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sábado, 14 de marzo de 2009

Hyboria virtual

Estos días estoy aprovechando tener una PS3 en casa para jugar a algunos videojuegos a los que alguna vez jugué durante un rato y me quedé con ganas de más. Y, GTA IV aparte, al que más he estado jugando ha sido a la adaptación de las aventuras de Conan, pero no en su versión MMORPG Age of Conan, si no a un juego estilo beat em' up para un único jugador. Con la fama que parece haberse granjeado el cimerio, no podía ser de otra forma. Y es que es triste, pero Conan es uno de los personajes que más ha sido maltratado por la cultura popular.

La imagen que tenemos de Conan, gracias al cine o los cómics, es la de una masa de músculos que se abre camino a mandobles, sin más recurso que su fuerza bruta. Poco más que un animal furioso. Desde las primeras adaptaciones al tebeo, a manos de Barry Windsor Smith, Conan ha ido perdiendo humanidad, y ganando músculo, hasta llegar a los (malditos) años 80, donde se reduce a una especie de Hulk. No hay más que comparar la imagen que he puesto un poco más arriba a la izquierda, la primera página de la (magistral) adaptación de Clavos Rojos a manos de Roy Thomas y Barry Windsor Smith, con la imagen de la derecha. En las novelas de R.E. Howard, Conan es un bárbaro, pero no un animal. Su principal recurso es la astucia, una inteligencia pura, en contraposición a la sabiduría decadente de los "civilizados". Esto no quita que a veces tenga que abrirse paso utilizando la fuerza, pero hasta eso ha sido exagerado. El Conan de Barry Smith es el más fiel al de R.E. Howard: rápido y ágil. ¿Cómo puede moverse el Conan de la derecha?

Y para la adaptación al videojuego, lamentablemente, el modelo usado es más bien el de la derecha. Bueno, quizá no tan exagerado... El esquema del juego recuerda bastante a God of War, con dos modos de juego: ir avanzando en un mapa y matando todo lo que salga a nuestro paso, con algún reto o jefe final que hay que superar apretando los botones que van apareciendo en pantalla. Todo muy lineal, poco rebuscado.

De los dos aspectos del juego, el primero es divertido, pura acción. Hay una razonable variedad de armas, pudiendo elegir entre usar espada y escudo, dos espadas o un arma a dos manos, cada una de estas opciones con un montón de combos que se van aprendiendo a lo largo del juego con un sistema de "puntos de experiencia", sin lugar a dudas lo mejor del juego, con algunas maneras bastante "espectaculares" de acabar con tus oponentes. Hay algunos combos de los que nunca te cansas, y con unos cuantas combinaciones de golpes finales, con diversas posibilidades de desmembramiento. Los enemigos no son muy variados, pero tienen la inteligencia artificial justa para que los combates sean siempre entretenidos, y en muchas ocasiones un reto. Y además de esto, de vez en cuando Conan suelta alguna frase "ingeniosa"... mi favorita, sin duda, es la de "¡Aparta, engendro!". En la versión inglesa el doblador es Ron Perlman, pero la voz española está muy bien conseguida. Y no todo es muerte y destrucción para Conan: también podemos rescatar a "doncellas" semidesnudas, que también cuentan con su propio repertorio de frases para agradecérnoslo.

Lo malo es enfrentarse a los jefes de cada nivel. Para acabar con ellos hay que repetir siempre el mismo esquema: vaciar su barra de vida a base de mandobles y luego hacer una secuencia determinada de botones para darle el golpe de gracia. Y repetir esto tres, cuatro, o seis veces, hasta vencerlo. Cada enfrentamiento con uno de estos jefes puede llegar a ser exasperante, primero, por que pueden alargarse hasta el absurdo, por ser totalmente mecánicos, y muy aburridos, y, sobre todo, por que el control de este juego es bastante puñetero, y a veces hay que repetir demasiadas veces la misma secuencia hasta conseguir superarla. Es bastante frustrante que por un control deficiente se pierda totalmente la diversión de un juego, hasta hacerte tener ganas de apagar la consola y no volver a retomar el juego. Hasta en la pantalla que aparece tras la muerte de Conan este control es absurdo. Aparece un mensaje diciéndote que pulses "X" para continuar, y tienes que apretarlo dos o tres veces para que funcione...

Tenía muchas ganas de probar este juego, pero al final me ha dejado una sensación agridulce. Casi todo el desarrollo del juego es bastante divertido, pero la experiencia de enfrentarse a los jefes finales, a pesar de ser muy puntuales, dejan tal sensación de frustración que empañan completamente el resto del juego.