martes, 8 de septiembre de 2009

Matadero Cinco (II)

Si en la anterior entrada analicé algunos logros de la novela, en esta, que espero sea más breve, haré un comentario (que espero más breve) de algunos de los grandes aciertos de la película.

En primer lugar, no sabría decir si el libro es superior a la película o no. Ciertamente, gran parte del atractivo de la película viene de los mimbres que deja entrelazados Vonnegut en su novela. Sin embargo, la película, al contrario de lo que suele pasar en las últimas adaptaciones de novelas, ¡o peor, tebeos!, tiene la valentía de no calcar párrafo a párrafo la novela en que se basa, y no por ello deja de ser una adaptación muy fiel, que sabe transmitir muy bien el mensaje de la novela.

El gran acierto de la película es conseguir visualmente la sensación de desorientación de Billy, sacar al espectador también fuera del tiempo: la película avanza mediante flashes, pequeñas escenas que se cortan repentinamente, y ya estamos en medio de otra. En ocasiones, la transición es brusca, como en la primera escena, que termina con un salto destinado a impresionar al espectador, a descolocarlo: vemos la máquina de escribir de Billy, mientras escribe "I have come unstuck in time. I jump back and forth in my life and I have no control over where". Al escribir la última palabra, el silencioso sótano desaparece, y aparecemos en mitad de una carretera nevada, por la que avanzan un tanque y unos soldados. Ya estamos en mitad de la vida de Billy, y el tiempo ya no es lineal. Sin embargo, en otras escenas se juega con la imagen, haciendo cambiar levemente la escena. Una de las que me pareció más interesantes es una en la que Billy, tras un accidente, es llevado en una camilla por el pasillo del hospital, mientras la escena cambia sutilmente, Billy está corriendo por un pasillo en el Matadero Cinco, en Dresde. Se juega con los cambios visuales para dar continuidad o romperla, para unir dos momentos o para separarlos por completo.

La sensación de saltar atrás y adelante en el tiempo se incrementa: si leyendo pasamos diez, o quince minutos "fijos" en el tiempo, en la película estaremos mucho menos. Y, además de esto, han conseguido encontrar a un actor idóneo para Billy, completamente apático, de rasgos corrientes, poco definidos, nada en él destaca. La sensación de que Billy es sólo un espectador se acrecenta al verlo en la película: lo vemos normalmente lejos del foco de acción en los planos, apático, apenas moviéndose ni mirando a los otros personajes, salvo en las escenas en las que está en el zoo de Trafalmadore con Montana Wildhack. Mientras en el libro Billy es completamente apático ante el sexo con su mujer Valencia, en la película es lo único que lo saca de su posición de espectador. Es tal la apatía que transmite que viendo la película se consigue el mismo efecto de lejanía entre el espectador y los hechos que aparecen en pantalla, sin que esto implique un distanciamiento con la propia película, al contrario: la hora y media larga que dura se pasa en un santiamén, consiguendo corregir uno de los puntos más flojos del libro, y es que en ocasiones tanto vaivén temporal acaba distrayendo en algunos capítulos flojos. Sin embargo, en la película se recortan algunas las líneas temporales, otras se acortan, y otras cobran más protagonismo. En concreto, una de ellas es la de Paul Lazzaro, uno de los prisioneros en Dresde, que en el libro, a pesar de tener un papel decisivo, apenas interviene. En la película Lazzaro juega otro papel, y añade una nueva perspectiva sobre la guerra: Lazzaro es un personaje lleno de orgullo, que continuamente es pisoteado. Lazzaro representa la humillación del débil por el poderoso. Es curioso cómo a partir de un personaje ciertamente secundario, en apenas unas pocas escenas consiguen crear un personaje con tanta carga, y este acierto pertenece totalmente a la película.

Totalmente recomendable, como una mirada ligeramente distinta sobre la novela.

4 comentarios:

La navaja en el ojo dijo...

Pues no sé, a mí la película se me hizo más pesada de ver en ocasiones que el libro, y eso que la vi antes, por lo que tenía la capacidad de sorprenderme. Depende de los momentos: lo de Tralfamadore en la peli me pareció cutre y me aburrió soberanamente, mientras en el libro era de lo que más me gustaba. Lo de la guerra quizá me gustó más en la peli. Pero claro, una cosa son las escenas bélicas rodadas en exteriores, que siempre pueden quedar atractivas, y otra ese plató cutrón del planeta.

Es verdad que Lazzaro tenía más fuerza en la peli. Te dejo aquí una crítica escrita antes de leer el libro.

padawan dijo...

Es curioso, a mí Tralfamadore me dió la sensación de ser tal y como debía ser, por que al fin y al cabo, es un planeta que Billy ha sacado de una novela de ciencia ficción cutre, por eso es tan serie B. No sé si en la película es tan cutre por esto o es sólo cosa mía, pero sí que hay una diferencia entre lo bastante bien conseguidos que están el resto de decorados y lo chusco que es Tralfamadore.

clau dijo...

Espero leer el libro y subsiguientemente ver la película muy pronto.

Ibán dijo...

A mí la película tampoco me convence mucho...

Me parece que más que distinta, es descafeinada...