miércoles, 29 de abril de 2009

Opera

Últimamente había estado dándole vueltas a un posible artículo acerca del software libre. Y eso que en ente vlog, la informática nunca ha tenido demasiada presencia, salvo, por supuesto, los videojuegos, pero siempre vistos desde el lado del viciado, y nunca del informático. Ahora que recuerdo, la máxima aproximación a la informática fue el artículo sobre Unix para aprendices de mago, creo que el título ya da una idea acerca del equilibrio entre informática y bizarría del texto.

OperaPero yo iba por otro lado, y es que, de vez en cuando, por curiosidad, voy probando nuevas alternativas a los programas que uso habitualmente. De la que voy a hablar hoy no es software libre, pero, al fin y al cabo, lo más importante de un programa no es su licencia, si no su funcionamiento. Se trata de Opera, uno de los mejores navegadores que he probado, injustamente marginal. Hace relativamente poco, ha conseguido rebasar la barrera del 2% de los usuarios, según Browser Statistics, muy por detrás de Firefox, o Internet Explorer, pero incluso Chrome, en su lanzamiento, ya tenía una cuota de usuarios bastante más amplia.

Hasta hace poco, solía recomendar Firefox, pero ahora, recomiendo Opera. Y hoy, aprovechando su decimoquinto cumpleaños, aprovecho para poner aquí esa recomendación. Es un navegador seguro, rápido e innovador. Firefox sigue siendo mi navegador de referencia, al menos usando Windows XP, pero en Ubuntu he acabado usándolo cada vez más, por que el rendimiento del zorro deja bastante que desear.

Aquí queda esta pequeña recomendación. Y este enlace por si os apetece descargarlo y probarlo. Quizá en próximas entregas cuente mis vicisitudes con los reproductores de música de licencias libres.

viernes, 24 de abril de 2009

Información de calidad

El tema de la guerra que los medios informativos han declarado a internet es un asunto recurrente en este blog. Y es que no dejan de dar motivos para la indignación. Gente que aún vive en un mundo que se ha quedado atrás, dedicada a criticar algo que ni siquiera comprenden. Intento no dedicar demasiado tiempo a pensar en estas cosas, por evitar una sobredosis de bilis, pero llega un momento en que, sencillamente, he leído tantas cosas que me han provocado indignación que ésta tiene que salir por algún sitio.

Como siempre, mi crítica se centra en El País, el único periódico que leo de vez en cuando. La tele apenas la veo, pero hablar de calidad de información en la tele es ridículo. No hay más que ver los "informativos" de Antena 3, estoy seguro que ver uno entero debe reducir en varios puntos tu C.I.. Como decía, me centro en lo leído en El País, pero supongo que esto se extiende por todos los medios. Al fin y al cabo, no dejan de ser los mismo dinosaurios, que no quieren adaptarse a unas tecnologías que los han convertido en obsoletos. Lo único que ven en internet es a un enemigo, a algo que hay que atacar y destruir, antes de que la gente abandone sus monopolios de la información. Y es que el peligro es muy claro: frente a la información distribuída de forma vertical, donde unos pocos establecen un discurso que el resto tiene que escuchar, en internet hay muchas voces. Y muchas voces independientes son algo peligroso, ya que alguna de ellas puede salirse del discurso establecido. Eso es lo que hay que evitar.

En una joya periodística, la defensora del lector de El País, nos deleita con algunas de estas perlas:
el hecho de que haya lectores que pagan por la información es lo que permite al periódico ser independiente, no sólo frente a los poderes, sino también frente a los anunciantes.
Es una bonita teoría. La prensa debería ser independiente, e informar con veracidad, duela a quien duela. Sin embargo, hablando de independencia, la balanza no está del lado de los periódicos, que no dejan de ser entes propagandísticos de la mano que les da de comer. No sólo entrando es aspectos políticos, donde cada uno lanza cuchillos informativos al partido enemigo. En el tema de la "guerra" contra las descargas, ¿dónde está la independencia? El País es un esclavo de la industria. Lo vemos prácticamente cada semana. Hace unas semanas, con su defensa sonrojante de la ley de espionaje promovida por Sarko. Ahora, con la sentencia contraria a The Pirate Bay. Para celebrar esa sentencia, ya que parecía una victoria, nos regalaron con esto: ¿Se acaba el chollo de las descargas?, donde nos pintan un paisaje apocalíptico, por culpa de los que nos descargamos cosas. Este artículo es una muestra de los que NO es independiente. Es retorcido, mentiroso e interesado. A todos los niveles. Como dice Escolar en su blog:
Una curiosidad filológica sobre el mismo artículo. Según dice el texto, los contrarios a la piratería “claman” contra las descargas. Sin embargo, los contrarios a la nueva ministra de Cultura “se desgañitan” en una “ruidosa campaña”. Desgañitar, según la RAE, es “esforzarse violentamente gritando o voceando”. Clamar es otra cosa, mucho más fina. Significa “exigir”, que la RAE define después como “pedir imperiosamente algo a lo que se tiene derecho”. ¿Queda claro quién tiene razón o hace falta que os haga algún dibujo?
Cosas como esta son el pan nuestro de cada día. Unos medios, en su torre de marfil, se permiten acusar a los demás, sin hacer la más mínima autocrítica. Criticar a los demás por sus propios pecados. Una hipocresía que nos repiten día a día en noticias y columnas de opinión. ¿Dónde está la supuesta independencia de la que tanto alardean?

Las joyas siguen:
Y eso ocurre al tiempo que la cultura de la gratuidad se extiende de la mano de Internet, lo que puede acabar afectando también a la calidad. ¿De verdad puede alguien creer que una información fiable, independiente y veraz no tiene coste? El periodismo de calidad es cada vez más caro, porque exige escribir desde el lugar de los hechos, investigar y no conformarse con las versiones de parte; exige más tiempo, más recursos y mayor cualificación profesional.
¿De verdad puede alguien pensar que esta señora ha echado un vistazo a su propio periódico?¿De verdad puede creer alguien que la información que dan es fiable, independiente y veraz? El periodismo de calidad, efectivamente, puede ser caro. Ahí tenemos cada mes a Foreign Policy, con verdaderos profesionales, con gente al pie del cañón. Pero también están War Nerd, un informador mucho más independiente y fiable que la mayoría de los medios, y lo más importante, mucho más informado. Este verano, la información que ofrecía El País sobre la guerra entre Rusia y Georgia no era más que lo que se podía leer en la Wikipedia. ¿Dónde estaban los informadores en el lugar de los hechos? Es un acto de hipocresía muy vil, sobre todo teniendo en cuenta que gran parte de sus noticias no son más que réplicas de lo que mandan las agencias. Prácticamente ninguna noticia internacional es relatada por el periódico, si no compradas a docenas a una agencia, con lo que la sección es la misma en todos los medios. No hay variedad, no hay calidad, no hay independencia. Las noticias son una mercancía con la que rellenar páginas. No interesa profundizar, y mucho menos salirse del discurso marcado. ¿Y la profesionalidad de los periodistas? Hace poco pudimos ver cómo uno de ellos plagiaba uno de sus artículos ¡¡¡de la Frikipedia!!! no ya de la Wiki, si no que redactó una supuesta "noticia" plagiando a una página de coña. ¿Es esa la profesionalidad que nos venden?

Son dinosaurios. En lugar de apostar por la calidad, por la especialización, han apostado por lo rápido y fácil. Rellenar las noticias con teletipos, no cambiar ni una coma, salvo que eso interese a la mano que da de comer. Sus noticias son engañosas, manipuladas, poco veraces y de una superficialidad lamentable. No hay ninguna labor de documentación. Ningún periodista ha sido capaz de entender ni explicar la tan manida crisis, salvo a toro pasado. Ningún periodista sabe qué está pasando, por ejemplo, en Somalia, o en Darfur. Al fin y al cabo, si se dedicasen a documentarse sobre esto, perderían un valioso tiempo que podrían utilizar para contar el último detalle escabroso sobre el crimen de moda, o contar los romances del futbolista de turno.

La información de calidad, veraz, independiente y contrastada no está en las páginas de El País. Está en los medios especializados, y en los blogs de expertos en la materia. La verdad está ahí fuera. Y eso es lo que les aterra. Que un día la gente aparte la mirada de sus páginas y la descubra.

domingo, 19 de abril de 2009

Ballard

Llevaba unos días dando vueltas a unas cuantas ideas, buscando sobre qué podría escribir, pero sin conseguir sacar nada de provecho. Hasta que esta tarde, ojeando los feeds, me encuentro con una de esas noticias que te hacen quedarte un rato bloqueado. El mes pasado, leyendo el Popu, hablaban acerca de lo demoledor que puede llegar a ser escribir sobre el fallecimiento de alguien. Puede que se trate de un completo desconocido, pero, al fin y al cabo, es alguien que nos ha hecho disfrutar, o pensar, o las dos cosas a la vez. No los conocemos de nada, pero a la vez, están muy cerca de nosotros.

Y hoy ha muerto J. G. Ballard. Hace poco que lo conozco, o que conozco su obra, más o menos desde este mismo verano, cuando leí Crash, pero desde entonces se había convertido en uno de mis favoritos entre los escritores de ciencia ficción, por su particular visión del mundo, por esos personajes alienados, por sus extrañas relaciones humano-máquina, o por su voluntad de autodestrucción, un espíritu a lo burn to shine. Al igual que Gibson, supo anticipar algunas de las extrañas situaciones que vivimos en un mundo cada vez más tecnológico.

Ahora, nos quedan sus libros. Precisamente, hace unos días empecé a leer La isla de cemento.

jueves, 9 de abril de 2009

Un giro de tuerca

Todos conocemos la postura del gobierno acerca de la abominable piratería informática. Todos los días nos recuerdan que somos unos criminales, a pesar de que las descargas no sean delito, que estamos provocando la ruina de la civilización occidental, y que le estamos abriendo las puertas de Roma a los bárbaros. El gobierno tiene en El País a su principal portavoz en este aspecto: cada dos por tres nos deleitan con artículos, reportajes, columnas de opinión para hacernos ver que estamos matando la cultura, por no doblegarnos ante la política de incremento exponencial de los precios.

Y hoy, El País ha estado bombardeando toda la mañana con noticias acerca de la nueva política francesa de los three strikes, o tres avisos. Sin embargo, parece que no todo ha ido como esperaban, y la ley ha sido tumbada en el parlamento. Rápidamente, todas esas noticias han desaparecido misteriosamente. Veremos cómo se toman esta mala noticia los portavoces de la SGAE y nuestra nueva y querida ministra de cultura, Sinde.

No quiero comentar demasiado lo horrible de esa ley (los proveedores espiando lo que haces en internet, y organismos con la SGAE con la potestad de desconectarte a su antojo, sin necesidad de una intervención judicial), pero sin duda, lo de esta mañana ha sido una buena noticia. Sólo queda esperar si nuestro gobierno y sus socios pretenden seguir adelante e implantarlo en España. De momento, para contarlo, en El País siguen con el mantra de las descargas ilegales. Siguiendo el viejo truco de una mentira mil veces repetida...

sábado, 4 de abril de 2009

Fritz Lang en Madrid

Como bien saben mis lectores, este nunca ha sido un blog que siga la actualidad. Normalmente, descubro cosas cuando aún no le interesan a nadie o cuando ya no le interesan a nadie. Y, en un mundo en constante evolución, no puedo estar al tanto de prácticamente nada. Este no es un blog capaz de buscar nuevos temas a velocidades hiperlumínicas. Tiene más bien la maniobrabilidad de un destructor imperial, o de la Estrella de la Muerte.

Sin embargo, esta entrada llega más o menos a tiempo. Si alguno de vosotros vive en Madrid (o cercanías) debería aprovechar que la Filmoteca Española está dedicando un ciclo a Fritz Lang durante el mes de abril, y es una ocasión única para ver las películas del genio del expresionismo alemán en pantalla grande, con metrajes en ocasiones inéditos, y pudiendo disfrutar del acompañamiento de un piano en algunas sesiones. Una experiencia cinematográfica completamente distinta de ir a un multicine en algún polígano donde Cristo dio las tres voces.

Aunque este aviso llega un poco tarde como para ver Metrópolis (aunque la vuelven a echar en el ciclo del Thyssen), aún podeis aprovechar para ver, por ejemplo, M, el vampiro de Düsseldorf. Os pongo a continuación la programación de este ciclo. Para ver el programa completo de abril, pinchad aquí (PDF, 102 kB).

Sábado 4
20.00 Sala 1 Die Spinnen. Die Abenteuer des Kay Hoog in bekannten und unbekannten Welten. Abenteuer II: Das Brillantenschiff (Fritz Lang, 1919). Int.: Carl de Vogt, Ressel Orla, Georg John.Alemania. MRCh.SE*. 109' a 20 f/s (Acompañamiento de piano: Irene Alvar).
22.20 Sala 1 Das Testament des Dr. Mabuse (El testamento del doctor Mabuse, Fritz Lang, 1932). Int.: Rudolf Klein-Rogge, Oskar Beregi, Otto Wernicke. Alemania. VOSE. 122'

Domingo 5
17.30 Sala 1 Dr. Mabuse, der Spieler: Der grosse Spieler - Ein Bild der Zeit (El doctor Mabuse, Fritz Lang, 1921). Int.: Rudolf Klein-Rogge, Aud Egede Nissen, Gertrude Welcker. Alemania. MRASE*. 153' a 20 f/s (Acompañamiento de piano: Irene Alvar).
21.00 Sala 1 Dr. Mabuse, der Spieler: Inferno, ein Spiel von Menschen unserer Zeit (Doctor Mabuse, Fritz Lang, 1922). Int.: Rudolf Klein-Rogge, Aud Egede Nissen, Alfred Abel. Alemania. MRASE*. 114' a 20 f/s (Acompañamiento de piano: Irene Alvar).

Martes 7
17.30 Sala 1 Das Testament des Dr. Mabuse (El testamento del doctor Mabuse, Fritz Lang, 1932).
20.15 Sala 2 Le Testament du Dr. Mabuse (El testamento del doctor Mabuse, Fritz Lang, 1932). Int.: Rudolf Klein-Rogge, Thomy Burdelle, Jim Gérald. Francia / Alemania. VOSE. 87'
Versión francesa de Das Testament des Dr. Mabuse, rodada simultáneamente con el mismo equipo y la colaboración de René Sti.

Miércoles 8
17.30 Sala 1 Der müde Tod. Ein deutsches Volkslied in sechs Versen (Las tres luces, Fritz Lang, 1921). Int.: Lil Dagover, Walter Janssen, Bernhard Goetzke. Alemania. MRASE*. 95' a 20 f/s. (Acompañamiento de piano: Irene Alvar).
22.00 Sala 1 M (M, el vampiro de Dusseldorf, Fritz Lang, 1930). Int.: Peter Lorre, Ellen Widmann, Inge Landgut. Alemania. VOSE* 120'

Sábado 11
19.50 Sala 1 Liliom (Liliom, Fritz Lang, 1934). Int.: Charles Boyer, Madeleine Ozéray, Florelle. Francia. VOSE*. 106'
22.15 Sala 1 Fury (Furia, Fritz Lang, 1936). Int.: Spencer Tracy, Sylvia Sydney, Walter Abel. EE UU. VOSE*. 94'

Domingo 12
17.30 Sala 1 M (M, el vampiro de Dusseldorf, Fritz Lang, 1930).
19.50 Sala 1 You Only Live Once (Sólo se vive una vez, Fritz Lang, 1937). Int.: Henry Fonda, Sylvia Sydney, Jean Dixon. EE UU. VOSE. 86'

Martes 14
17.30 Sala 1 Man Hunt (El hombre atrapado, Fritz Lang, 1941). Int.: Walter Pidgeon, Joan Bennett, George Sanders. EE UU. VOSE. 103'
22.20 Sala 1 You Only Live Once (Sólo se vive una vez, Fritz Lang, 1937).

Miércoles 15
19.30 Sala 1 Hangmen Also Die! (Fritz Lang, 1943). Int.: Walter Brennan, Brian Donlevy, Anna Lee. EE UU. VOSE. 131'
22.00 Sala 1 Ministry of Fear (El ministerio del miedo, Fritz Lang, 1944). Int: Ray Milland, Marjorie Reynolds, Carl Ermond. EE UU. VOSE. 85'

Jueves 16
19.40 Sala 1 Fury (Furia, Fritz Lang, 1936).
22.00 Sala 1 The Woman in the Window (La mujer del cuadro, Fritz Lang, 1944). Int.: Edward G. Robinson, Joan Bennett, Raymond Massey. EE UU. VOSE. 99'

Viernes 17
19.40 Sala 1 House by the River (Fritz Lang, 1949). Int.: Louis Hayward, Lee Bowman, Jane Wyatt. EE UU. VOSE*. 88'
22.00 Sala 1 Man Hunt (El hombre atrapado, Fritz Lang, 1941)

Sábado 18
17.30 Sala 1 Ministry of Fear (El ministerio del miedo, Fritz Lang, 1944).
19.30 Sala 1 The Big Heat (Los sobornados, Fritz Lang, 1953).

Domingo 19
17.30 Sala 1 Rancho Notorious (Encubridora, Fritz Lang, 1952). Int.: Marlene Dietrich, Mel Ferrer, Arthur Kennedy. EE UU. VOSE. 89'
19.30 Sala 1 Hangmen Also Die! (Fritz Lang, 1943).

Martes 21
17.30 Sala 1 The Big Heat (Los sobornados, Fritz Lang, 1953). Int.: Glenn Ford, Gloria Grahame, Jocelyn Brando. EE UU. VOSE. 90'
22.20 Sala 1 House by the River (Fritz Lang, 1949).

Miércoles 22
17.30 Sala 1 Human Desire (Deseos humanos, Fritz Lang, 1954). Int.: Glenn Ford, Gloria Grahame, Broderick Crawford. EE UU. VOSE. 90'
20.00 Sala 2 Rancho Notorious (Encubridora, Fritz Lang, 1952).

Jueves 23
17.30 Sala 1 Moonfleet (Los contrabandistas de Moonfleet, Fritz Lang,1955). Int.: Steward Granger, George Sanders, Joan Greenwood. EE UU. VOSE. 87'

Viernes 24
17.30 Sala 1 While the City Sleeps (Mientras Nueva York duerme, Fritz Lang, 1955). Int.: Dana Andrews, Rhonda Fleming, Ida Lupino. EE UU. VOSE. 100'
19.30 Sala 1 Beyond a Reasonable Doubt (Más allá de la duda, Fritz Lang, 1956). Int.: Dana Andrews, Joan Fontaine, Sydney Blackmer. EE UU. VOSE. 80'

Sábado 25
17.30 Sala 1 The Woman in the Window (La mujer del cuadro, Fritz Lang, 1944).
20.00 Sala 2 Human Desire (Deseos humanos, Fritz Lang, 1954).

Domingo 26
20.15 Sala 1 Moonfleet (Los contrabandistas de Moonfleet, Fritz Lang,1955).
22.00 Sala 1 While the City Sleeps (Mientras Nueva York duerme, Fritz Lang, 1955).

Martes 28
17.30 Sala 1 Der Tiger von Eschnapur (El tigre de Eschnapur, Fritz Lang, 1958). Int.: Debra Paget, Paul Hubschmid, Walther Reyer. Alemania / Francia / Italia. VOSE*. 101'
19.40 Sala 1 Das Indische Graßmal (La tumba india, Fritz Lang, 1959).

Miércoles 29
19.30 Sala 1 Die Tausend Augen der Dr Mabuse (Los crímenes del doctor Mabuse, Fritz Lang, 1960). Int.: Dawn Adams, Peter van Eyck, Gert Fröbe. Alemania / Italia / Francia. VOSE*. 103'
22.00 Sala 1 Beyond a Reasonable Doubt (Más allá de la duda, Fritz Lang, 1956).

Jueves 30
19.45 Sala 1 Der Tiger von Eschnapur (El tigre de Eschnapur, Fritz Lang, 1958).
22.00 Sala 1 Das Indische Graßmal (La tumba india, Fritz Lang, 1959).


También echan una película de Sokurov, El arca rusa, por si alguien se atreve, y Un Lac, de Philippe Grandrieux. Desde aquí las recomiendo.

Y, por si esto no fuera poco, el Museo Thyssen, para "acompañar" su exposición sobre la sombra en la pintura, organiza un ciclo de cine en el que tienen especial protagonismo los expresionistas alemanes. La programación puede verse en este enlace (PDF, 261 kB).

jueves, 26 de marzo de 2009

The Naked City

Hace poco he vivido otra extraña casualidad. A principios de mes, echando un vistazo a la programación de la Filmoteca, vi que dedicaban un ciclo a Jules Dassin. Ahí empiezan las casualidades, por que un par de días antes que eso, había estado hojeando unas revistas, y en un número de la Dirigido Por habían hecho un reportaje sobre el director. Y, mirando un poco por encima, ví un título que me interesaba, "The Naked City"... ¡igual que uno de los proyectos de John Zorn! Y, como la habían incluído en el ciclo, aproveché para ir a verla.

Como película es bastante interesante. En cierto modo, ha envejecido bastante, al fin y al cabo, es un filme negro con una estructura muy clásica, su historia y sus personajes son algo visto mil veces, y en ocasiones peca un poco de "inocente", todo es mucho más aséptico que cualquier historia de Hammett o Raymond Chandler. Lo que es realmente innovador, incluso hoy, es lo que rodea a la historia: muchas escenas fueron rodadas en las calles de Nueva York, con las cámaras filmando a gente normal, en su día a día, interactuando con los actores, con los falsos policías y falsos criminales, como si la historia narrada fuera algún tipo de documental. Y su título hace referencia a un fotógrafo que fue capaz de documentar las zonas más oscuras del Nueva York de la época: Weegee, un hombre siempre atento a las emisoras de la policía, para conseguir ser el primero en captar con su cámara peleas, tiroteos, asesinatos... Fue quien mostró al mundo a la ciudad desnuda.

Y precisamente estos días, en el edificio Telefónica, tenemos una exposición de fotografías de Weegee. Quizá sea un poco escasa (se ve en apenas media hora), y no están algunas de sus fotografías más crudas. Sin embargo, la foto que sirve de portada al disco de Zorn sigue impactando.


lunes, 23 de marzo de 2009

Un disparo en medio de un concierto

Durante bastante tiempo, al ir a clase, pasaba por delante del escaparate de la librería de la Editorial Complutense, y de vez en cuando, me paraba a echar un vistazo. Ahí fue donde compré "No pienses en un elefante", del que ya he hablado en este blog, y otro libro que siempre veía, pero nunca paré a comprar era un pequeño ensayo llamado "Como un pistoletazo en medio de un concierto: Acerca de escribir de política en una novela", de Belén Gopegui. El título era bastante sugerente, y tenía curiosidad, así que el otro día pasé y lo compré.

Una vez leído, tengo que decir que han sido tres euros muy mal invertidos. Esta señora tendrá todo el prestigio del mundo, pero desde luego, lo que yo he leído no deja de ser una pataleta, malamente argumentada, en fin, un timo, y si con esta entrada consigo que alguien se ahorre esa inversión (estamos en crisis...), me sentiré más que satisfecho.

Bien, el ensayo (es la transcripción de una conferencia) tiene el aspecto de una reivindicación. Incluso el principio no tiene mala pinta: la autora se pregunta por qué en la novela del siglo XX, y a estas alturas, del siglo XXI apenas se habla de política. Y cuando se habla, parece que se haga con vergüenza, como si la política no pudiera ser un tema válido, frente a otros aspectos más "profundos". Es cierto que, siendo la política algo que más o menos afecta a la gente de a pie, y de lo que todo el mundo acaba hablando al cabo del día, apenas aparece reflejada en las novelas. Pero con todo, poco a poco se va tendiendo la trampa de este ensayo: pinta un panorama desolador, cuando no es algo tan exagerado: hay novelas donde se habla de política, poco o mucho. Mientras iba leyendo recordé, por ejemplo, "La insoportable levedad del ser", de Kundera, donde se habla bastante de política, y cada vez más a medida que avanza la historia, o la enorme "Vida y destino", de Vasili Grossman. Incluso la autora acaba cediendo, y reconociendo que sí hay novelas que hablan de política, incluso novelas que hacen de la política el eje alrededor del cual son construidas, y no como un aspecto tangencial, pero... ¡vaya! estos ejemplos no le son válidos.

¿Por qué? Pues por que hablan de política, pero no dicen lo que ella quiere oir. Son libros donde aparecen personajes "revolucionarios" (ella misma se califica como revolucionaria también, aunque más de una vez da que pensar que su posicionamiento está bastante trasnochado), pero su mensaje es negativo. Su revolución no es descrita como algo bueno. Así que son malas novelas políticas. Este es el mensaje principal de todo este ensayo. Las novelas políticas no deben hablar de lo que piense el escritor, si no de lo que la autora quiere que hablen. Y no sólo esto, si no que la novela, al parecer, está secuestrada por unos ignotos "ellos", que sólo permiten que se hable mal de los revolucionarios. Y la autora se ha embarcado en una cruzada contra "ellos", para recuperar la novela y devolvérsela al pueblo, ya que así, de una manera natural, aparecerán las verdaderas novelas políticas, donde los revolucionarios serán descritos con la gloria que se merecen. Hay que luchar contra las fuerzas ocultas que han manipulado la novela y a los novelistas a lo largo del último siglo, acallando las voces críticas (¿cómo consigue publicar la autora, teniendo en cuenta el férreo control de los "ellos"?).

Me he sentido engañado, tomado por tonto.

martes, 17 de marzo de 2009

Intertextualidades

Esta tarde, al volver a casa, he puesto en la tele el VH1, y llevo un buen rato viendo el programa de Smells like the 90s, y después un pequeño programa homenaje: hoy es el cumpleaños de Billy Corgan, y han emitido un top ten con algunos de los videos más clásicos de la banda: 1979, Today, Tonight Tonight, Bullet With Butterfly Wings, etc. El único que he echado de menos ha sido el (brutal) video de Try, Try, Try, pero no se puede pedir todo. Y, además de haber pasado un rato viendo estos videos, me he acordado de que tenía un par de videos pendientes, con algunas intertextualidades curiosas.

El primero es...



¿Habeis escuchado algo que os sea familiar? Si no lo teneis muy claro, volved al video, alrededor de minuto y veinte segundos, y luego, ved esto. ¿cómo llamar a esto? Es evidente que no es casualidad. Black es una de las canciones más conocidas de Pearl Jam, y esa parte es inconfundible. ¿Es un homenaje, intertextualidad, plagio?

Por supuesto, no se puede hablar de intertextualidad u homenajes sin citar a los maestros, Led Zeppelin. No voy a ser yo quien les critique, al fin y al cabo, cada vez que robaron algo, fue para mejorarlo, para llevárselo completamente a su terreno. De todos sus posibles plagios, en todos superan bastante al original. Aunque en ocasiones no disimulasen demasiado.



Y un último extra, ya que en el mundo de la música, parece que nadie está a salvo de convertirse en plagiador o en plagiado.


sábado, 14 de marzo de 2009

Hyboria virtual

Estos días estoy aprovechando tener una PS3 en casa para jugar a algunos videojuegos a los que alguna vez jugué durante un rato y me quedé con ganas de más. Y, GTA IV aparte, al que más he estado jugando ha sido a la adaptación de las aventuras de Conan, pero no en su versión MMORPG Age of Conan, si no a un juego estilo beat em' up para un único jugador. Con la fama que parece haberse granjeado el cimerio, no podía ser de otra forma. Y es que es triste, pero Conan es uno de los personajes que más ha sido maltratado por la cultura popular.

La imagen que tenemos de Conan, gracias al cine o los cómics, es la de una masa de músculos que se abre camino a mandobles, sin más recurso que su fuerza bruta. Poco más que un animal furioso. Desde las primeras adaptaciones al tebeo, a manos de Barry Windsor Smith, Conan ha ido perdiendo humanidad, y ganando músculo, hasta llegar a los (malditos) años 80, donde se reduce a una especie de Hulk. No hay más que comparar la imagen que he puesto un poco más arriba a la izquierda, la primera página de la (magistral) adaptación de Clavos Rojos a manos de Roy Thomas y Barry Windsor Smith, con la imagen de la derecha. En las novelas de R.E. Howard, Conan es un bárbaro, pero no un animal. Su principal recurso es la astucia, una inteligencia pura, en contraposición a la sabiduría decadente de los "civilizados". Esto no quita que a veces tenga que abrirse paso utilizando la fuerza, pero hasta eso ha sido exagerado. El Conan de Barry Smith es el más fiel al de R.E. Howard: rápido y ágil. ¿Cómo puede moverse el Conan de la derecha?

Y para la adaptación al videojuego, lamentablemente, el modelo usado es más bien el de la derecha. Bueno, quizá no tan exagerado... El esquema del juego recuerda bastante a God of War, con dos modos de juego: ir avanzando en un mapa y matando todo lo que salga a nuestro paso, con algún reto o jefe final que hay que superar apretando los botones que van apareciendo en pantalla. Todo muy lineal, poco rebuscado.

De los dos aspectos del juego, el primero es divertido, pura acción. Hay una razonable variedad de armas, pudiendo elegir entre usar espada y escudo, dos espadas o un arma a dos manos, cada una de estas opciones con un montón de combos que se van aprendiendo a lo largo del juego con un sistema de "puntos de experiencia", sin lugar a dudas lo mejor del juego, con algunas maneras bastante "espectaculares" de acabar con tus oponentes. Hay algunos combos de los que nunca te cansas, y con unos cuantas combinaciones de golpes finales, con diversas posibilidades de desmembramiento. Los enemigos no son muy variados, pero tienen la inteligencia artificial justa para que los combates sean siempre entretenidos, y en muchas ocasiones un reto. Y además de esto, de vez en cuando Conan suelta alguna frase "ingeniosa"... mi favorita, sin duda, es la de "¡Aparta, engendro!". En la versión inglesa el doblador es Ron Perlman, pero la voz española está muy bien conseguida. Y no todo es muerte y destrucción para Conan: también podemos rescatar a "doncellas" semidesnudas, que también cuentan con su propio repertorio de frases para agradecérnoslo.

Lo malo es enfrentarse a los jefes de cada nivel. Para acabar con ellos hay que repetir siempre el mismo esquema: vaciar su barra de vida a base de mandobles y luego hacer una secuencia determinada de botones para darle el golpe de gracia. Y repetir esto tres, cuatro, o seis veces, hasta vencerlo. Cada enfrentamiento con uno de estos jefes puede llegar a ser exasperante, primero, por que pueden alargarse hasta el absurdo, por ser totalmente mecánicos, y muy aburridos, y, sobre todo, por que el control de este juego es bastante puñetero, y a veces hay que repetir demasiadas veces la misma secuencia hasta conseguir superarla. Es bastante frustrante que por un control deficiente se pierda totalmente la diversión de un juego, hasta hacerte tener ganas de apagar la consola y no volver a retomar el juego. Hasta en la pantalla que aparece tras la muerte de Conan este control es absurdo. Aparece un mensaje diciéndote que pulses "X" para continuar, y tienes que apretarlo dos o tres veces para que funcione...

Tenía muchas ganas de probar este juego, pero al final me ha dejado una sensación agridulce. Casi todo el desarrollo del juego es bastante divertido, pero la experiencia de enfrentarse a los jefes finales, a pesar de ser muy puntuales, dejan tal sensación de frustración que empañan completamente el resto del juego.

martes, 10 de marzo de 2009

20th Century Boys y la adaptación excesiva

Desde hace tiempo he ido leyendo, poco a poco, los primeros tomos de 20th Century Boys, una serie de manga bastante inusual, tanto por el argumento, su planteamiento y muchos de sus aspectos estéticos escrita por Naoki Urasawa. Esta entrada podría ir al hilo de la anterior, ya que apenas he leído seis de sus veintidós tomos, así que mi opinión sobre el manga es bastante incompleta. Quizá hable sobre ello más adelante, a medida que avance en la historia.

Sin embargo, la entrada iba por otro lado: aprovechando la muestra de cine de Sci Fi que hubo el fin de semana pasado en Madrid, me acerqué a ver la adaptación al cine de esta historia. Pensé que la película me destriparía buena parte del argumento, pero no. Pese a durar dos horas y media (¿por qué las películas no duran lo que tienen que durar? debería sacar algún día el tema de los 90 minutos) apenas llega al cuarto o quinto tomo. Su principal problema es tratar de volcar demasiado estrictamente el tebeo en la película, cayendo en muchos problemas de ritmo. La estructura temporal del manga es un poco caótica: la acción comienza a finales del siglo XX, cuando un grupo de antiguos alumnos de una escuela descubre que una historia que se inventaron siendo niños, en la que salvaban al mundo de una serie de catástrofes, está comenzando a ocurrir en el mundo real. De ese grupo de amigos, consiguen reunirse todos, menos uno, de cuya identidad ninguno se acuerda. Sobre esta historia, hay tres líneas temporales: el presente, en el que tratan de evitar que su historia se haga realidad, el pasado, donde se van desvelando sus recuerdos, y un futuro en el que no han logrado evitar la catástrofe que escribieron. Al principio, parecía que iban a optar por simplificar un poco todo este jaleo temporal de flashbacks y flashforwards, pero no era más que una falsa ilusión, y todo está tal cual. Da la sensación de ir pasando páginas a medida que avanzan los minutos, pero todo ello a un ritmo muy lento. Hasta tal punto que se hace prácticamente tan lento ver la película como leerse los tomos. Y lo peor no es sólo una atención excesiva al detalle, si no muy mala mano a la hora de recortar metraje, con escenas intrascendentes alargándose en demasía, y luego escenas donde la acción es totalmente confusa, por que han omitido detalles. Un uso totalmente anticlimático, donde el relleno se alarga hasta el absurdo, y la trama avanza a trompicones. Habiendo leído el manga, se sigue la historia, pero estoy seguro que algunas de esas escenas tuvieron que ser bastante confusas para quienes lo lo hayan hecho.

Alguien debería dejar claro a más de un director que un comic y una película son dos medios distintos, con recursos distintos, y lo que en uno queda bien, en el otro queda ridículo (como esas típicas viñetas de manga con caras extrañas y muy exageradas, que hacen gracia en un dibujo, pero son vergonzantes en una pantalla).

Si tuviera que hacer una valoración numérica sería bastante pobre. Una adaptación de menos de una cuarta parte de la historia que dura dos horas y media, un ritmo lento, aburrido, poca originalidad y sobre todo, poco conocimiento del medio hacen de 20th Century Boys una adaptación mediocre y una mala película. El aspecto más positivo es el casting, con unos actores que son iguales que sus personajes dibujados. Sólo recomendable para aquellos que hayan leído el manga.