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jueves, 24 de abril de 2008

El peso y el todo (III)

En la segunda parte de este análisis, Thermidor dijo en un comentario:
"Tomás y Teresa tendrían que hablar sobre que tipo de relación quieren mantener".
Bien, esto es una interesante reflexión. Es una muestra de cómo solemos volcar nuestros sentimientos en una creación literaria, cómo podemos empatizar con unas ideas, con unos entes completamente etéreos, inexistentes. El propio Milan Kundera dice en la novela:
"Sería estúpido que el autor tratase de convencer al lector de que sus personajes están realmente vivos. No nacieron del cuerpo de sus madres, sino de una o dos frases sugerentes o de una situación básica".
Cada uno de nosotros se proyecta sobre los personajes, es ineludible tratar de meternos en su piel, o al menos, eso es lo que han intentado la gran mayoría de los novelistas. Los personajes de una novela son proyecciones, ideas que van tomando forma:
"Los personajes de mi novela son mis propias posibilidades que no se realizaron [...] cada uno de ellos ha atravesado una frontera por cuyas proximidades no hice más que pasar. Es precisamente esa frontera (la frontera tras la cual termina mi yo), la que me atrae"
Una vuelta más a las ideas de Nietzsche. La vida, aunque se haya de repetir infinitas veces, sólo se vive una vez. Sólo tenemos una oportunidad, un camino. Ante las infinitas posibilidades que se nos plantean en la vida, sólo podemos escoger una, decisiones a ciegas. Como dice el autor, es como representar una obra de teatro sin haber ensayado:
"El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. ¿Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. Einmal ist keinmal. Lo que solo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre solo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto."
Bien, (¿fieles?) lectores, llevo tres entradas dando vueltas y más vueltas a una serie de conceptos básicos, y sus consecuencias en la vida de Tomas y Teresa. Como dije en la entrada anterior, quería escribir sobre cómo la política es tratada en la novela, pero el comentario de Thermidor me hizo cambiar de idea. Feedback :) Tratar de desarrollar por escrito una idea lleva a esta especie de escritura espiral, al planteamiento inicial de la idea y a su refinamiento.

La idea de la necesidad, del imperativo es la que ha llevado a Tomas y Teresa a necesitarse el uno al otro. Teresa, por que se ha entregado completamente a él, y Tomas por que sabe que ella no podría vivir sin él. Sabe que su vida está en sus manos, y su encaprichamiento inicial pasa a ser algo más, algo que ha echado raíces en su alma: la compasión, sentir el dolor de Teresa, su angustia multiplicada. Quiere cuidarla, trata de hacerla ver que sus infidelidades son asuntos triviales, pero no lo consigue. Ella quiere pensarlo, pero no puede. Tomás lo es todo para ella, y ella no soporta compartirlo, aunque sabe que a la única a quien él ama es a ella. Pero se siente rodeada de las amantes de Tomás. Toda su vida ha sido tratar de emerger de la vulgaridad que la rodeaba, huir de la monotonía, de la uniformización de la sociedad. Por eso Tomás representa tanto para ella, por ser la oportunidad de vivir como ella misma, no como una parte cualquiera de la masa. Pero Tomás la devuelve al fango, a la medianía, la pone a la misma altura que el resto de mujeres. Rodeada de sus decenas de amantes Teresa no es nadie, nada la diferencia del resto. Teresa sufre por celos y por su pérdida de identidad, su autodestrucción. Y Teresa quiere quitarle peso a las infidelidades de Tomas, quiere creerle, por que sabe que su sufrimiento también él lo vive, por que sabe que se ha convertido en una carga para él, y no quiere ser una carga. Sólo quiere ser Teresa. Quiere que Tomas viva su vida, que puedan vivirla juntos. Sin embargo, al igual que Tomas no puede (o no quiere) controlar sus impulsos, Teresa no puede evitar su sufrimiento, y va a acabar convirtiéndose en el principal imperativo de la vida de Tomas. Él creía en su destino como médico, en su capacidad de salvar a la gente. Sentía la llamada mesiánica de la cirugía. Sin embargo, por amor a Teresa, y por oponerse al régimen renunciará a todo.

Y, esta vez sí, la política para una nueva entrada

viernes, 18 de abril de 2008

El peso y el todo (II)

Sobre "La insoportable levedad del ser", de Milan Kundera. Segunda parte

En la anterior entrada he intentado dejar planteada parte de la base que va a conducir el relato. Una vez planteado esto, podemos hablar un poco de la trama, o al menos, de los hilos que van a conducir el relato, pues en ocasiones es más interesante el envoltorio, o la meta-historia que la propia historia en sí, ya que esta sirve para plantear alguna interesante reflexión, vital, moral o filosófica. Todo gira alrededor de cuatro personajes: Tomas, Teresa, Sabina y Franz.

Sobre Tomas y Teresa recae la mayor parte de la narración, y son ellos los que han de soportar la dualidad entre el peso implacable del destino y la ligereza de la casualidad, cada uno a su manera, desde el momento en que se conocen, hasta el final. Tomas es un importante cirujano de Praga. Teresa una camarera de una pequeña ciudad. Un día, Tomas, por una serie de casualidades, acaba en el bar en el que trabaja Teresa. Tomas es un mujeriego irredento, y no tarda en conquistar a Teresa. (ya hemos mencionado las casualidades) Cuando Tomas vuelve a Praga, está convencido de la fugacidad de su relación con Teresa, y, sin embargo, poco después, ella aparece en su puerta. Se ha enamorado de él, y a partir de ese momento, sólo vivirá por y para Tomas.

Su encuentro es producto de las casualidades. Tomas representa la visión más estricta del peso del destino. Su destino viene marcado por su condición de mujeriego, por su pulsión de relacionarse con cualquier mujer que se encuentre, y el cúmulo de eventos que le conducen hasta Teresa no son suficientes para vencer el destino. Para Teresa, estas casualidades son su destino: todo en su vida ha sido una preparación para encontrarse con Tomas. Tomas es la luz que entra en su vida gris, la fuerza que la libera de la medianía de su vida, su enlace con un nivel superior de existencia. El destino la ha atado a Tomas, Tomas es su carga, un peso que la sepulta. Ha de cargar con el peso de su amor por Tomas, amor convertido en una fuerza destructiva por las infidelidades de Tomas. Él también está enamorado de ella, pero también está atado al destino, como está atado a Teresa. Está atado a una mujer que la casualidad ha puesto en sus manos, débil, indefensa, necesitada. Ella depende de él para vivir. Esta es la relación que define la insoportable levedad del ser.

Creo que esta entrada ha quedado más enrevesada que la anterior. Para la próxima, quizá hable de algunos de los aspectos políticos.

lunes, 14 de abril de 2008

El peso y el todo (I)

Sobre "La insoportable levedad del ser", de Milan Kundera.

Es difícil buscar un punto desde el que acercarse a esta novela, pues su misma concepción es demasiado ambiciosa. Otras novelas intentan abarcar distintos aspectos del ser humano, de su psicología o su entorno... Milan Kundera busca la novela total, el Todo.

Y la ambición apunta algo desde el principio, y lo hace a través de la insignificancia de todo, de todo lo que podamos vivir y de todo lo que pueda contarnos ningún novelista, según la teoría de Nietzsche del eterno retorno: ante la infinidad del tiempo, todo habrá de repetirse, una y otra vez, todo lo que hagamos en nuestra vida habrá de repetirse una y otra vez, sin remisión. El eterno retorno le da a cada uno de nuestros actos un peso enorme, el peso de la inevitabilidad. Y, sin embargo, hay algunos hechos, algunas casualidades que quizá no se repitan, en las que el destino no intervenga. Y, al no repetirse, no existen, no tienen peso. Estas casualidades son las que marcan nuestra vida. Esta es la insoportable levedad del ser. Las ideas de Nietzsche, el destino implacable heredado de la tragedia griega o las sagas nórdicas, podría suponer un peso que aplastaría a cualquiera. Y, sin embargo, la tiranía del peso del destino no supone nada, frente a la tiranía de las casualidades, frente a lo incorpóreo. Las ideas de algunos filósofos dirigen la narración, como ya hemos visto con Nietzsche, y ahora pasamos a Parménides, y sus ideas de los opuestos como fuerzas que dominan el mundo: el bien y el mal, el frío y el calor... una de ellas es una cualidad positiva, y la otra negativa. Lo pesado y lo leve. Lo leve y lo pesado. Parménides dice que lo leve es lo positivo. Hemos de tratar de convertir lo negativo en positivo. Sin embargo, lo leve escapa a nuestro control, llega hasta nuestras organizadas vidas, cambia todo de sitio y luego se va, dejándonos indefensos. Durante nuestra vida, nos aferramos a lo pesado, evitando lo leve.

Bueno, termino aquí esta parte introductoria. Seguirá el análisis en próximas entregas.