viernes, 20 de febrero de 2009

Sonido para un nuevo western

Llevaba tiempo queriendo hablar de algunas películas. Quizá no haya un género que las agrupe bajo un único denominador. Por otra parte, tampoco es necesario. Tienen una series de características en común, unas, obvias, visibles, y otras, más intangibles. Puede que parte de esas asociaciones sean subjetivas, y sólo yo las haya visto (aunque eso ya justifica sobradamente este post :) ), pero también hay gente por internet que las mete en el mismo saco, incluso inventando el concepto de western postmoderno para ellas. A mí esta etiqueta me es indiferente. Me parece bien que haya gente que la use, ya que eso puede servir para evocar una serie de ideas acerca de lo que se está hablando, pero tampoco es necesario crear etiquetas para poder hablar de una cosa.

Esta etiqueta ha empezado a ser usada sobre todo a partir de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, pero también se aplica a algunas películas anteriores. Y como dije antes, el criterio es muy subjetivo, y cada uno se lo pone a las películas que quiera. Yo, en concreto, se lo pondría a esta película, y también a Open Range, un desconocido western de Kevin Costner. Hay alguna más, incluso fuera del género más estricto del western, como No es país para viejos, o Los tres entierros de Melquíades Estrada, que a pesar de su ambientación actual, son claramente dos western, con su clásica estructura y los mismos temas a tratar.

Sin embargo, yo quería hablar sobre las dos primeras, y es que tienen bastantes aspectos en común. El primero es cómo tratan el paisaje las dos películas. El paisaje siempre ha sido un elemento importante en este género, con sus historias enmarcadas en el Monument Valley, o los jinetes cabalgando por las inmensas praderas. Sin embargo, no era más que eso, un marco grandioso para la historia que se estaba contando. Pero en estas dos películas, el paisaje es algo más, hasta llegar al punto de cobrar protagonismo en la historia. El paisaje no sólo enmarca la escena, si no que puede añadir matices, o sensaciones que no estaban presentes (esto también pasa, aunque en menor medida, en Into the Wild). Y también tienen en común el aspecto que se da a esos paisajes, con una fotografía destinada a realzar mucho el dramatismo... con el romanticismo alemán como principal referente.

Pero no es sólo el paisajismo, si no también los personajes. El esquema clásico del western del viejo, o el veterano. En este caso, Costner y Pitt no son viejos, pero sí interpretan personajes maduros, cercanos ya a su ocaso, si no una decadencia física, sí que sufren una decadencia moral. Los dos son personajes cansados de vivir, lacónicos. Y para completar, el joven, el aprendiz, que está llamado a ver el fin de su maestro, su retirada. Es un esquema que se suele repetir en el western, desde el arquetipo presentado en Centauros del Desierto. Estas películas no dejan de repetir un esquema clásico, pero pasado por un filtro distinto, más oscuro, quizá más reflexivo.

Y la tercera conexión, en este caso la más subjetiva, es una unión entre estas películas y la música, los discos de 16 Horsepower, o también los de Woven Hand. Todo lo que se refleja en los paisajes, en la melancolía de los personajes, está reflejado en esta música, con un ambiente crepuscular, y con la inspiración de la américa profunda, oscura, misteriosa. Música de predicadores y pioneros, de un tiempo ya perdido. Como ejemplo, Cinder Alley.


martes, 10 de febrero de 2009

Masters of Horror

Dreams in the witch houseHace tiempo que tenía ganas de ver la serie de "Masters of Horror", sobre todo, habiendo echado un vistazo a los directores que participan, y a pesar de haber leído un poco por encima algunas críticas no demasiado positivas. Pero hace poco estaba echando una ojeada a la sección de películas de la biblioteca de Pléxor y vi que habían traído algunos episodios. Por otra de esas misteriosas casualidades, esa misma tarde DanieLoop estuvo preguntándome sobre qué peliculas ver de Darío Argento, y recordé que había participado con un episodio. Así que, viendo que el destino me dejaba unas señales muy claras, me puse manos a la obra.

El primer episodio con el que conseguí hacerme fue el segundo de la primera temporada, "Dreams in the Witch House", de un (para mí) desconocido Stuart Gordon. A priori me interesaban más los de Carpenter, o Homecoming, de Joe Dante, del que había leído muy buenas críticas, pero los misterios del torrent son insondables :) Además, el título me llamaba mucho la antención. He de reconocer que no había visto ninguna adaptación "directa" de ninguno de los relatos de Lovecraft, es decir, no un homenaje, ni una referencia tangencial, si no una traslación directa del relato a la pantalla, salvo esa especie de curiosidad que es la adaptación de "La llamada de Cthulhu". Había oído hablar, por otra parte, de algunas películas de calidad tirando a lo infame. Así que empecé a verla con una mezcla entre curiosidad, duda y no demasiadas esperanzas, y es que, ciertamente, la forma de escribir de Lovecraft, tan poco narrativa, tan llena de bizarras descripciones de monstruos y horrores intangibles, la forma tan vaga de referirse a terrores más allá de nuestra comprensión no resulta muy visual. Pero viendo este episodio me he llevado una grata sorpresa. No sólo consiguen adaptar muy acertadamente el relato, si no además darle un nuevo aspecto más actual, sin perder ni un ápice de fidelidad.

Aquí la víctima de la bruja es un joven estudiante de físicas, investigando sobre cómo utilizando ciertos ángulos se pueden poner en contacto dimensiones paralelas. Para su horror, ve cómo las paredes de su habitación forman esos ángulos extraños, y empieza a tener sueños muy extraños. La principal diferencia es que en esta adaptación no sabe nada acerca de la bruja, mientras que en el original de Lovecraft sí que sabe muy bien (relativamente) a lo que se enfrenta. Por lo demás, una adaptación muy fiel en espíritu, pero que, en lugar de dejar el clásico final-sugerencia tan típico de Lovecraft, va más allá. Aquí el horror cósmico se muestra tal cual, no hay lugar para la esperanza. Pero no quiero desvelar nada.

Y, para ser una producción televisiva, los efectos están bien logrados, sobre todo al ser enfocados desde una cierta "humildad", sin buscar un despliegue demasiado espectacular. Y la caracterización de Brown Jenkins, la rata compañia de la bruja, no sé muy bien que decir. Lejos está de la criatura horrible que describe Lovecraft, siendo más bien algo cómico.

Brown Jenkins

sábado, 7 de febrero de 2009

Cumpleaños del Doom (I)

DoomEste post llega tarde. De hecho, bastante tarde. A lo largo de diciembre y de las navidades fui apuntando algunas cosillas de las que quería hablar. Lo malo es que dediqué los días de vacaciones totalmente al ocio, y en unos pocos días todas esas notas tomadas se fueron apilando, y las antiguas iban perdiendo interés frente a las primeras. Supongo que esto es un fenómeno que nos pasa a todos. El caso es que, un día, echando un vistazo a ese sumidero de tiempo, el Google Reader, la piedra filosofal del procrastinador (es capaz de transformar todo el tiempo en tiempo perdido...) llegué a un pequeño post de homenaje: el Doom había cumplido ya quince años. El diez de diciembre se cumplió el decimoquinto aniversario de su lanzamiento. Y el diez de octubre de este año será el cumpleaños de su secuela, Doom II.

Y es que no parece demasiado tiempo, pero, echando la vista atrás, la informática ha cambiado mucho, y muchísimo más aún la industria del videojuego. Hoy en día, hay más anuncios de videojuegos o consolas que de estrenos de cine en la tele. Hasta tu abuela puede estar enganchada a alguno de los juegos de la DS, o jugando a la Wii. Los videojuegos se han convertido gradualmente, en una alternativa de ocio más, perdiendo poco a poco ese estigma de actividad asocial, o incluso antisocial. Todos podemos recordar la excelente labor informativa de cadenas como Antena 3. Cada cierto tiempo nos bombardeaban con los "asesinos del rol", o que los videojuegos habían provocado la masacre en algún instituto perdido en la profundidad de los EE.UU*.

En aquel entonces, el Doom fue un videojuego revolucionario. No sólo fue un gran paso adelante en cuanto a tecnología, un aspecto que me gustaría comentar en más detalle, pero tampoco quería hacer un post excesivamente técnico y espantar a mis pocos lectores, si no también a un nivel estético, y como experiencia de juego. Por aquel entonces los juegos en 3D eran algo anecdótico, hacía apenas un año, o año y medio desde el lanzamiento de Alone in the Dark, el primer juego en hacer uso de un 3D verdadero y el modelado con polígonos.

Sin embargo, Doom no era un juego en 3D. Sólo parecía que podías moverte en un entorno tridimensional, como en su predecesor, el Wolfestein. Sin embargo, era algo distinto, algo nuevo: el ambiente tétrico, oscuro, propio de una pesadilla. En algún punto de Marte, un portal de teletransporte había empezado a funcionar terriblemente mal, y había abierto un portal al infierno. Y tú, el jugador, te veías, de repente, abandonado a tu suerte, y rodeado de una horda de demonios. El género de los shooter aún estaba verdaderamente en pañales, y Doom fue, por así decirlo, la piedra angular del género. Hasta tal punto de que muchos videojuegos, que hoy llamamos shooters, en su época fueron conocidos como Doom clones. Podría decirse que se inauguró una época dorada del género: Hexen, Heretic, Rise of the Triad... Un montón de títulos que crearon mi afición a los videojuegos.

Más, en próximas entregas...

(*) La moralidad alrededor de los videojuegos, y de los juegos de rol es un asunto de terrible hipocresía. No sólo los habituales dispensadores de moralina, dispuestos a destruir todo aquello que no les guste, o que no comprendan, si no incluso dentro de la industria. En este caso, los grandes moralistas han sido Nintendo, con su imagen de compañía familiar, y buenrrollista, la versión binaria de Disney. Y en aquella época del nacimiento de los shooters, tuvo su ración de hipocresía: la versión de SuperNes de Wolfestein 3D fue censurada: desapareció toda la simbología nazi del juego original, la sangre fue sustituída por ¡¡sudor!! y los perros nazis, sustituídos por ratas. Incluso el monstruo final, Hitler, fue sustituído por un simple "Staatmeister", y le quitaron el bigote. En definitiva: se puede disparar a gente, pero no a perros, y tampoco se puede ver sangre... Ridículo.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Hom, de Carlos Giménez

Ayer estaba en la biblioteca de la facultad (Pléxor), y, echando un vistazo a las novedades, vi una portada que me llamó mucho la atención: Hom, de Carlos Giménez.
Esa ilustración tan "canónica", tan inspirada en ilustradores como Boris Vallejo, y la fantasía heroica a caballo de los años 70 y 80.

Dentro, una "historia de bárbaros", pero con una vuelta de tuerca. Según se puede leer en la portada, está basado en un relato de Aldiss, "Cuando la Tierra esté muerta". Ya tenemos dos componentes que hacían atractiva la historia: bárbaros, y un futuro postapocalíptico, en el que la humanidad ha sufrido una regresión a un estado de barbarie, cada vez más cercano al animal que al antiguo dueño del planeta. Pero no es a base de mamporros como avanza la historia, si no que detrás se esconde una metáfora política y social, en ocasiones ligeramente velada, pero las más de las veces, rozando lo demasiado explícito. Y lo que cuenta es la historia más vieja de las sociedades humanas: el abuso de poder de los grandes, y cómo los débiles no son más que herramientas a utilizar en su propio provecho. Y, no sé si estaba entre las voluntades del autor (o los autores), pero creo que al final, la reflexión más interesante no es ver cómo los débiles, unidos, derrocan al grande. Lo más interesante es la relación entre Hom, el bárbaro, y una especie de babosa cerebral que se le une en una relación simbiótica. Esta babosa es uno de los "fuertes", y Hom su herramienta, su vehículo, su esclavo. La babosa ordena a Hom robar, matar, cualquier cosa con tal de conseguir sus fines. La metáfora a destacar de todo esto es la de la excusa del débil, la excusa del que "cumple órdenes". Hom y la babosa capturan unos esclavos, y ante el miedo a que se subleven, la babosa le dice: "Haz jefe a uno de ellos. Los esclavos no buscan la libertad, sólo ser jefes". Al igual que ese esclavo, Hom sólo es una herramienta de la babosa. Dice que lo que la babosa le obliga a hacer le repugna, pero igualmente lo hace. Sólo quiere "ser jefe". Así se cierra el círculo de cómo los pequeños derriban al grande.

domingo, 18 de enero de 2009

The Big Bang Theory

He de reconocer que no soy demasiado aficionado a las series... Al menos, no tanto como parece ser ahora todo el mundo, siguiendo diez, doce, o quince series, y estando pendientes de cuando aparece el último episodio. Es una mezcla de no tener demasiado tiempo y tener demasiada desgana. Pero de vez en cuando sí que veo episodios sueltos de alguna, o incluso intento seguir el desarrollo, aunque suelo ir bastante despacio, como me ocurre (ocurrió) con Perdidos: aún no he visto la cuarta temporada. O incluso he tenido momentos de ver un montón de episodios seguidos: en septiembre me vi las dos primeras temporadas de Friends en una semana. Pero Friends es otra historia, de la que me gustaría hablar en otro momento.

Desde entonces, sólo me han llamado la atención un par de series, y las dos tienen algunos puntos en común, y a la vez, son radicalmente distintas. Una de ellas es "The IT Crowd", la otra, la protagonista de esta entrada: "The Big Bang Theory".

The Big Bang TheoryLos protagonistas son dos auténticos cerebrines, geeks, nerds. Describirlos es complicado, pero estas palabras deberían daros una idea. El primero de ellos, Leonard, es casi lo que podría llamarse una persona normal. El segundo, Sheldon, está más allá. Mucho más allá. Es un genio: fue a la universidad a los 11, se doctoró por primera vez con 16... y como todo genio audiovisual, es también muy torpe en las relaciones sociales. Aunque quizá torpe no sea la palabra. Simplemente, no le interesan. Es egocéntrico, increíblemente maniático, e incapaz de comprender o empatizar con nadie. En palabras de Leonard: "Sheldon is one lab accident short of being a super villain". Además de estos dos, aparecen también sus dos amigos: Howard, un ingeniero de su universidad, increíblemente salido, y Raj, otro físico hindú, al que no le gusta la comida india y es incapaz de hablar con mujeres. Cuatro personajes muy peculiares, con sus rituales, sus bromas geeks, sus noches de Halo e incluso de Klingon Boogle. Pero para hacer funcionar la serie hacía falta algún contrapeso, y esa es Penny, su vecina. Completamente distinta a ellos, y además, está muy buena, lo que le va a traer unos cuantos quebraderos de cabeza a Leonard.

Desde que la descubrí estas navidades, ha subido inmediatamente a la categoría de mi serie favorita :) y a una de las que más me ha hecho reír. En cada episodio hay decenas de guiños, homenajes, referencias, llamadlo como querais. Si quereis echar un vistazo, podreis aquí. Aunque es muy, muy recomendable verla en inglés. Espero que os guste :)

The Big Bang Theory

jueves, 8 de enero de 2009

Dos joyas de ultratumba

Que el género zombie está de moda es algo que está fuera de duda: durante estos últimos años hemos visto estrenadas un montón de películas con nuestros queridos devoradores de cerebros como protagonistas, y prácticamente cada semana se anuncian otras nuevas. Los libros de Max Brooks ("The Zombie Survival Guide" y "World War Z") parecen venderse como rosquillas, y, a un ritmo lento, siguen apareciendo los tomos de "The Walking Dead". Así que los aficionados estamos de enhorabuena. Al fin y al cabo, aunque gran parte de todo lo que va saliendo no es demasiado aprovechable, siempre queda algo bueno.

Night of the living jewsBueno, tras toda esta introducción, sólo quería enlazar un par de cosas. Y es que el día de reyes, aparte de los regalos que estos habían traído, había otro par de regalitos: el primero, era este post en el blog de Zombi: Night of the Living Jews. Sí, sí, como habeis leído, jeje. Es un corto, de apenas 20 minutitos, bastante divertido, sobre una comunidad de judíos ortodoxos que se vuelve zombie por un supuesto virus que crearon los nazis. Y la única manera de acabar con ellos es atacarlos con comida no kosher...

Y, aparte de este corto, hay otro bastante reciente, también de temática zombie, pero desde un punto de vista: unos niños supervivientes del Apocalipsis Zombie... y bastante asilvestrados. Lo podreis ver en este enlace.

Antes de terminar, el segundo regalo de esa mañana: después de haber leído esto, y descubir (bastante asombrado) la vida y milagros de Bud Spencer (nadador en los Juegos Olímpicos, una licenciatura en Derecho...) Televisión Española me alegra la mañana con "Le llamaban Trinidad". Sin duda, perfect timing del encargado de la parrilla. ¡Me descubro ante él! (Mi reflexión tras todo esto es: tanto estudiar, tanto entrenar... y luego pasar a la historia como un gañán repartiendo sopapos)

lunes, 22 de diciembre de 2008

Lo dijo Hans Magnus

He escrito esto un poco rápido, sin darle demasiadas vueltas al asunto. Quería dejarlo escrito, ahora que cada vez aparece menos en la tele. Y es que, si algo no sale en la tele, no existe.

En su ensayo Perspectivas de guerra civil, Hans Magnus Enzensberger habla de la pérdida de sentido de las revueltas. Antes parecía que las guerras civiles, las revoluciones, se hacían por alguna causa, por equivocada o perversa que esta fuera, pero durante los últimos años, cada vez hay más guerras que no podemos explicar: no son una revolución, no hay una patria que defender, ni una religión, ni unas ideas. Simplemente, la voluntad de la guerra. Un montón de guerras eternas en África, sustentadas por los señores de la guerra, sin ningún interés más allá de perpetuar el combate. Nadie gana, ni nadie pierde. Pero no sólo en África encontramos esto. También en el corazón del primer mundo: barrios sumidos en constantes luchas entre bandas, sin más objetivo que pelear unos con otros. En sus palabras, hay un gran componente nihilista (Knut, va por ti...) en toda esta gente: su violencia no tiene ningún objetivo, más allá de perjudicarse a sí mismos. En concreto, Hans Magnus se centra algo más en los ghettos que han surgido en las ciudades europeas y estadounidenses, donde el único fin de las bandas es la degradación de su propio entorno: en países donde el estado se encarga de suministrar parte del bienestar social, la violencia se dirige contra los símbolos de este bienestar: se atacan las escuelas públicas, los centros de salud, el mobiliario urbano... Hasta conseguir que el estado deje de invertir en esos barrios.

Pero no sólo son las bandas quienes han entrado en esta espiral de la violencia por la violencia. También los supuestos movimientos comprometidos parecen haber olvidado todas las ideas, y haberse limitado a la protesta. Es lo que estamos viendo en Grecia. Todos sabemos cuál es la causa de las protestas, pero ¿qué pide esa gente?¿A qué va a conducir todo eso? Ellos mismos responden: "No tenemos nada que perder, ¿qué importa lo que queramos?"

Sigue habiendo protestas, pero no hay una alternativa. Aún arrastramos el efecto de la contracultura, la sobrevaloración de lo estético, donde lo importante no es conseguir un efecto político, si no la apariencia de los subversivo. No quiero repetirme demasiado, así que pego una parte de lo que ya dije en esta entrada:
a contracultura se ha ido convirtiendo en la única alternativa "de izquierdas", y, al ser la contracultura una postura completamente nula políticamente, es como haber barrido del mapa a la izquierda. Desde el momento, allá por los años 60, en que era mucho más combativo y revolucionario fumarse unos porros o ir a un concierto que luchar por mejores condiciones laborales, la contracultura ha jugado a favor de los conservadores. Al negar toda acción política que no supusiera un cambio total del sistema, se han condenado a la inacción, pero, sobre todo, se han convertido en una élite intelectual y estética autocomplaciente, y, lo que es peor, demasiado convencidos de ser la punta de lanza de la revolución.
Para quien haya llegado hasta aquí, y le apetezca seguir con el tema, dejo este enlace.

sábado, 20 de diciembre de 2008

The Bank Job

El otro día, en casa de unos amigos, estábamos echando una ojeada a la "cartelera" de novedades en Dos Punto Cero Visión, y, no sé por qué, acabamos poniendo "The bank job". De lo primero que te das cuenta es de lo mal elegido que estaba el cartel: con esos tonos metalizados, esos grises y azules tan de peli de acción cutre... y la presencia de Jason Statham era el mayor factor de duda... ¿estaría la peli más cerca de "Lock and Stock", o de la saga de "Transporter"? Por suerte, estaba más cerca de la primera, no sólo visualmente, si no que tienen bastantes paralelismos en sus historias.

En "Lock and Stock" teníamos a un grupo de chavales, con algún que otro trapicheo, pseudo criminales de poca monta, que quieren dar un golpe demasiado grande para ellos. Así que se ven metidos en algo que no pueden controlar, con gente que está muy por encima de ellos en el mundillo del hampa (cómo me gusta esa palabra) y metiéndose en demasiados problemas. En "The bank job" se pasa del protagonismo más repartido entre el grupo de amigos a un liderazgo más claro de Statham, cosa que hace resentirse un poco la película, ya que no es demasiado expresivo...

The Bank JobAl principio de la película nos dicen que está basado en un hecho real, un atraco a un banco a pricipios de los años setenta, y que, al parecer, está rodeado de bastante misterio. He de reconocer que siento bastante debilidad por esta ambientación setentera, bastante deudora de películas como "Bullit", aunque, evidentemente, sin Mc Queen, o sin esa increíble banda sonora... Pero el aspecto retro está bastante cuidado, con una fotografía que sabe atrapar esos colores tan propios de la época. Volviendo a la historia, en este Londres setentero, hay una especie de activista por los derechos civiles, bastante incendiario en sus declaraciones, pero con un turbio trasfondo de tráfico de drogas, prostitución, etc, llamado Michael X. En definitiva, toda una joya, y bastante molesto para el gobierno británico, pero con un as en la manga: unas fotos de una princesa de la casa real británica bastantes comprometidas, con lo que no pueden echarle el guante, o desatarían un escándalo. Sin embargo, alguien sabe dónde tiene escondidas estas fotos, y aquí es donde Statham entra en juego: es un (aparentemente) honrado vendedor de coches usados, pero con cierto oscuro pasado, y algunos apuros económicos... Y una antigua novia va a proponerle un plan que no podrá rechazar: tiene un amante que le ha dicho que va a haber un cambio de alarma en un banco, y su cámara de seguridad no tendrá sistema de alarma durante un fin de semana. Sólo necesita un grupo de gente de confianza para entrar, coger todo lo que se pueda y huir. Sin embargo, a Statham todo esto no le huele muy bien, y sospecha que hay algo oculto... no sabe que están haciendo el trabajo sucio para unos jefazos del MI5, el servicio de inteligencia británico.

No tardan en ponerse manos a la obra, tratando de pasar desapercibidos, excavando un túnel bajo el banco... hasta que un radioaficionado escucha una de sus transmisiones de walkie talkie y decide avisar a la policía. Así que ya tenemos, por un lado, a la policía tratando de saber dónde se está produciendo el robo, y al MI5 tratando de entorpecerlos. Y aquí vuelven los paralelismos con "Lock and Stock": el cúmulo de casualidades, todo ese perfect timing de errores y confusiones. Y en cuanto entran en la cámara acorazada, el homenaje a "Lock and stock" se hace aún más evidente: han robado a un pez gordo de la mafia, que tratará de recuperar lo robado por sus propios medios, y a un montón de gente importante más, que tenía guardado en ese banco algunos secretos muy turbios. Sin embargo, mientras en "Lock and stock" los chavales eran una panda de inútiles que se veían arrastrados sin saber qué hacer, aquí Statham engaña a todo el mundo, sabiendo que tiene algo muy valioso en sus manos (los trapos sucios de gente demasiado importante...) y a la vez demasiado peligroso. Así que tiene que tratar de escapar de todos los que lo persiguen, usando una vieja estrategia: divide y vencerás.

No voy a contar más para no destrozar la película... por que lo más interesante son todos estos juegos de manos, las fintas en las fintas de las fintas... Quizá el género esté muy explotado por la ya mentada "Lock and stock", o los trucos de "Oceans' 11", sin embargo, en esta película tienen una madeja bastante liada, y consiguen resolverlo todo de una forma muy interesanta.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Cumpleaños

Ya han pasado tres años desde el primer post que puse aquí, desde que me picara el gusanillo de ir escribiendo de vez en cuando... Ya había escrito algunas cosillas en otro blog, pero decidí hacer borrón y cuenta nueva, empezar con esto un poco más en serio. Y poco a poco he ido añadiendo nuevas entradas, poniendo y quitando cosas de la columna a la derecha, prometiendo mil y una veces tratar de escribir más regularmente, y, al final, escribiendo sólo de vez en cuando.

Editando: Había dejado programada esta entrada, y al final se publicó el borrador que tenía... han sido unos días de bastante jaleo, y no me dio tiempo a terminarla. Bueno, tampoco tenía mucho que decir, aunque me hubiera gustado poder hacer una reflexión medianamente inteligente sobre lo que hemos pasado durante estos tres años el blog, yo, y vosotros, queridos lectores, y más queridos aún comentaristas :) Han cambiado los temas, a medida que iba descubriendo nuevas aficiones, o perdiendo el interés poco a poco por las antiguas, y he ido mezclando la más baja infracultura (como ese juego de C) con cosas un poquito más elevadas :) Pero en el fondo, el primer espíritu del blog sigue ahí.

Gracias a todos por leerme. Sin lectores, esto no hubiera sido posible

sábado, 13 de diciembre de 2008

Unix para aprendices de mago

El otro día, leyendo un foro, me encontré una auténtica joya: un PDF con un manual de Unix para novatos... pero no para cualquier tipo de novato. Se llamaba: "Unix for the Beginning Mage" (descarga aquí, PDF de 571k).

Unix MagesEn el tutorial, te enseñarán a manejarte para poder habitar en una de las diversas Torres de Nix, y los principios básicos para aprender a lanzar conjuros. Tomándoselo con humor, y con mucho ingenio, el autor, Joe Topjian, va haciendo una introducción muy rápida al uso de la consola, las estructuras de directorios, el uso de los comandos y el resto de la filosofía de Unix. Te enseña a teletransportarte con cd, a iluminar habitaciones sombrías con ls, a crear unas nuevas con mkdir. También te enseña el potente rm, y cómo debes pensar mucho antes de usarlo, pues en Unix no se puede traer a los muertos de vuelta del cementerio (We say rm is dangerous since you cannot raise dead files from the grave in Unix!).

Si alguno de vosotros nunca se ha animado a probar algo distinto a Windows, esta es una buena oportunidad para probar. Y si otros ya habeis usado algún hijo bastardo de Unix, seguro que os gusta el manual, y además se lee en apenas media hora ;) Y además, en el blog Unix Mages hay otros tutoriales, algo más avanzados.