jueves, 16 de diciembre de 2010

Cumpleaños (V)

¡Cinco años! Todos los años me llevo la misma sorpresa al comprobar que he conseguido mantener este blog abierto durante tanto tiempo. Ha tenido altibajos, épocas en las que escribía muy poco o rachas con entradillas de compromiso, sin nada interesante que aportar. Pero también he tenido otras de mayor inspiración y, al fin y al cabo, son estas las que merecen la pena, ¿verdad?

Este aniversario, que es medio redondo, es un buen momento para hacer balance y mirar como un conjunto lo escrito, a ver si se puede sacar alguna conclusión de todo esto. Porque en el momento de escribir no hay ninguna intención más allá de volcar la reflexión del momento, en ocasiones meditada, cuidada y más o menos bien presentada, en ocasiones vomitada a duras penas, sin poder contener el impulso. Sólo con el tiempo se pueden estudiar las capas de texto acumuladas, investigar los estratos superpuestos y buscar relaciones, tendencias, patrones... Ver cómo algunos temas han acabado destacados en la nube de tags o mi propia manera de ver este pequeño rincón de Internet.

Y es que, a medida que se ha ido haciendo mayor, mi idea de lo que cabe o no cabe en el blog ha ido cambiando. Podría decir que he aumentado poco a poco el nivel de exigencia y ya no me siento cómodo escribiendo cualquier tontería y publicándola (aunque quizá, al leerme, penséis lo contrario :p ). O podría decir que este (meta)tema es el verdadero hilo conductor de este blog, la constante reflexión sobre lo escrito, tanto en forma como en fondo y no hay más que echar un vistazo a los archivos para poder encontrar unas cuantas entradas reflexionando sobre ello.

Por que en el fondo, esa es la clave, la reflexión. En las entradas más antiguas no encuentro más que acumulaciones de datos, apuntes a vuelapluma, como una forma de expresar unas ideas que se acumulan, pero sin un orden concreto. Veo un montón de enumeraciones: he visto tal película o leído tal libro; y vaguedades y promesas rara vez cumplidas de analizar algún tema en profundidad en un futuro (que nunca llega). Estos cinco años han sido una lucha contra eso, y contra mi constante inconstancia. Ese es el mayor logro que he conseguido con este blog, aunque parezca tan pequeño: seguir aún aquí, escribiendo en esta caja de texto.

También me ha servido como entrenamiento y ejercicio mental, sobre todo debido a la rigidez que ha ido adquiriendo este blog con el tiempo, que me ha hecho forzarme a pensar y masticar bien las ideas antes de escribirlas. Con cada entrada aprendo, poco a poco, a cuidar forma y fondo, por que son dos aspectos que tienen que ir de la mano. No sé muy bien en qué campo está este blog, desde luego, no es narrativa, tampoco hay crítica formal ni ensayo riguroso pero, aún así, cabe aplicar la distinción entre historia y discurso, por usar unos términos bien establecidos. Estos aspectos del texto son un asunto tan viejo como el mismo arte del escribir y ya Platón reflexionaba acerca de la mímesis y diégesis.

Pero parece que esta antigua cuestión se está quedando obsoleta. Gracias a Internet y al acceso universal a un teclado se ha generado una cultura del todo vale. Se pretende que cualquier opinión sea tan válida como las demás, cuando no puede serlo, y para comprobarlo no hace falta más que acercarse a monstruos como los comentaristas de Menéame, auténtico abismo de la democratización de la opinión. Por otro lado se justifica la redacción ramplona, rastrera, el descuido de las normas gramaticales y ortográficas más básicas, los peores ataques a la sintaxis y a la semántica, otro todo vale. Así que tenemos la combinación perfecta: el fondo es irrelevante, toda opinión es legítima, y la forma tampoco es importante, con el mantra coñazo de se entiende, ¿no?.

Me doy cuenta de que escribir se está convirtiendo cada vez más en una lucha, no ya contra los enemigos propios de los que hablaba más arriba, si no contra una visión del mundo. Si repaso las últimas entradas encuentro más pataletas que entusiasmo y cuando éste último aparece siempre hay un poso de sensaciones amargas. Valga como ejemplo uno de mis últimos textos sobre lecturas: disfruté enormemente releyendo El Hobbit, pero me cuesta mucho más transmitir la alegría que sentí leyendo el libro que expresar lo indignado que me sentía al leer una crítica escrita desde la estupidez.

Esta forma de ver el blog como una ampliación del campo de batalla hace que me resulte cada vez más difícil escribir por aquí, resulta agotador estar siempre peleando a la contra, defendiendo una visión de las cosas que se está quedando obsoleta. Pero, aunque no de demasiados frutos, emular a Sísifo tiene una utilidad. La escritura me sirve para construir un discurso y poder observar mis ideas desde cierta perspectiva que permite detectar lagunas o incoherencias, limar asperezas... normalmente desarrollamos nuestras ideas en el momento, sin dedicar un necesario tiempo de reposo, y esto es lo que permite la escritura: dejar atrás el nivel de comentarista de Menéame o el pensamiento esquemático de la Nación Taxista.

Esta reflexión permite construir un fondo, y gracias a este blog he aprendido muchas cosas, tanto escribiendo como por las conexiones que parten de él, ya sean comentarios o los blogs de cualquier amigo y vecino. Desde la perspectiva que dan estos cinco años puedo comprobar cómo ha ido cambiando mi forma de plantear y desarrollar ideas. Han sido cinco años construyendo un fondo y luchando contra las formas, puliendo poco a poco un estilo no demasiado brillante. En cada entrada lucho contra la mala costumbre de hacer oraciones demasiado largas o escribir párrafos enteros llenos de comas, sin un triste punto y seguido. He tratado de aprender a no escribir tal y como si estuviera hablando, y también a buscar la claridad expositiva, huyendo de "fárragos y erudiciones postizas" (frase de Juan Manuel de Prada) en los que se enfangan muchos academicistas. No he conseguido imponerme cierto proceso de revisión y raras veces releo a fondo lo que escribo, aunque cada vez procuro repasar más estos textos para eliminar las construcciones más rebuscadas y reordenar las ideas para crear un hilo conductor más fácil de seguir.

Ahora debería esforzarme en escribir sobre cada tema en su justa medida. En ocasiones necesito rodear varias veces la misma idea, para no dejar huecos sin cubrir, y así me salen textos como este, con varios cientos de palabras de más. Otras veces no consigo hilar bien distintas ideas relacionadas y tengo que deshacerme de algunas, quedando los textos cojos. De momento, voy consiguiendo mejorar este aspecto en el blog paralelo a este, poniéndome limitaciones de espacio, lo que es un ejercicio excelente: muchas veces me cuesta mucho más escribir una entrada de 400 palabras que leviatanes textuales como este (¡más de 1.100 palabras a estas alturas!).

Y para aquellos que hayan llegado hasta aquí, fieles lectores que me habéis acompañado en los mejores tiempos, en los peores tiempos, vosotros sois lo que más valoro de estos cinco años de blog. Los que dejáis comentarios, por aquí o por canales privados y los que escribís entradas magníficas es vuestros respectivos espacios. Es la sana envidia de ver cómo escribís lo que me hace publicar algo nuevo de vez en cuando. Espero poder repetir muchas veces este tipo de entradas durante muchos más años.

8 comentarios:

La navaja en el ojo dijo...

Enhorabuena.

Raistlin dijo...

Felicidades por ese lustro dando guerra por la red con el blog :)

egan dijo...

Molta felicitat, nen. Y ya sabes, forma y fondo, fondo y forma, como en la filosofía y poesía Zen, ja, ja.

Se te nota un chorro la evolución y la mejora. He visto -porque te leo- como subía el nivel, como ascendias a parrafadas más complejas y con más sustancia. Como te metías en patios más difíciles.

Y todo ello lo ibas contando mejor. Esa es la cuestión. Meter carne en el guiso para que tenga sustancia pero, eso siempre, procurando cocinarla bien, para que se pueda saborear.

A seguir, fiera.

kleefeld dijo...

A seguir así. :-D

Möbius el Crononauta dijo...

Felicidades, ¡y no desesperes!

itaqua dijo...

Nen, tú vales mucho.

Anónimo dijo...

Que el placer de leerte se siga renovando día tras día, estimado Pads.

Un abrazo.

Clau dijo...

El del comentario anterior soy yo, Clau, jejeje.