jueves, 4 de marzo de 2010

Duda sobre R. L. Stevenson

Leyendo un relato (El diablillo de la botella) de Stevenson en su tomito de la colección Maestros del terror de El País, me ha entrado una duda, y es que en sus últimas páginas, parece que este maestro ha dejado un agujero bastante gordo en su argumento, una pifia bastante importante.

Me explico: el relato trata de un hombre que compra una botella muy especial, pues contiene un pequeño diablillo que puede conceder cualquier deseo. Eso sí, esto tiene un precio, y es que si el poseedor de la botella muere, su alma irá derecha al infierno. Y la botella sólo puede cambiar de manos si alguien la compra, eso sí, tendrá que pagar menos que lo que le costó al poseedor actual, o la botella volvería a sus manos.

En el relato, Keawe, nuestro protagonista, compra la botella por cinco dólares, pide sus deseos y la vende por cuatro. Pero, por circunstancias diversas, vuelve a comprarla... por un dólar, con lo cual, ya no puede volver a venderla: tendría que valer cero dólares, y eso sería como regalarla, con lo cual no puede deshacerse de ella. Pero su mujer le da una idea: ir a una isla francesa, donde un dólar vale cinco céntimos, y asi podría venderla por cuatro.

Sin embargo, una vez allí nadie se la compra, y su mujer, desesperada, recurre a un truco para comprarla y poder salvarlo: convence a un viejo para que la compre por cuatro céntimos, y ella a continuación se la compra por tres. Así que el viejo compra la botella, y se la vende a la mujer. Pero cuando Keawe se entera de que ella se ha condenado para salvarlo, se decide a buscar un nuevo comprador, sea como sea...

Hasta aquí, la historia funciona muy bien. Puede parecer un embrollo condensado en unas pocas líneas, pero evidentemente, Stevenson lo cuenta bastante mejor que yo, y no hay mucha complicación para seguir cómo la botella cambia de manos. Pero llega un momento, justo después de cuando Keawe le vende la botella al viejo y ésta acaba en manos de su mujer en el que el hombre dice
Es un viejo truhán, te lo aseguro; y un estúpido también. Pues si ya era difícil vender la botella por cuatro céntimos, por tres será completamente imposible.

¡Un momento! Si nos atenemos a las reglas que Stevenson ha establecido en su relato, si el viejo ha comprado la botella por tres céntimos, y la mujer se la ha vuelto a comprar por otros tres... ¡la botella debería volver con el viejo! Sin embargo, Stevenson parece no darse cuenta de esto, por que el relato continúa como si el viejo la hubiera comprado por cuatro céntimos. ¿Qué sentido tiene esto?¿Acaso es un error de traducción?¿O es que Stevenson no se dio cuenta de tamaña pifia?

6 comentarios:

kar dijo...

hombre, eso parece, a priori... pero... dónde podría conseguir el original, para chequearlo?

Ibán dijo...

lo mismo digo, ¿está online? y le echo un vistazo y hablamos

padawan dijo...

He encontrado una traducción aquí http://www.elpentagrama.com/4001.htm, donde se dice lo mismo ("Ya era bien difícil vender la botella por cuatro céntimos, pero por tres será completamente imposible").

En inglés dice lo mismo (http://classiclit.about.com/library/bl-etexts/rlstevenson/bl-rlst-bot.htm), así que me da que pensar... no creo que a este hombre se le colase una pifia así en el argumento, y he interpretado mal lo que dice Keawe.

La navaja en el ojo dijo...

Es que el viejo no ha comprado la botella por tres céntimos. Puede que más adelante, en el resto del relato, sí (no lo he leído). Pero en lo que tú cuentas aquí, el viejo la compra por cuatro y la mujer se la recompra por tres. Entonces, se quejan de que será difícil que el viejo la vuelva a comprar por tres y, supongo, el viejo nunca la llega a comprar por tres.

Lo que no entiendo es para qué necesitaban al viejo. Si la mujer se iba a sacrificar por el tipo, ¿por qué no se la compró ella a su marido por 4 céntimos?

padawan dijo...

Ya, Navaja, al final me di cuenta de mi error... ya podría haber pensado así antes de poner esta entrada, que vergüenza :(

Lo último que comentas, bueno, en el relato primero él se sacrifica por ella y no iba a dejar que ella se condenara para salvarlo, era todo un caballero :)

La navaja en el ojo dijo...

De todas formas, me has creado una curiosidad. A ver si me lo puedo leer este fin de semana, cuando acabe todo el trabajo que tengo. Me ha intrigado todo el trasiego que se traen estos con la botella ;)