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viernes, 24 de abril de 2009

Información de calidad

El tema de la guerra que los medios informativos han declarado a internet es un asunto recurrente en este blog. Y es que no dejan de dar motivos para la indignación. Gente que aún vive en un mundo que se ha quedado atrás, dedicada a criticar algo que ni siquiera comprenden. Intento no dedicar demasiado tiempo a pensar en estas cosas, por evitar una sobredosis de bilis, pero llega un momento en que, sencillamente, he leído tantas cosas que me han provocado indignación que ésta tiene que salir por algún sitio.

Como siempre, mi crítica se centra en El País, el único periódico que leo de vez en cuando. La tele apenas la veo, pero hablar de calidad de información en la tele es ridículo. No hay más que ver los "informativos" de Antena 3, estoy seguro que ver uno entero debe reducir en varios puntos tu C.I.. Como decía, me centro en lo leído en El País, pero supongo que esto se extiende por todos los medios. Al fin y al cabo, no dejan de ser los mismo dinosaurios, que no quieren adaptarse a unas tecnologías que los han convertido en obsoletos. Lo único que ven en internet es a un enemigo, a algo que hay que atacar y destruir, antes de que la gente abandone sus monopolios de la información. Y es que el peligro es muy claro: frente a la información distribuída de forma vertical, donde unos pocos establecen un discurso que el resto tiene que escuchar, en internet hay muchas voces. Y muchas voces independientes son algo peligroso, ya que alguna de ellas puede salirse del discurso establecido. Eso es lo que hay que evitar.

En una joya periodística, la defensora del lector de El País, nos deleita con algunas de estas perlas:
el hecho de que haya lectores que pagan por la información es lo que permite al periódico ser independiente, no sólo frente a los poderes, sino también frente a los anunciantes.
Es una bonita teoría. La prensa debería ser independiente, e informar con veracidad, duela a quien duela. Sin embargo, hablando de independencia, la balanza no está del lado de los periódicos, que no dejan de ser entes propagandísticos de la mano que les da de comer. No sólo entrando es aspectos políticos, donde cada uno lanza cuchillos informativos al partido enemigo. En el tema de la "guerra" contra las descargas, ¿dónde está la independencia? El País es un esclavo de la industria. Lo vemos prácticamente cada semana. Hace unas semanas, con su defensa sonrojante de la ley de espionaje promovida por Sarko. Ahora, con la sentencia contraria a The Pirate Bay. Para celebrar esa sentencia, ya que parecía una victoria, nos regalaron con esto: ¿Se acaba el chollo de las descargas?, donde nos pintan un paisaje apocalíptico, por culpa de los que nos descargamos cosas. Este artículo es una muestra de los que NO es independiente. Es retorcido, mentiroso e interesado. A todos los niveles. Como dice Escolar en su blog:
Una curiosidad filológica sobre el mismo artículo. Según dice el texto, los contrarios a la piratería “claman” contra las descargas. Sin embargo, los contrarios a la nueva ministra de Cultura “se desgañitan” en una “ruidosa campaña”. Desgañitar, según la RAE, es “esforzarse violentamente gritando o voceando”. Clamar es otra cosa, mucho más fina. Significa “exigir”, que la RAE define después como “pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho”. ¿Queda claro quién tiene razón o hace falta que os haga algún dibujo?
Cosas como esta son el pan nuestro de cada día. Unos medios, en su torre de marfil, se permiten acusar a los demás, sin hacer la más mínima autocrítica. Criticar a los demás por sus propios pecados. Una hipocresía que nos repiten día a día en noticias y columnas de opinión. ¿Dónde está la supuesta independencia de la que tanto alardean?

Las joyas siguen:
Y eso ocurre al tiempo que la cultura de la gratuidad se extiende de la mano de Internet, lo que puede acabar afectando también a la calidad. ¿De verdad puede alguien creer que una información fiable, independiente y veraz no tiene coste? El periodismo de calidad es cada vez más caro, porque exige escribir desde el lugar de los hechos, investigar y no conformarse con las versiones de parte; exige más tiempo, más recursos y mayor cualificación profesional.
¿De verdad puede alguien pensar que esta señora ha echado un vistazo a su propio periódico?¿De verdad puede creer alguien que la información que dan es fiable, independiente y veraz? El periodismo de calidad, efectivamente, puede ser caro. Ahí tenemos cada mes a Foreign Policy, con verdaderos profesionales, con gente al pie del cañón. Pero también están War Nerd, un informador mucho más independiente y fiable que la mayoría de los medios, y lo más importante, mucho más informado. Este verano, la información que ofrecía El País sobre la guerra entre Rusia y Georgia no era más que lo que se podía leer en la Wikipedia. ¿Dónde estaban los informadores en el lugar de los hechos? Es un acto de hipocresía muy vil, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de sus noticias no son más que réplicas de lo que mandan las agencias. Prácticamente ninguna noticia internacional es relatada por el periódico, si no compradas a docenas a una agencia, con lo que la sección es la misma en todos los medios. No hay variedad, no hay calidad, no hay independencia. Las noticias son una mercancía con la que rellenar páginas. No interesa profundizar, y mucho menos salirse del discurso marcado. ¿Y la profesionalidad de los periodistas? Hace poco pudimos ver cómo uno de ellos plagiaba uno de sus artículos ¡¡¡de la Frikipedia!!! no ya de la Wiki, si no que redactó una supuesta "noticia" plagiando a una página de coña. ¿Es esa la profesionalidad que nos venden?

Son dinosaurios. En lugar de apostar por la calidad, por la especialización, han apostado por lo rápido y fácil. Rellenar las noticias con teletipos, no cambiar ni una coma, salvo que eso interese a la mano que da de comer. Sus noticias son engañosas, manipuladas, poco veraces y de una superficialidad lamentable. No hay ninguna labor de documentación. Ningún periodista ha sido capaz de entender ni explicar la tan manida crisis, salvo a toro pasado. Ningún periodista sabe qué está pasando, por ejemplo, en Somalia, o en Darfur. Al fin y al cabo, si se dedicasen a documentarse sobre esto, perderían un valioso tiempo que podrían utilizar para contar el último detalle escabroso sobre el crimen de moda, o contar los romances del futbolista de turno.

La información de calidad, veraz, independiente y contrastada no está en las páginas de El País. Está en los medios especializados, y en los blogs de expertos en la materia. La verdad está ahí fuera. Y eso es lo que les aterra. Que un día la gente aparte la mirada de sus páginas y la descubra.

jueves, 9 de abril de 2009

Un giro de tuerca

Todos conocemos la postura del gobierno acerca de la abominable piratería informática. Todos los días nos recuerdan que somos unos criminales, a pesar de que las descargas no sean delito, que estamos provocando la ruina de la civilización occidental, y que le estamos abriendo las puertas de Roma a los bárbaros. El gobierno tiene en El País a su principal portavoz en este aspecto: cada dos por tres nos deleitan con artículos, reportajes, columnas de opinión para hacernos ver que estamos matando la cultura, por no doblegarnos ante la política de incremento exponencial de los precios.

Y hoy, El País ha estado bombardeando toda la mañana con noticias acerca de la nueva política francesa de los three strikes, o tres avisos. Sin embargo, parece que no todo ha ido como esperaban, y la ley ha sido tumbada en el parlamento. Rápidamente, todas esas noticias han desaparecido misteriosamente. Veremos cómo se toman esta mala noticia los portavoces de la SGAE y nuestra nueva y querida ministra de cultura, Sinde.

No quiero comentar demasiado lo horrible de esa ley (los proveedores espiando lo que haces en internet, y organismos con la SGAE con la potestad de desconectarte a su antojo, sin necesidad de una intervención judicial), pero sin duda, lo de esta mañana ha sido una buena noticia. Sólo queda esperar si nuestro gobierno y sus socios pretenden seguir adelante e implantarlo en España. De momento, para contarlo, en El País siguen con el mantra de las descargas ilegales. Siguiendo el viejo truco de una mentira mil veces repetida...

domingo, 7 de diciembre de 2008

Las ratas abandonan el barco

Parece que está cambiando el signo de los tiempos. El País está abandonando la defensa cerrada de los intereses de sus amos, y se está permitiendo publicar alguna noticia levemente crítica contra esos que nos acusan de ladrones. Sin embargo, no todo iban a ser noticias positivas, pues no en vano, El País es uno de los medios más furibundos con ese ente abstracto que es internet. Así que no puede simplemente reconocer que han estado defendiendo los intereses equivocados, no. Ya sabemos que hay gente que no se equivoca nunca, pues son los únicos proveedores de verdad absoluta.

Así, ahora, el periódico se ha convertido en el paladín de los internautas, en el líder de sus opiniones, en la guía de este rebaño, que hasta ahora vagaba en su estupidez, a la espera de un mesías proveniente de las altas instancias de los medios. Hace unos días, en El País se publicaba un antidecálogo, tratando de refutar las mentiras del ministerio de cultura. Unos días más tarde, la Asociación de Internautas escribía una carta al ministero de cultura para pedir la retirada de la campaña. Por lo tanto, ha sido El País quien ha organizado toda la crítica a esta campaña. Es un razonamiento impecable. En sus propias palabras:
Conviene recordar que ELPAÍS.com ha publicado esta semana un 'antidecálogo', en el que también se analiza la campaña de un modo crítico, noticia que generó un intenso debate en internet. (Ver noticia)
Todo este debate ya estaba presente en internet antes de que apareciera ese famoso antidecálogo. De hecho, si nos leemos bien ese antidecálogo...
No obstante, el decálogo ha sido refutado punto por punto por las asociaciones de internautas, blogs y otros colectivos ciudadanos relacionados con la Red. Este es el antidecálogo basado en sus opiniones
¿En qué quedamos? Me parece bien que El País deje de ser un simple lacayo de la SGAE y sus socios de gobierno, y empiece a ser una entidad un poco más crítica. Pero, por favor, que no nos tomen por tontos. Que no pretendan convertirse en lo que no son, pues ya existen voces y opiniones que resultan mucho más creíbles que la suya. Si alguien ha generado un debate no ha sido El País, en este cambio de chaqueta que resulta muy sospechoso, si no los que llevan años manteniendo estas opiniones, frente a las campañas de engaños que ha protagonizado el periódico, alentado por la mano que le da de comer.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Cruzados

De nuevo, los medios tradicionales, a la carga contra el Gran Satán de los últimos tiempos: internet, y sobre todo los internautas, esa panda de criminales. Y el que se dedica a avivar el fuego con más entusiasmo es El País. Hace tiempo ya publicaron esta columna de opinión: "Los bulos se disfrazan de noticias en la Red". En ella, un supuesto periodista serio se dedica a atacar a las nuevas fuentes de información en internet. No son fiables, propagan bulos, hay que vigilarlas, y, si es posible, controlarlas y acabar con ellas. Hay que olvidarse de los cantos de sirena de la red, y volver la vista atrás, a los grandes monolitos de la verdad objetiva: los periódicos y periodistas tradicionales. Estamos viviendo una época de abundancia de información. Por supuesto que no te puedes fiar de cualquier cosa que leas en internet, pero ¿es mejor volver a la época de escasez? ¿a la época en la que unos pocos controlaban las fuentes de la información, decidiendo qué se publicaba y cómo?

Otro texto muy interesante: "¿Por qué estudiar periodismo?". Estaba pensando en qué parte citar del artículo, pero no he conseguido decidirme por ninguna... tiene tanta miga, que no sé qué elegir. El autor de ese texto hace una encendida defensa de los periodistas "profesionales", frente a los aficionados. ¿sus motivos para esta defensa? Los periodistas, tras el paso por la universidad, están mejor preparados técnicamente, escriben mejor, y, sobre todo, tienen una ética profesional que no tienen los intrusistas. Es una pena no poder expresar la indignación que me provocó leer eso... ¿ÉTICA PERIODÍSTICA? ¿dónde? Por favor, que alguien me traiga un periódico donde exista una ética. El Mundo, con sus teorías sobre el 11-M, que cuando no podían adecuarlas a la realidad, se inventaban lo que hiciera falta, la Cope, que basa su programación en el insulto, El País con su servilismo al gobierno y a la SGAE, etc, etc... ¿dónde está la ética de esos profesionales? Sólo obedecen la voz de su amo... Sólo hay que hacer una búsqueda en google para encontrar muestras de esta profesionalidad, de esta ética. Como esta, sobre una encuesta del ABC. En ese mismo blog hay unas cuantas cosillas más, incluso un desliz cometido por los grandes profesionales del periodismo: plagiar lo escrito por un "aficionado". O podemos buscar alguna que otra noticia acerca de ese nido de grandes profesionales que es Telemadrid.

Los medios tradicionales están destinados a ir perdiendo gran parte de su cuota de lectores, y por lo tanto, de su monopolio de La Verdad. Y su reacción está siendo la misma que otros dinosaurios en peligro de extinción: las empresas discográficas: atacar aquello que está destinado a sucederlos, tratar de hacer que el tiempo vuelva atrás, a la época de la economía de escasez y de sus monopolios.

Sus recetas: poder cerrar cualquier blog, sin necesidad de un mandato judicial. ¿Cómo se puede calificar esto? Los antiguos monopolios, convertidos en juez y parte, con el poder de censurar a cualquier voz discordante, a cualquiera que amenaze sus cada vez más precarias posiciones. Y, por otro lado, su propuesta de "cortarle internet" a quien descargue, como ha dicho uno de los popes de la industria de gestión de derechos en el cónclave inquisitorial que se han montado para tratar de criminalizar la compartición de archivos en la red, con el apoyo del gobierno, y su nueva campaña de criminalización de inocentes. Un nuevo intento de manipulación de la realidad, otro nuevo caso de clientelismo del gobierno, defendiendo los intereses recaudatorios de la SGAE, acusándonos de ladrones. Por supuesto, en internet, esta tomadura de pelo ha causado polémica. El clásico reirse por no llorar. Como siempre, una reflexión acertada de Enrique Dans y hoy mismo, otra más.

Unos nos criminalizan, nos toman por tontos, nos roban con un impuesto revolucionario, mientras los otros, mienten, manipulan, censuran para favorecer los intereses de sus amos. La hora de estas entidades caducas ha terminado. Pero parece que quieren morir peleando.