharma, que es destruída para poder mover una rueda más propia de algún templo de Indiana Jones, las teorías de Faraday, el científico loco, etc. ). La mitología creada alrededor del culto a la Isla es bastante complicada, y ahí es donde Perdidos refleja bien el espíritu de los tiempos, y es que es una serie nacida tras la muerte de las grandes ideas, representadas en la Iniciativa Dharma (utopía científica y social), creando un culto sincrético entre todo tipo de ideas comunes a diversas pseudociencias y misticismos.

Pero no es este el único aspecto en el que Perdidos se revela como la serie que mejor refleja la primera década del nuevo milenio. Me gustaría hablar de un par de cosas más, como la metaficción o la toma de consciencia de los personajes respecto a los trucos de guión que hemos visto en los últimos episodios y las teorías conspiranoicas, que también están relacionadas de alguna forma con el pensamiento mágico. Espero sacar tiempo para desarrollar estas últimas ideas y quizá pulir un poco más el tema de ciencia frente a mística.

lunes, 2 de octubre de 2006

Cuando algo llega al gran público...

De nuevo siento esa sensación que me incita a escribir, a colgar algo nuevo en el blog y mantenerlo actualizado. Bien, parece algo sencillo, pero poco a poco se va complicando. La primera duda es... bueno, tengo un par de ideas que comentar, pero no consigo desarrollarlas más allá de dos líneas. Con eso poco podemos hacer. Y el segundo problema es que cada quince minutos algo nuevo entra en mi campo de atención, y pienso... debería escribir también sobre esto... Pero, claro, con esto lo única que tengo es un puñado de ideas que apenas conseguiré desarrollar, pero que no sirven para hacer una entrada mínimamente coherente, ni siquiera como una solución de urgencia, de esas de "pongo cuatro cositas que me interesan, y en unos días me extiendo", por que sé que no voy a extenderme... sé que no iba a dedicar el tiempo necesario para ponerme a pensar en un artículo más extenso sobre cualquiera de los temas que se me han ido ocurriendo estos días, ya que continuamente van apareciendo novedades que rellenan el espacio más prioritario en mi mente.

Por ejemplo, sigo teniedo pendiente alguna entrada sobre la segunda temporada de Perdidos, ya que en su día lo comenté en una de estas actualizaciones de compromiso, y sin embargo, ni siquiera he terminado de ver los episodios que me quedan, sólamente he visto hasta el noveno. Pero ahora, para evitar ser spoileado vilmente, no me queda otro remedio que ponerme al día, y así Carlos podrá contarme eso que sale en el episodio 10 :) verdad?
Así que me he puesto manos a la obra, y hoy (anoche) me ví tres episodios: desde donde lo había dejado, cuando Ana Lucía dispara a Shannon, en el capítulo siete, y me he visto hasta el once (inclusive).
Me es un poco raro ponerme ahora a escribir sobre Perdidos, cuando hace tanto tiempo que lo tenía abandonado... y es que con Perdidos me pasa algo que no sé por qué, me jode, no mucho, pero sí lo suficiente... Ahora mismo, cuando pienso en Perdidos, pienso en Lost, cuando aún nadie conocía la serie y Adri me traía cada semana un episodio recién descargado de la primera temporada. Aún recuerdo el shock de ver los dos primeros episodios, y tener que esperar una semana hasta que emitiesen el siguiente, esa sensación extraña, de necesitar alguien con quien hablar sobre la serie pero no encontrar a nadie, pero, precisamente por eso, si oías a alguien hablar sobre Lost, o sobre unos números muy chungos que salen por todas partes, o sobre un mensaje repetido durante 16 años, no podías evitar sonreír y sentir que habías encontrado por fin a alguien con quien compartir algo que te gustaba tanto, era un vínculo especial con un desconocido, compartías algo que casi nadie conocía... pero ahora, le pegas una patada a una piedra y te salen diez personas hablando de Perdidos. En parte mola, por que ahora hay un montón de gente con quien hablar sobre alguna teoría que has elucubrado, para intercambiar esos detalles en que te has fijado en algún episodio, pero ya no siento esa "chispa", ahora no hablo de Lost con pasión, por así decirlo, si no simplemente por interés, la serie ha llegado al gran público y ha perdido parte de la magia de la exclusividad, ha dejado de ser mi serie, la serie de unos pocos, para ser algo público, algo al alcance de cualquiera, y, es una actitud muy pureta, pero me pasa con un montón de cosas.
También me ha ocurrido con "The Walking Dead". Hace ya más de un año me descubrieron este grandísimo comic, y devoré cada número que iba saliedo, cada web que encontraba escondida en las profundidades de internet, cada comentario en la blogosfera, y era genial, había descubierto una joya que estaba al alcance de pocos, y cuando hablaba de ello me sentía como pudo sentirse Colón al volver de América... había descubierto un Nuevo Mundo, y quería compartirlo con cualquiera que me prestase atención, sobre todo tras la frase demoledora: "estoy leyendo un comic increíble de zombies"...
Y, como con Lost, si encontraba a alguien a quien le gustasen estos cómics sabía que había encontrado una pequeña alma gemela, un friki de verdad, un pureta como yo... y ahora, ahora todo el mundo habla de "The Walking dead", desde el lector aficionado de siempre hasta el último wannabe, gente que si no hubiera leído en mil blogs que esta serie mola, jamás se hubiera interesado por ella...
Pero no solo en terrenos tran freaks ocurren estas cosas... hace tiempo ya que Wolfmother sacaron su disco, y, tras leer una recomendación, y tras una pequeña reticencia inicial (y es que me siguen encantando Witchcraft...) descubrí un disco brutal, moderno pero retro, lleno de referencias a grupos de los 70 pero hecho mirando hacia delante, canciones llenas de fuerza, de energía, un disco como los que solo se encuentran cada mucho tiempo... pero ahora se han convertido en mass-metal. Incluso hay gente que mete en el mismo saco que Wolfmother a mis idolatrados The Sword, pero por fortuna estos no han llegado aún al gran público, no se han convertido en el inmenso hype que es ahora mismo Wolfmother. Antes sabías que alguien a quien le gustase Wolfmother era un hermano, un viejo dinosaurio anclado en los años 70, un fan de Black Sabbath, de Led Zeppelin y Phil Lynott, de las melodías folk de la flauta de Ian Anderson, pero ahora, que? Miles de blogs y fotologs de modernos y modernas diciendo lo mucho que les gusta Wolfmother mientras te cuelgan una foto de su flequillo clónico a otras tantas que infestan Fuencarral, ahora toda esa plaga de... ya ni siquiera sé si merecen el calificativo de gafapasta, que son un grupo odioso, pero respetable, dentro de lo que cabe. Una plaga de gente hueca, vana, que pretende ser intelectual, diferente y no pasa del plagio, de calcar lo que ha visto en otro fotolog, o ha leído en el blog de algún gurú moderniki. En fin, han prostituido el último soplo de aire fresco del rock, pero me queda el consuelo de pensar que dentro de unos meses, cuando haya cambiado el viento y haya que adoptarse a la última moda, no os acordareis de mi grupo, habreis tirado todas las chapitas que os comprasteis en el mercadillo, y habreis quitado vuestras sucias manos de encima de un montón de cosas que antes eran respetables, pero ahora habeis mancillado, habeis profanado los templos de la cultura para tener una pose, para poder tener algo que escribir debajo de la foto que os sacasteis el otro día antes de iros a los garitos de moda a lucir vuestras últimas compras. (Malditos!)

Antes, cosas como estas solo estaban al alcance de unos pocos, y esos pocos nos sentíamos privilegiados, puede sonar pueril, pero mola saber que perteneces a un pequeño grupo de elegidos, un grupo que va por delante del resto, que disfrutas las cosas que no llegarán a la masa hasta unos cuantos meses después... y te debates entre tratar de extender tu nueva afición a la gente que conozcas y le pueda gustar o seguir tratando de buscar a esos freaks de "primera división" que también hayan sabido adelantarse, buscar y encontrar la novedad, ir por delante de los demás.

Bueno, en realidad no quería escribir todo este alegato pureta de freak indignado, pero es que no pude evitarlo :) Quizá desarrolle en otra entrada lo que tenía pensado para esta, aunque no lo creo. De todas formas, puedo hacer una mini nota mental :)
He hablado de Perdidos, y de como me fastidia que las cosas que me gustan lleguen al gran público, como The Walkind dead. Wolfmother, o, en menor medida, en parte por su estilo menos asequible, Mastodon.
Otras cosas que se me habían ocurrido era el socorrido "he visto estas pelis", que en este caso no son muchas, ya que he visto "Miedo y asco en Las Vegas" y tengo pendientes "El tiempo del Lobo" y "La noche de Walpurgis". Ah, bueno! También podría hacer otro comentario sobre "Infierno de cobardes", que me ha enganchado al western tardío, al spaghetti por enésima vez, y ya tengo en la recámara algunas peliculas como "La leyenda de la ciudad sin nombre" o "Hasta que llegó su hora"
También tengo pendiente echarle un vistazo a unas cuantas películas de Paul Naschy, como "La noche de Wlapurgis" que comento un pocmo más arriba, y es que desde hace tiempo tego bastante curiosidad por ver algo de este hombre, que tantas pasiones despierta, sobre todo a raíz de un hilo abierto en Sedice sobre sus películas. De momento tengo ya por ahí algunas de ellas.
También he de repasar un montón de música nueva, y ahora que tengo el espacio suficiente para almacenarla toda junta, me quedan por escuchar bastantes grupos nuevos, y, sobre todo, repasar más en profundidad unos cuantos discos que me han parecido muy interesantes, como los de Ocean, Poseidótica, Moho, en fin, que tengo bastante trabajo pendiente.
Y lo que sí creo que merece un artículo propio: un montón de pelis sobre el mayor detective de todos los tiempor: Sherlock Holmes :), y otra cosa que este blog tiene pendiente... algo que ha de tener cualquier blog medianamente intelectual y moderno: un artículo sobre Bukowski, ese entrañable borrachín pendenciero :)

seguiremos informando!

martes, 27 de diciembre de 2005

Acerca de la segunda temporada de Lost

(spoilers, y gordos)


Ayer ví hasta el tercer ("Orientation") y cuarto ("Everybody hates Hugo") episodios de la nueva temporada de Perdidos, intentando ponerme al día con la serie en EE.UU. (intentaré ver entre mañana y pasado hasta el episodio 9)

Como viene siendo habitual, en estos dos últimos episodios mezclan un poco de nuevos misterios con la resolución parcial de algunos anteriores, bien sea en la exploración del interior de la escotilla como en el encuentro con los "otros" del final del segundo episodio ("Adrift").

En cuanto al interior de la escotilla, la trama se basa principalmente en la dualidad fe/ciencia ya presentada en el primer episodio ("man of science, man of faith"), con el enfrentamiento dialéctico entre Locke (del que averiguamos nuevos fragmentos de su pasado) y Jack. Creo que a estas alturas no es necesario decir quien representa cada facción.
Este es uno de los puntos que me ha chirriado un poco de estos dos episodios... la aceptación sin más de algo tan peregrino como la tarea de Desmond en el bunker por parte de Locke, bien puede que sea un paso hasta cierto punto dada la evolución del personaje, pero el que también Jack acabe pasando por el aro es algo que no me termina de gustar. En fin, será cosa de los tiempos que corren, lo mismo te crees que si no metes un código en un ordenador será el fin del mundo como aceptas el diseño inteligente como teoría científica que se ha de impartir en los colegios.


Así que, una vez resuelto lo que hay en el interior de la escotilla, nos dejan unos cuantos nuevos interrogantes, que espero vayan resolviendo poco a poco, sobre todo el papel que juega la Dharma Corporation en la isla, y, aunque no creo que esto vayan a aclararlo mucho, si el dichoso botoncito que hay que apretar sirve para algo.


El otro misterio era averiguar quienes eran los otros que perseguían a Jin tras el naufragio, y, después de que Sawyer reciba un par de buenas (y merecidas) tollinas (a pesar del progresivo cambio de Sawyer hacia una personalidad más "agradable" todavía sigue produciendo cierto cansancio en su eterna actitud chulesca) descubrimos que se trata de los supervivientes que viajaban en la cola del avión.
Una vez más, nos resuelven una pizca de misterio, y nos dan una buena cucharada de nuevas intrigas, ya que dejan en el aire un pequeño asunto: "eran" 23 supervivientes... (aunque supongo que en los próximos capítulos irán contando las desventuras del grupo de cola).

Esto en cuanto a las tramas de acción principales, el otro punto a analizar de cada episodio es la exploración en el personaje de turno.
En el tercer episodio ("Orientation"), como ya dije más arriba, descubrimos nuevas facetas de Locke, como un hombre con bastante miedo al cambio. No sé, me parece un flashback hecho a medida para el climax de este episodio, la decisión de Jack/Locke entre fé y razón, la misma escena final del flashback se produce, ese cambio sufrido por Locke ha de pasarlo Jack, o quizá sea el propio Locke el que necesita dar ese salto, a través del salto de fé de Jack

El cuarto episodio, como parecía indicar su título, explora los miedos de Hugo. Básicamente, el episodio muestra la necesidad de Hurley de ser querido, bien en su vida pre-isla, cuando parece que necesita probar sus amistades antes de que sepan que es millonario, bien en la isla, donde no quiere colocarse en el papel de administrador de la comida del bunker, por miedo a ganarse la
enemistad de los supervivientes.
Sin embargo, me parece más interesante lo que vemos de Charlie en este episodio, a través de Hugo (aparte del guiño en la tienda de discos, con el amigo (fan de Led Zeppelin) de Hurley).
No es Charlie uno de mis personajes más queridos, ya que a lo largo de la primera temporada se me ha hecho bastante pesado, pero en este cuarto episodio tiene un compotamiento bastante infame. El esquema es básicamente el mismo en sus dos discusiones con Hugo: Charlie aparece, casualmente, de muy buen humor y con ganas de charlar con su bueeen amigo Hugo, todo sonrisas y buen rollito, para, inmediatamente, pedir lo que quería. Y, vale, hasta ahí no sería tan grave el asunto, simplemente sería un tipo un poco hipócrita y ya está, pero es que lo peor de su comportamiento es la manera en la que esconde su egoísmo: en la primera ocasión, no es él a quien ha de contar Hugo lo que hay en la escotilla, si no al pobre bebé, y en la segunda ocasión, es a Claire a quien usa para pedir mantequilla de cacahuete, tratando de conseguir lo que quiere de Hugo a través de este burdo chantaje emocional.

Otro de los puntos que se suma Charlie en su marcador de popularidad es su frustración por que no le dejan ser de los guays de la isla. Menos mal que ante Locke admite sin más que está harto de que no le incluyan (vuelve a aparecer el egoísmo: el problema no es que nadie se entere de qué han descubierto en la escotilla, si no que él no se ha enterado), sin utilizar algo así como "es injusto que no le hayais dicho a Claire que hay en la escotilla"...

tras este par de episodios espero que vayan atando algunos de los cabos pendientes, ya que cada vez son más las cosas pendientes de explicación en la isla. Supongo que habremos de esperar para saber algo más de Dharma y sus proyectos de investigación, o sobre los otros, así que me conformaré con que cuenten algo sobre los supervivientes de la cola del avión, que seguramente han descubierto cosas muy interesantes en la isla.