martes, 26 de agosto de 2008

Dj Sosainas Vol IV

Dj Sosainas Vol IV - Though Nuts

01 - Buffalo - I'm A Skirt Lifter Not A Shirt Raiser
02 - Black Cat Bones - Chauffeur
03 - Black Oak Arkansas - Swimmin' in Quicksand
04 - Black Widow - Way To Power
05 - Captain beyond - Armworth
06 - Witchcraft - Chylde of fire
07 - Warpig - Flaggit
08 - Mountain - Mississippi Queen
09 - Leaf Hound - Freelance Fiend
10 - Blue Cheer - Summertime Blues
11 - Attila - California Flash
12 - Cream - Sunshine Of Your Love
13 - Dust - Suicide
14 - Pentagram - Forever My Queen
15 - Roky Ericson - Two Headed Dog (Red Temple Prayer)
16 - Jefferson Airplane - White Rabbit

El otro día hice un CD recopilatorio para un viaje en coche, y me he animado a colgarlo, por si a alguien le interesa. Es un disco con algunas canciones que me gustan, dentro de eso que llaman Heavy-Psych y Hard Rock setentero. Y, por supuesto alguna canción que no entra en ninguno de esos géneros. Himnos satanistas, sexo, drogas y rock and roll!
En la versión para el coche había algún otro tema, pero los he quitado para hacer un disco más homogéneo, y, sobre todo, por no pasarme de minutaje. Un disco bastante interesante, con un número razonable de canciones, en un orden más bien tentativo y personal. Cualquier otro que se te pueda ocurrir y te guste será también bueno.
¿Espero que lo disfruteis!


La portada es obra de un servidor, inspirada en una Danza Macabra (totentanz) de Hans Holbein (el joven).

domingo, 24 de agosto de 2008

Recuerdos de London

Como siempre, no voy a empezar esta entrada yendo al grano, ya sabeis que siempre me gusta divagar un poquito antes de centrarme. Esta vez, mi reflexión es sobre entradas largas o cortas. Y es que siempre que me siento a escribir aquí, acaban saliéndome textos quizá demasiado extensos, y me he propuesto poner de vez en cuando algún artículo más breve, más sintético. Así que voy a intentar empezar con este. Veremos como resulta el experimento.

El viajero de la tundraEl otro día pasé por la mayor fuente de artículos de este blog: la biblioteca del barrio, y, ya que estoy enfrascado en la lectura de un grueso volumen, me puse a buscar algún tebeo, y me encontré con esta portada tan sugerente: "El viajero de la tundra", un manga de Jiro Taniguchi. Nada más verlo, me vino un nombre a la cabeza: Dersu Uzala... Y, si bien no llega a la obra de Kurosawa, en algunas de las breves historias que componen este tomo sí que se encuetra el espíritu de las novelas de Jack London, hasta el punto de contener un par de homenajes al escritor que tan bien supo escribir sobre la dura vida de los buscadores de oro de Alaska. En estas dos pequeñas historias sientes el terror de morir en la nieve y la presencia amenazadora de los lobos en la oscuridad. En resumen, en este volumen hay un buen puñado de historias sobre el hombre enfrentándose en solitario a una naturaleza, no hostil, pero sí despiadada. La única pega son un par de relatos más costumbristas, donde se abandonan las rutas salvajes para contar un par de historias del Japón de posguerra, que rompen bastante el nivel del volumen.

Como ya he dicho, no está al nivel de Dersu Uzala, ni de las novelas de Jack London, pero es un bonito entretenimiento, un homenaje hecho con cariño y dedicación, lo que hace que merezca la pena.

sábado, 9 de agosto de 2008

Agosto

Estoy momentáneamente bloqueado. Llevaba unos días pensando en hacer alguna entrada de relleno, ya que, aunque no se me ocurre ningún tema para un artículo largo, tengo un montón de pequeñas ideas que quería comentar. Sin embargo, a la hora de sentarme delante del computador, me he quedado en blanco. Harto de estar ante el monitor intentando desbloquearme, simplemente he comenzado a escribir, a ver si así poco a poco van apareciendo todas esas cosas que quería comentar.

Casi todo son lecturas que he hecho últimamente. Algunas me gustaría comentarlas con más detalle, pero no me veo con ganas. Tengo ideas, pero no me apetece demasiado hilvanarlas y darles una forma mínimamente coherente y que merezca la pena. He estado leyendo un par de libros sobre la difusa frontera entre sociología y política: No pienses en un elefante, de Lakoff (que descubrí en este blog) y Rebelarse vende, de los autores canadienses Joseph Heath y Andrew Potter (wiki). El primero es un libro destinado al proselitista. Además de la crítica a todo el sistema de propaganda política de los conservadores, es un manual de "primeros auxilios" a la hora de hablar de política. Está (evidentemente) muy centrado en los Estados Unidos, y no es tan extrapolable a España, aunque aquí cada vez ganan más poder los medios de comunicación, que más que conservadores, tienden a ser reaccionarios. El segundo libro es una especie de respuesta al No Logo de Naomi Klein. Básicamente es una crítica al movimiento contracultural, por ser completamente improductivo. En parte, este enfoque une este libro con el de Lakoff. En el de Lakoff se habla de como los conservadores han tomado completamente el control de los medios, arrinconando completamente al sector progresista, obligándolo a estar siempre a la defensiva frente a la iniciativa de la derecha. Y, según Potter y Heath, esto es en gran parte culpa de la manera en la que la contracultura se ha ido convirtiendo en la única alternativa "de izquierdas", y, al ser la contracultura una postura completamente nula políticamente, es como haber barrido del mapa a la izquierda. Desde el momento, allá por los años 60, en que era mucho más combativo y revolucionario fumarse unos porros o ir a un concierto que luchar por mejores condiciones laborales, la contracultura ha jugado a favor de los conservadores. Al negar toda acción política que no supusiera un cambio total del sistema, se han condenado a la inacción, pero, sobre todo, se han convertido en una élite intelectual y estética autocomplaciente, y, lo que es peor, demasiado convencidos de ser la punta de lanza de la revolución.

También he leído una pequeña reflexión de Hans Magnus Enzensberger, Principios de Guerra Civil. Este, pese a su brevedad, me pareció muy interesante, y, por supuesto, me cuento desde ya entre los fans de este hombre. Con ese nombre, increíblemente sonoro, ya da idea de que no es un cualquiera. Y, francamente, creo que tiene unas ideas bastante interesantes. Tengo que volver a repasar el libro, por que, si algún día escribo algo sobre él, me gustaría acompañarlo de algunas citas :)

Ya veo que me ha vuelto a pasar: me pongo aquí sin nada en concreto y enseguida tengo escrito demasiado. No quiero aburrir a mis escasos lectores, así que voy a ir concluyendo. Además, he conseguido dejar algunas cosas en el tintero, así que volveré a la carga, espero que con brevedad.

Además de esto, estos días, en el Mundo Libre, tenemos noticias de guerra en Rusia. Casualmente, estoy atravesando una fase bastante rusa en cuanto a lo cultural. Navegando por ahí, he encontrado esta galería de fotos de Osetia o Abjasia.

miércoles, 30 de julio de 2008

Samurai Champloo

No soy muy aficionado al anime. Si alguien me recomienda una serie, trato de conseguir siempre el manga. Prefiero ir leyendo poco a poco que no tener que sentarme media hora delante de la tele... bueno, seamos sinceros, delanta del ordenador, para ver un episodio. Por no hablar de esas series para las que, para ponerte al día, tienes que ver ochenta, o doscientos episodios. Y, además, teniendo en cuenta que en el anime suelen meter grandes dosis de relleno gratuito, y no sólo episiodios absurdos, si no esa maldita manía de alargar las escenas hasta el absurdo. A cualquiera le vienen a la cabeza los partidos de Oliver y Benji que duraban semanas, o las típicas luchas en las que, antes de cada movimiento, teníamos eternas escenas en las que el protagonista filosofaba sobre lo humano y lo divino. Lo siento, pero con eso no puedo...

Así, que, como he explicado más arriba, aunque me la recomienden, me cuesta ponerme a ver una serie. La mayoría las descarto, y Samurai Champloo la tenía en la lista de posibles desde hace mucho, hasta que un día, en casa de un colega ví que se la había descargado, así que empezamos a ver unos cuantos episodios, y, al no ser demasiado larga (26 capítulos) me la he visto casi de un tirón, y la verdad es que me ha gustado mucho.

La serie tiene un hilo argumental bastante vacío, al menos hasta casi el final de la serie: una chica, acompañada de dos ronin, va en busca de un samurai que huele como los girasoles. Sí, eso es todo. Con esa excusa es suficiente para hacer un viaje por el Japón de la época Edo tardía, organizar unos cuantos combates y meter a los protagonistas en mil y un apuros. Como he dicho, esto no es más que un pretexto. Una excusa para poder desarrollar una interesante mezcla de situaciones y formas estéticas. Por un lado, como ya dije, la época Edo japonesa, como trasfondo, y mucho de cultura actual, y muchas influencias del hip-hop. Desde la música de los créditos iniciales, a los gestos y la manera de hablar de los protagonistas (bastante alejadas de lo que podría ser el comportamiento de un samurai de aquella época), o su ropa, pendientes, tatuajes, etc. Creo que la intro es un ejemplo muy bueno de esta mezcla:



En concreto este video me encanta. Es uno de los opening más currados que he visto en muchos animes, y bastante alejado del tópico, representando muy bien lo que se va a ver en la serie, con los dos ronin y la chica sobre los grabados tradicionales y las escenas en cuatricomía. Por lo demás, la animación es muy ágil, las escenas de esgrima son muy fluidas, poco recargadas, aunque en algunos momentos les pierda el exceso de sangre, sin embargo, es la excepción más que la regla.

Lo que en ocasiones chirría es la manera de usar el contraste entre la tradición japonesa y la modernidad occidental que usan de forma tan interesante en la serie como una forma de ataque, a veces velado, y otras más explícito a la "contaminación" de lo japonés por lo occidental. Varias veces a lo largo de la serie, un narrador echa una mirada nostálgica a la época Edo, comparándola con la restauración Meiji y la futura época Meiji. En la época Meiji fue cuando Japón empezó a abrirse al comercio occidental, y a eso achacan los autores gran parte de los males del Japón actual. Nos recalcan varias veces la mucho mayor libertad sexual de la época Edo, e incluso en uno de los episodios sale un occidental que ha huido a Japón después de ser perseguido en su país por homosexual. Es cierto que la época Edo podría compararse en este sentido a nuestra Grecia clásica, y había bastante liberalidad (buscad algo sobre los shunga), pero, por otro lado, la japonesa era una sociedad fuertemente feudal, donde estos supuestos privilegios eran disfrutados por una minoría, la clase guerrera gobernante. Resulta irónico mirar con nostalgia una época donde una casta guerrera sustentaba su vida de placeres sobre la semi esclavitud de la casta de agricultores. Todo eso empezaría a cambiar en la época Meiji y la aparición del comercio, que acabaría creando clases medias entre la nobleza samurai y los campesinos indigentes. Además de esta nostalgia, repiten bastante la influencia de los grabados ukiyo-e sobre Van Gogh a la hora de pintar sus famosos Girasoles. No voy a negar la clara influencia del arte japonés en este pintor y en muchos de sus contemporáneos, pero en la serie a veces da la sensación de que toda la cultura occidental es producto japonés. Si quieren ver influencia japonesa en occidente, no creo que sea muy apropiado buscar entre mil recovecos para llegar a demostrar que el grafitti o el hip-hop sean el resultado de la influencia del Japón del siglo XVIII sobre Europa...

En definitiva, una serie estéticamente muy interesante, y también muy entretenida, si obviamos el par de incongruencias que he comentado en el párrafo anterior, que se desarrolla bastante rápido y donde todos los episodios mantienen un buen nivel, incluso un par de episodios de relleno, que llegan a ser dos de los episodios más interesantes: uno con ¡¡¡zombies!!! donde sale nada más y nada menos un zombie que se llama Savini y una fugaz aparición de El Lobo Solitario (y también su cachorro), y otro episodio centrado en un partido de béisbol completamente surrealista, donde el humor aburdo de la serie llega a su cúspide.

lunes, 14 de julio de 2008

Cronenberg contra J. G. Ballard

A raíz del artículo de Truffaut contra Henry James, pensé en ir ampliando poco a poco la serie, enfrentando al autor de la adaptación con el autor de la obra. Y, cuando cogí Crash en la biblioteca, pensé que era una oportunidad estupenda.J. G. Ballard

He de reconocer que Cronenberg hace una adaptación muy buena. No sabría si decir que lleva la novela de Ballard a su terreno, por que la novela explota muchas de las fijaciones que Cronenberg ha ido mostrando en su cine, sobre todo en el ciclo de la Nueva Carne (las ideas de la transformación del cuerpo a través de la tecnología), y la violencia. Los personajes de Crash están obsesionados con los accidentes de tráfico, y ven las heridas, las cicatrices producidas en los coches como un nuevo paso en la evolución, la primera etapa de la fusión entre el hombre y la máquina más idolatrada por la humanidad: el automóvil. La novela se estructura como una experiencia iniciática de un trasunto del propio Ballard, un directivo gris, con una extraña relación con su mujer... unidos por una sexualidad un punto enfermiza. Y este es uno de los puntos que diferencian la novela y su adaptación. En la película las escenas sexuales son bastante explícitas, sin embargo, Cronenberg no consigue transmitir la misma frialdad que Ballard al narrarlas, usando un lenguaje lo más científico, o médico posible, con personajes alienados, ausentes, mecánicos.

David CronenbergCuando el personaje de Ballard sufre un accidente de coche, acabará conociendo a un personaje bastante inquietante, Vaughan, obsesionado con los accidentes de tráfico, que irá atrapando a Ballard en su paranoia. Y aquí está la segunda diferencia entre las dos versiones: el Vaughan de Ballard es inquietante, extraño, y a la vez extremadamente magnético, capaz de atraer a la gente a su locura, hacerles partícipes de sus ideas y de sus extraños rituales. Y el Ballard de la ficción es completamente cautivado por él, entrando en su círculo de víctimas de accidentes. A partir de aquí, la historia entra en una espiral de sexo enfermizo, con un fetichismo completamente bizarro por las cicatrices y los automóviles, buscando a través de ellos la nueva carne, las nuevas formas humanas, con estos personajes alejándose cada vez más de su anterior "humanidad", intentando con cada uno de estos rituales sexuales llevar un paso más allá su transformación, su comunión con el vehículo, que los llevará a la búsqueda definitiva de esta unión: el accidente mortal, como la cumbre de su fascinación por los automóviles, el sexo y la muerte.

A aquellos que hayan visto la película, les recomiendo encarecidamente el libro, y vicecersa.

lunes, 30 de junio de 2008

Píldora III: El quimérico inquilino

El otro día me puse a ver "El quimérico inquilino" (The Tenant, en su título original), de Roman Polanski, y no puedo evitar comentarla. Ante algo tan sórdido, tengo que expresarme de alguna manera.

[La entrada no va a ser muy extensa, pero aviso: si alguien tiene ganas de ver la película sin que le jodan el argumento, no debería seguir leyendo, habrá inmisericordes spoilers.]
El Quimérico InquilinoLa historia comienza de una manera aparentemente trivial: Trelkovsky, un apocado ciudadano francés de origen polaco (lo cual, en Francia, significa más problemas que si sólo fuera francés), interpretado por el mismo Polanski, que busca un apartamento donde vivir. Pero, cuando encuentra uno que es de su gusto, descubre que hay una extraña historia detrás: la anterior inquilina, Simone, trató de suicidarse poco antes, y aún está agonizante en el hospital. Así que Trelkovsky, una vez apalabrado el piso con el dueño, va a hacerle una visita al hospital. En el hospital conoce a una de las amigas de la antigua inquilina, y poco a poco, tras la inevitable muerte de la suicida, comienza a obsesionarse con Simone. Además, los inquietantes vecinos de Trelkovsky comienzan a hacerle la vida imposible, culpándole de todos los males que pasan en el vecindario, asediándole con críticas continuas. Y, mientras vive en el apartamento, va descubriendo y aceptando como propia la vida de Simone. Empieza por seguir con su tradición de desayunar en el mismo bar, fumar los cigarrillos que ella fumaba, y con cada uno de estos actos va desplazando su personalidad, cada vez más en crisis por el ambiente agobiante, claustrofóbico, creado por los vecinos de Trelkovsky, cada vez más empeñados en atacarle. Y el resultado es la ruptura de la mente de Trelkovsky, que va a ser sustituída por la imagen que ha ido creando de Simone, travistiéndose para tratar de convertirse en ella. Su paranoia es cada vez mayoPolanskir, creyendo que los vecinos conspiran para volverle loco, o para matarle. Los vecinos hicieron que Simone se suicidara, y, por lo tanto, Trelkovsky, ahora convertido en Simone está pasando por lo mismo que pasó ella, está sufriendo el acoso de los vecinos que quieren hacer que se mate. Y en un extraño bucle, finalmente Trelkovsky desaparece, y el nuevo Trelkovsky-Simone vuelve a arrojarse por la ventana, para cerrar con el suicidio del nuevo inquilino la extraña relación de parásito mental.
Una historia completamente bizarra, inquietante, no sólo por ver cómo la locura se va apoderando del personaje, si no por la sensación opresiva que transmite la película, desde los vecinos tocapelotas hasta un París sórdido, oscuro y sucio, lejos de la imagen que suele aparecer en las películas.

Recomiendo a mis escasos lectores que vean la peli, y, si quieren, un análisis mucho más elaborado en la Sesión Golfa de Mondo Zombie.

sábado, 21 de junio de 2008

Píldora II: el Lobo

Hace unos días, pasé por la biblioteca de mi barrio para cogerme el primer tomo de Lobo Solitario y su Cachorro. No era para leérmelo, si no para prestárselo a un amigo, fan irredento del manga y el anime, para que tuviera una referencia de un manga distinto a los shonen que suelen llegar hasta aquí, un manga histórico (tiene ya casi ¡40 años!) y, desde luego, una filosofía, una ética y estética bastante diferente a las series más modernas.

Tenía ganas de hablar de esta serie. Empecé con algo pequeño aquí, pero quizá el formato de fotolog no deje explayarse demasiado, y tampoco es demasiado flexible. Además, y, sin que sirva de precedente, tenía ganas de darle más vueltas a la idea, quizá desarrollarla un poquito y sacarle algo más de jugo.

La obra de Koike y Kojima se ha convertido en un objeto de culto, en una referencia estética, muy deudora de los chambara de los años 50 y 60 en Japón, de las películas de samurai de Kurosawa, y de la que es directamente deudora toda la oleada de spaghetti western. El ritmo pausado en las escenas de acción, la expresión en viñetas de los duelos, lentos, silenciosos, esa manera de provocar la tensión que habrá de resolverse en un instante, apenas visible, tras el cual el tiempo vuelve a fluir. Quizá sea difícil ponerlo por escrito, pero todos tenemos esas imágenes en mente, si no con samurai, al menos sí con Clint Eastwood :) Así, todo es muy visual, bastante cinematográfico. Pero no todo son estáticos duelos y dramatismo visual. También hay otros apartados más intimistas, una narración bastante más costumbrista, y no tan influenciada de manera secundaria por John Ford, a través de Kurosawa. Escenas que transcurren en el inflexible mundo de la oligarquía samurai, con su rígido modo de comportamiento, sus reglas de honor y sus lugares comunes, pero también, el Lobo Solitario es un forajido, un hombre fuera del sistema, y por lo tanto también convive con lo más sórdido de la sociedad de la época, sean prostitutas o la nobleza oculta de los yakuza. Y quizá esto sea un lugar común más, pero se acaba viendo cómo al comparar ambos modos de vida, quizá el aparentemente impecable samurai no sea más que una personal moralmente incapaz, comparada con aquellos que han de buscarse la vida bajo el control de su casta guerrera. O, al menos, la gente que decide vivir la vida por vivirla, en lugar de por cumplir un código.

Por que el código del bushido es un tema recurrente en el manga. No para el Lobo, que sigue su propio código, si no para los que contratan sus servicios. Y es que Ittō Ogami es un sicario, un antiguo samurai al servicio del shogun, es decir, un guerrero-funcionario del más alto rango, que tras una oscura conspiración ha caído fuera de la ley y de la sociedad. Uno de los mejores guerreros del país se ha visto convertido en un rōnin, y ha decido vender su espada. Su única condición es saberlo todo acerca de la misión que le encomienden. Pronto consigue una enorme fama, debido a su implacabilidad y a su eficiencia. Sus encargos no son cumplidos sólo mediante la espada, si no a través de su astucia. No en vano es el Lobo Solitario. Acompañado de Daigoro, su hijo, el cachorro del Lobo. El padre y el hijo han escogido la senda del asesino, el camino al infierno, y este es uno de los temas centrales de la serie, la aparente crueldad del padre al arrastrar a su hijo de apenas tres años en su vida de sicario. Sin embargo, quizá el camino del asesino sea el único camino recto en una sociedad tan enferma como el Japón feudal. El Lobo hace vivir a su hijo según su código, pero, al fin y al cabo, le está enseñando a vivir según un sistema de valores propio, no según el sistema dictado por alguien hace cientos de años. Le está enseñando a vivir, a apreciar la vida y a no dejar que unas normas absurdas te guíen a la muerte, por un concepto tan frío e inhumano como el honor.

Pero, aparte de esta historia en torno a honor y deshonor, bushido y vida, hay algo más. Hay una historia épica, en la que un hombre ha de abrirse paso en un mundo desquiciado, violento, con su habilidad con la espada y su astucia. Cada una de las historias y de los duelos es apasionante, y tremendamente adictivo. Es difícil hablar de esta sensación. Y creo que sólo puedo hacerlo de una manera: coged un tomo, y leed :)

lunes, 16 de junio de 2008

Puertas al campo

Ha sido mi costumbre, que no mi principio, no comentar, o no prestar demasiada atención a los hechos de actualidad en este blog, pero ha habido una noticia de la que creo merece la pena hablar. Hace unos días, nos llegaba una noticia, que no por esperada, resulta menos chocante: la Unión Europea quiere hacer una regularización de los bloggers. Es decir, que quien tenga un blog, tenga que identificarse con nombre y apellidos. En principio es algo voluntario, pero es un principio que ya provoca resquemor...

¿a qué teme la Eurocámara? Según sus palabras, o al menos la de Marianne Mico, la eurodiputada que ha propuesto esta medida
No consideramos los blogs una amenaza, pero es cierto que están en posición de contaminar considerablemente el ciberespacio

Contaminación. Contaminación informativa. ¿Acaso proviene de los blogs? Yo no tengo muy claro eso. En la radio tenemos un claro ejemplo de agente contaminante, con nombre y apellidos. ¿Los nombres y apellidos, hacen más fiable esta información? Lo dudo. En una época en la que el periodismo parece en crisis, la solución no debería ser la huida hacia adelante, y mucho menos un ataque hacia lo que parece un nuevo horizonte en las maneras de comunicarse y buscar información. Los medios están siempre en la mirilla, cada vez es más visible sus tendencias, y sus manipulaciones. Sea el locutor venenoso de la Iglesia, los inventos de El Mundo y el 11-M o los telediarios de Gabilondo en Cuatro, la información que nos dan es cada vez menos fiable, más manipulada y servil. No existe la opinión para un periodista, obligado a seguir lineas editoriales, le gusten o no. La libertad está ahí afuera, en Internet, en un lugar donde cada uno puede escribir lo que quiera, y, si es confiable o no, ha de superar una criba importante: la posibilidad de contrastar lo leído en apenas un par de clicks.

A los medios los asusta Internet, por que avanza a un ritmo que no pueden seguir. Sus modelos de interactividad son claramente fallidos, y su apariencia tan 2.0 es sólo eso, apariencia. Basta con ir a una noticia de la edición virtual de El País, normalmente muy mal redactadas, con un aspecto descuidado y faltas de ortografía imperdonables. Abajo, hay un botoncito: "Corregir". Para ilustrar el funcionamiento de este botón, un pequeño ejemplo: el 21 de Mayo se publicó esta noticia, donde, otras erratas aparte, hablan de un tal "Millán Astral", en lugar de Millán Astray. Ante ese fallo, iluso de mí, usé ese botón. ¿Resultado? Un mes después, ahí sigue.
¿Qué demuestra esto? A los medios les asusta el diálogo con sus lectores, oyentes, espectadores. Prefieren ignorarlo. ¿Y quienes más están asustados? Parece que los gobiernos de la Unión Europea. Todos ellos tienen sus medios de comunicación, con los que libran sus batallas, dirigiendo el pensamiento de sus votantes o cargando contra los medios de la oposición. Pero ahora, han salido miles de nuevos puntos de información en tierra de nadie. Mauro Entrialgo lo dice en pocas palabras en esta viñeta:
Clic para ver la tira, que no entra en blogger

viernes, 13 de junio de 2008

Píldora I

Tengo unas cuantas ideas en mente. No sé si van a dar demasiado de sí a la hora de desarrollarlas por escrito, de ahí el nombre de píldoras. Espero ir desgranándolas poco a poco a lo largo del periodo de exámenes, que como todos sabemos es cuando más tiempo se dedica a procrastinar.

LampedusaEsta primera píldora va para Lampedusa, y su Gatopardo. Había leído algo sobre él en ese pequeño volúmen de biografías noveladas de literatos de Javier Marías, Vidas Escritas. Un hombre solitario, que dedicó toda su vida a leer, a ejercer de intelectual bohemio, y que dejó al mundo esta única obra póstuma.

Es fácil acusarle de elitismo. De hecho, es una acusación que no se puede negar. Fue uno de los últimos exponentes de una nobleza en franca decadencia, que se veía superado por el curso de la historia, dejándole sólo con su orgullo anclado en un pasado desvaneciente. Por que Lampedusa es el Gatopardo, o más bien, Lampedusa querría ser el Gatopardo, Fabrizio, el príncipe Salina. Por que Lampedusa sólo puede mirar a la historia y verla pasar, de ahí su vida recluída en los libros, como el viajero que ha perdido el tren, y desde el andén lo ve marchar. Pero Fabrizio es distinto. Es un hombre de carácter, alguien que hace tangible la idea de nobleza, al menos la idea nostálgica que podemos tener en nuestro tiempo.

Salina ve la decadencia de su mundo, la caída de la aristocracia con el final del siglo XIX, pero no se deja arrastrar por la corriente, al menos, no quiere desaparecer, aunque en el fondo sepa que está condenado a ello. Pero Salina es un personaje la mar de interesante, y complejo. Es, en apariencia, un modelo del Übermensch, dueño y señor feudal. Ante su voluntad se pliegan todos, familia, lacayos y los que antiguamente serían los siervos del feudo. Sin embargo, él no es nada más que un hombre, o quizá más, un pesimista, quizá cortado con un patrón schopenhaueriano demasiado estricto. Por que Salina sabe que su mundo se acaba, que ya no hay sitio para él, y decide ir apartándose, poco a poco. Ya ha cumplido con creces su obligación como Salina, y es la hora de que las nuevas generaciones de la familia tomen el relevo, personalizado en su sobrino Tancredi, un hombre de su época, que sabe adaptarse a las nuevas circunstancias.

Toda la obra tiene un aire francamente decadente, desde el propio Salina hasta esos palacios en los que transcurre parte de la obra, medio abandonados. La sensación es extraña... y poco a poco esa decadencia, el pesimismo de Salina va calando, vas viendo apagarse a un personaje que sabe hacerse un hueco en la mente del lector. No quiero estropear el final a ningún posible lector, aunque sea previsible... la tristeza que se va dejando notar a medida que Salina se deja llevar por ese pesimismo vital cala hondo. Y más al ver el mundo que deja atrás.

lunes, 9 de junio de 2008

¡Gracias!

Estos últimos días, por el bien de mis próximos exámenes, he estado completamente desconectado de Internet. De hecho, he estado completamente desconectado de estos aparatos infernales: los ordenadores. Y la verdad es que ha merecido la pena, en cuanto al incremento en horas de estudio.
Y, para mi sorpresa, me encuentro con que Iarsang me ha dado un premio! El común de los mortales apenas tenemos ocasiones de poder hacer un discurso a la hora de recoger un premio, y no quiero desaprovechar la ocasión. Así, además, tengo una nueva excusa para escribir algo :D
Ver que la gente te lee es el principal aliciente de un blogger. No sentirse dando voces en el desierto. Y, como en la vida real, no hace falta ser el más popular, ni en internet, ni en el instituto. Resulta mucho más satisfactorio tener un pequeño grupo de amigos, de lectores, que sean algo más que entidades anónimas al otro lado de los cables. Y ese pequeño comentario de Iarsang ha sido uno de los momentos más gratificantes que he tenido gracias a este blog. Por una palabra: cercanía. Por algo Last.fm dice que tenemos compatibilidad alta :) Lo mismo que has dicho lo hubiera dicho yo sobre tu blog ;)

Ahora, debería nominar a siete bloggers. Y para hacer las nominaciones, voy a seguir lo que he comentado más arriba, poner a blogs que no solo leo, si no que considero que sus autores son algo más que cajas negras tras un teclado. Me temo que voy a repetir parte de las nominaciones de Iarsang...
  • Knut, por sus post tan exquisitos. Da gusto ver la cantidad de ideas y reflexiones que es capaz de extraer de casi cualquier tema.
  • Clau, por cómo escribe. Me da una envidia terrible. Por el contenido y la forma.
  • Instanton, por sus post sobre ciencia y ciencia ficción, y por la pasión por ambas que se notan en sus artículos
  • Eter, aunque me sienta perdido cuando habla de manga y anime, pero sus artículos sobre música y libros siempre generan comentarios interesantes
  • Mike and Joe. Su blog es bizarría en estado puro.
  • Zapardiel, para que actualice!!!
  • y, finalmente, devolverle el voto a Iarsang.