lunes, 14 de julio de 2008

Cronenberg contra J. G. Ballard

A raíz del artículo de Truffaut contra Henry James, pensé en ir ampliando poco a poco la serie, enfrentando al autor de la adaptación con el autor de la obra. Y, cuando cogí Crash en la biblioteca, pensé que era una oportunidad estupenda.J. G. Ballard

He de reconocer que Cronenberg hace una adaptación muy buena. No sabría si decir que lleva la novela de Ballard a su terreno, por que la novela explota muchas de las fijaciones que Cronenberg ha ido mostrando en su cine, sobre todo en el ciclo de la Nueva Carne (las ideas de la transformación del cuerpo a través de la tecnología), y la violencia. Los personajes de Crash están obsesionados con los accidentes de tráfico, y ven las heridas, las cicatrices producidas en los coches como un nuevo paso en la evolución, la primera etapa de la fusión entre el hombre y la máquina más idolatrada por la humanidad: el automóvil. La novela se estructura como una experiencia iniciática de un trasunto del propio Ballard, un directivo gris, con una extraña relación con su mujer... unidos por una sexualidad un punto enfermiza. Y este es uno de los puntos que diferencian la novela y su adaptación. En la película las escenas sexuales son bastante explícitas, sin embargo, Cronenberg no consigue transmitir la misma frialdad que Ballard al narrarlas, usando un lenguaje lo más científico, o médico posible, con personajes alienados, ausentes, mecánicos.

David CronenbergCuando el personaje de Ballard sufre un accidente de coche, acabará conociendo a un personaje bastante inquietante, Vaughan, obsesionado con los accidentes de tráfico, que irá atrapando a Ballard en su paranoia. Y aquí está la segunda diferencia entre las dos versiones: el Vaughan de Ballard es inquietante, extraño, y a la vez extremadamente magnético, capaz de atraer a la gente a su locura, hacerles partícipes de sus ideas y de sus extraños rituales. Y el Ballard de la ficción es completamente cautivado por él, entrando en su círculo de víctimas de accidentes. A partir de aquí, la historia entra en una espiral de sexo enfermizo, con un fetichismo completamente bizarro por las cicatrices y los automóviles, buscando a través de ellos la nueva carne, las nuevas formas humanas, con estos personajes alejándose cada vez más de su anterior "humanidad", intentando con cada uno de estos rituales sexuales llevar un paso más allá su transformación, su comunión con el vehículo, que los llevará a la búsqueda definitiva de esta unión: el accidente mortal, como la cumbre de su fascinación por los automóviles, el sexo y la muerte.

A aquellos que hayan visto la película, les recomiendo encarecidamente el libro, y vicecersa.

lunes, 30 de junio de 2008

Píldora III: El quimérico inquilino

El otro día me puse a ver "El quimérico inquilino" (The Tenant, en su título original), de Roman Polanski, y no puedo evitar comentarla. Ante algo tan sórdido, tengo que expresarme de alguna manera.

[La entrada no va a ser muy extensa, pero aviso: si alguien tiene ganas de ver la película sin que le jodan el argumento, no debería seguir leyendo, habrá inmisericordes spoilers.]
El Quimérico InquilinoLa historia comienza de una manera aparentemente trivial: Trelkovsky, un apocado ciudadano francés de origen polaco (lo cual, en Francia, significa más problemas que si sólo fuera francés), interpretado por el mismo Polanski, que busca un apartamento donde vivir. Pero, cuando encuentra uno que es de su gusto, descubre que hay una extraña historia detrás: la anterior inquilina, Simone, trató de suicidarse poco antes, y aún está agonizante en el hospital. Así que Trelkovsky, una vez apalabrado el piso con el dueño, va a hacerle una visita al hospital. En el hospital conoce a una de las amigas de la antigua inquilina, y poco a poco, tras la inevitable muerte de la suicida, comienza a obsesionarse con Simone. Además, los inquietantes vecinos de Trelkovsky comienzan a hacerle la vida imposible, culpándole de todos los males que pasan en el vecindario, asediándole con críticas continuas. Y, mientras vive en el apartamento, va descubriendo y aceptando como propia la vida de Simone. Empieza por seguir con su tradición de desayunar en el mismo bar, fumar los cigarrillos que ella fumaba, y con cada uno de estos actos va desplazando su personalidad, cada vez más en crisis por el ambiente agobiante, claustrofóbico, creado por los vecinos de Trelkovsky, cada vez más empeñados en atacarle. Y el resultado es la ruptura de la mente de Trelkovsky, que va a ser sustituída por la imagen que ha ido creando de Simone, travistiéndose para tratar de convertirse en ella. Su paranoia es cada vez mayoPolanskir, creyendo que los vecinos conspiran para volverle loco, o para matarle. Los vecinos hicieron que Simone se suicidara, y, por lo tanto, Trelkovsky, ahora convertido en Simone está pasando por lo mismo que pasó ella, está sufriendo el acoso de los vecinos que quieren hacer que se mate. Y en un extraño bucle, finalmente Trelkovsky desaparece, y el nuevo Trelkovsky-Simone vuelve a arrojarse por la ventana, para cerrar con el suicidio del nuevo inquilino la extraña relación de parásito mental.
Una historia completamente bizarra, inquietante, no sólo por ver cómo la locura se va apoderando del personaje, si no por la sensación opresiva que transmite la película, desde los vecinos tocapelotas hasta un París sórdido, oscuro y sucio, lejos de la imagen que suele aparecer en las películas.

Recomiendo a mis escasos lectores que vean la peli, y, si quieren, un análisis mucho más elaborado en la Sesión Golfa de Mondo Zombie.

sábado, 21 de junio de 2008

Píldora II: el Lobo

Hace unos días, pasé por la biblioteca de mi barrio para cogerme el primer tomo de Lobo Solitario y su Cachorro. No era para leérmelo, si no para prestárselo a un amigo, fan irredento del manga y el anime, para que tuviera una referencia de un manga distinto a los shonen que suelen llegar hasta aquí, un manga histórico (tiene ya casi ¡40 años!) y, desde luego, una filosofía, una ética y estética bastante diferente a las series más modernas.

Tenía ganas de hablar de esta serie. Empecé con algo pequeño aquí, pero quizá el formato de fotolog no deje explayarse demasiado, y tampoco es demasiado flexible. Además, y, sin que sirva de precedente, tenía ganas de darle más vueltas a la idea, quizá desarrollarla un poquito y sacarle algo más de jugo.

La obra de Koike y Kojima se ha convertido en un objeto de culto, en una referencia estética, muy deudora de los chambara de los años 50 y 60 en Japón, de las películas de samurai de Kurosawa, y de la que es directamente deudora toda la oleada de spaghetti western. El ritmo pausado en las escenas de acción, la expresión en viñetas de los duelos, lentos, silenciosos, esa manera de provocar la tensión que habrá de resolverse en un instante, apenas visible, tras el cual el tiempo vuelve a fluir. Quizá sea difícil ponerlo por escrito, pero todos tenemos esas imágenes en mente, si no con samurai, al menos sí con Clint Eastwood :) Así, todo es muy visual, bastante cinematográfico. Pero no todo son estáticos duelos y dramatismo visual. También hay otros apartados más intimistas, una narración bastante más costumbrista, y no tan influenciada de manera secundaria por John Ford, a través de Kurosawa. Escenas que transcurren en el inflexible mundo de la oligarquía samurai, con su rígido modo de comportamiento, sus reglas de honor y sus lugares comunes, pero también, el Lobo Solitario es un forajido, un hombre fuera del sistema, y por lo tanto también convive con lo más sórdido de la sociedad de la época, sean prostitutas o la nobleza oculta de los yakuza. Y quizá esto sea un lugar común más, pero se acaba viendo cómo al comparar ambos modos de vida, quizá el aparentemente impecable samurai no sea más que una personal moralmente incapaz, comparada con aquellos que han de buscarse la vida bajo el control de su casta guerrera. O, al menos, la gente que decide vivir la vida por vivirla, en lugar de por cumplir un código.

Por que el código del bushido es un tema recurrente en el manga. No para el Lobo, que sigue su propio código, si no para los que contratan sus servicios. Y es que Ittō Ogami es un sicario, un antiguo samurai al servicio del shogun, es decir, un guerrero-funcionario del más alto rango, que tras una oscura conspiración ha caído fuera de la ley y de la sociedad. Uno de los mejores guerreros del país se ha visto convertido en un rōnin, y ha decido vender su espada. Su única condición es saberlo todo acerca de la misión que le encomienden. Pronto consigue una enorme fama, debido a su implacabilidad y a su eficiencia. Sus encargos no son cumplidos sólo mediante la espada, si no a través de su astucia. No en vano es el Lobo Solitario. Acompañado de Daigoro, su hijo, el cachorro del Lobo. El padre y el hijo han escogido la senda del asesino, el camino al infierno, y este es uno de los temas centrales de la serie, la aparente crueldad del padre al arrastrar a su hijo de apenas tres años en su vida de sicario. Sin embargo, quizá el camino del asesino sea el único camino recto en una sociedad tan enferma como el Japón feudal. El Lobo hace vivir a su hijo según su código, pero, al fin y al cabo, le está enseñando a vivir según un sistema de valores propio, no según el sistema dictado por alguien hace cientos de años. Le está enseñando a vivir, a apreciar la vida y a no dejar que unas normas absurdas te guíen a la muerte, por un concepto tan frío e inhumano como el honor.

Pero, aparte de esta historia en torno a honor y deshonor, bushido y vida, hay algo más. Hay una historia épica, en la que un hombre ha de abrirse paso en un mundo desquiciado, violento, con su habilidad con la espada y su astucia. Cada una de las historias y de los duelos es apasionante, y tremendamente adictivo. Es difícil hablar de esta sensación. Y creo que sólo puedo hacerlo de una manera: coged un tomo, y leed :)

lunes, 16 de junio de 2008

Puertas al campo

Ha sido mi costumbre, que no mi principio, no comentar, o no prestar demasiada atención a los hechos de actualidad en este blog, pero ha habido una noticia de la que creo merece la pena hablar. Hace unos días, nos llegaba una noticia, que no por esperada, resulta menos chocante: la Unión Europea quiere hacer una regularización de los bloggers. Es decir, que quien tenga un blog, tenga que identificarse con nombre y apellidos. En principio es algo voluntario, pero es un principio que ya provoca resquemor...

¿a qué teme la Eurocámara? Según sus palabras, o al menos la de Marianne Mico, la eurodiputada que ha propuesto esta medida
No consideramos los blogs una amenaza, pero es cierto que están en posición de contaminar considerablemente el ciberespacio

Contaminación. Contaminación informativa. ¿Acaso proviene de los blogs? Yo no tengo muy claro eso. En la radio tenemos un claro ejemplo de agente contaminante, con nombre y apellidos. ¿Los nombres y apellidos, hacen más fiable esta información? Lo dudo. En una época en la que el periodismo parece en crisis, la solución no debería ser la huida hacia adelante, y mucho menos un ataque hacia lo que parece un nuevo horizonte en las maneras de comunicarse y buscar información. Los medios están siempre en la mirilla, cada vez es más visible sus tendencias, y sus manipulaciones. Sea el locutor venenoso de la Iglesia, los inventos de El Mundo y el 11-M o los telediarios de Gabilondo en Cuatro, la información que nos dan es cada vez menos fiable, más manipulada y servil. No existe la opinión para un periodista, obligado a seguir lineas editoriales, le gusten o no. La libertad está ahí afuera, en Internet, en un lugar donde cada uno puede escribir lo que quiera, y, si es confiable o no, ha de superar una criba importante: la posibilidad de contrastar lo leído en apenas un par de clicks.

A los medios los asusta Internet, por que avanza a un ritmo que no pueden seguir. Sus modelos de interactividad son claramente fallidos, y su apariencia tan 2.0 es sólo eso, apariencia. Basta con ir a una noticia de la edición virtual de El País, normalmente muy mal redactadas, con un aspecto descuidado y faltas de ortografía imperdonables. Abajo, hay un botoncito: "Corregir". Para ilustrar el funcionamiento de este botón, un pequeño ejemplo: el 21 de Mayo se publicó esta noticia, donde, otras erratas aparte, hablan de un tal "Millán Astral", en lugar de Millán Astray. Ante ese fallo, iluso de mí, usé ese botón. ¿Resultado? Un mes después, ahí sigue.
¿Qué demuestra esto? A los medios les asusta el diálogo con sus lectores, oyentes, espectadores. Prefieren ignorarlo. ¿Y quienes más están asustados? Parece que los gobiernos de la Unión Europea. Todos ellos tienen sus medios de comunicación, con los que libran sus batallas, dirigiendo el pensamiento de sus votantes o cargando contra los medios de la oposición. Pero ahora, han salido miles de nuevos puntos de información en tierra de nadie. Mauro Entrialgo lo dice en pocas palabras en esta viñeta:
Clic para ver la tira, que no entra en blogger

viernes, 13 de junio de 2008

Píldora I

Tengo unas cuantas ideas en mente. No sé si van a dar demasiado de sí a la hora de desarrollarlas por escrito, de ahí el nombre de píldoras. Espero ir desgranándolas poco a poco a lo largo del periodo de exámenes, que como todos sabemos es cuando más tiempo se dedica a procrastinar.

LampedusaEsta primera píldora va para Lampedusa, y su Gatopardo. Había leído algo sobre él en ese pequeño volúmen de biografías noveladas de literatos de Javier Marías, Vidas Escritas. Un hombre solitario, que dedicó toda su vida a leer, a ejercer de intelectual bohemio, y que dejó al mundo esta única obra póstuma.

Es fácil acusarle de elitismo. De hecho, es una acusación que no se puede negar. Fue uno de los últimos exponentes de una nobleza en franca decadencia, que se veía superado por el curso de la historia, dejándole sólo con su orgullo anclado en un pasado desvaneciente. Por que Lampedusa es el Gatopardo, o más bien, Lampedusa querría ser el Gatopardo, Fabrizio, el príncipe Salina. Por que Lampedusa sólo puede mirar a la historia y verla pasar, de ahí su vida recluída en los libros, como el viajero que ha perdido el tren, y desde el andén lo ve marchar. Pero Fabrizio es distinto. Es un hombre de carácter, alguien que hace tangible la idea de nobleza, al menos la idea nostálgica que podemos tener en nuestro tiempo.

Salina ve la decadencia de su mundo, la caída de la aristocracia con el final del siglo XIX, pero no se deja arrastrar por la corriente, al menos, no quiere desaparecer, aunque en el fondo sepa que está condenado a ello. Pero Salina es un personaje la mar de interesante, y complejo. Es, en apariencia, un modelo del Übermensch, dueño y señor feudal. Ante su voluntad se pliegan todos, familia, lacayos y los que antiguamente serían los siervos del feudo. Sin embargo, él no es nada más que un hombre, o quizá más, un pesimista, quizá cortado con un patrón schopenhaueriano demasiado estricto. Por que Salina sabe que su mundo se acaba, que ya no hay sitio para él, y decide ir apartándose, poco a poco. Ya ha cumplido con creces su obligación como Salina, y es la hora de que las nuevas generaciones de la familia tomen el relevo, personalizado en su sobrino Tancredi, un hombre de su época, que sabe adaptarse a las nuevas circunstancias.

Toda la obra tiene un aire francamente decadente, desde el propio Salina hasta esos palacios en los que transcurre parte de la obra, medio abandonados. La sensación es extraña... y poco a poco esa decadencia, el pesimismo de Salina va calando, vas viendo apagarse a un personaje que sabe hacerse un hueco en la mente del lector. No quiero estropear el final a ningún posible lector, aunque sea previsible... la tristeza que se va dejando notar a medida que Salina se deja llevar por ese pesimismo vital cala hondo. Y más al ver el mundo que deja atrás.

lunes, 9 de junio de 2008

¡Gracias!

Estos últimos días, por el bien de mis próximos exámenes, he estado completamente desconectado de Internet. De hecho, he estado completamente desconectado de estos aparatos infernales: los ordenadores. Y la verdad es que ha merecido la pena, en cuanto al incremento en horas de estudio.
Y, para mi sorpresa, me encuentro con que Iarsang me ha dado un premio! El común de los mortales apenas tenemos ocasiones de poder hacer un discurso a la hora de recoger un premio, y no quiero desaprovechar la ocasión. Así, además, tengo una nueva excusa para escribir algo :D
Ver que la gente te lee es el principal aliciente de un blogger. No sentirse dando voces en el desierto. Y, como en la vida real, no hace falta ser el más popular, ni en internet, ni en el instituto. Resulta mucho más satisfactorio tener un pequeño grupo de amigos, de lectores, que sean algo más que entidades anónimas al otro lado de los cables. Y ese pequeño comentario de Iarsang ha sido uno de los momentos más gratificantes que he tenido gracias a este blog. Por una palabra: cercanía. Por algo Last.fm dice que tenemos compatibilidad alta :) Lo mismo que has dicho lo hubiera dicho yo sobre tu blog ;)

Ahora, debería nominar a siete bloggers. Y para hacer las nominaciones, voy a seguir lo que he comentado más arriba, poner a blogs que no solo leo, si no que considero que sus autores son algo más que cajas negras tras un teclado. Me temo que voy a repetir parte de las nominaciones de Iarsang...
  • Knut, por sus post tan exquisitos. Da gusto ver la cantidad de ideas y reflexiones que es capaz de extraer de casi cualquier tema.
  • Clau, por cómo escribe. Me da una envidia terrible. Por el contenido y la forma.
  • Instanton, por sus post sobre ciencia y ciencia ficción, y por la pasión por ambas que se notan en sus artículos
  • Eter, aunque me sienta perdido cuando habla de manga y anime, pero sus artículos sobre música y libros siempre generan comentarios interesantes
  • Mike and Joe. Su blog es bizarría en estado puro.
  • Zapardiel, para que actualice!!!
  • y, finalmente, devolverle el voto a Iarsang.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Una vez más...

De nuevo, este blog ha sufrido una temporada de inactividad total. Quiźa se note más aún tras el relativamente prolífico Abril Y, además de prolífico, bastante más tranquilo, en todos los aspectos, con lo cual pude dedicar bastante más tiempo, no sólo a escribir, si no también a pensar sobre qué escribir. Como Mayo ha sido más ajetreado, he tenido mucho menos tiempo para lo segundo, que es al fin y al cabo lo más importante a la hora de sentarse ante el teclado. No es que necesite un guión demasiado sólido para escribir una entrada, pero sí al menos algún tipo de idea guía, alguna temática que me permita tener un "asidero mental", un tema al que agarrarme a la hora de escribir y no perderme en divagaciones. O por lo menos no perderme demasiado.

¿Y cuál es la idea de hoy? No sé si llamarla idea. Sólamente son las ganas de escribir algo. La sensación de abandono del blog, o llamémosla remordimientos, o responsabilidad. Aunque tampoco hay que excederse. También puede ser que mantener este blog sea un pequeño ejercicio de catarsis. Una manera de ordenar pensamientos o reflexiones. Normalmente me limito a anotar mi opinión sobre algún libro, o alguna película puntual. A veces son cosas que me han parecido interesantes, otras, no tanto. Pero también me gusta esto: la página en blanco. El reto de sentarse ante esta máquina y, a partir de un pequeño hilo, ir tirando y tirando, intentar deshilvanar la madeja, ver sus nudos, ver hasta donde llega. O hasta donde puedo llegar yo mismo. Un ejercicio libre de divagación, sin asideros, notar el vértigo de la página en blanco, de esa especie de abismo al que nos asomamos cada vez que intentamos crear algo.

Así que, tras haber escrito esto, no me quedan demasiados temas que tratar. Mi ritmo de lectura se ha visto seriamente afectado por el descubrimiento de Google Reader. Gran parte del tiempo que antes dedicaba a leer lo estoy invirtiendo en un montón de blogs que he ido descubriendo, de los cuales he puesto alguno en la categoría de "Lecturas", a la derecha del blog. La pila crece y crece, y los libros a medias se van amontonando en la mesilla. Pero ya estoy viendo la luz al final del túnel. Apenas me quedan unos pocos capítulos para acabar con los dos libros que más se han enquistado, y espero que una vez haya terminado con ellos, el ritmo vuelva a aumentar.

jueves, 24 de abril de 2008

El peso y el todo (III)

En la segunda parte de este análisis, Thermidor dijo en un comentario:
"Tomás y Teresa tendrían que hablar sobre que tipo de relación quieren mantener".
Bien, esto es una interesante reflexión. Es una muestra de cómo solemos volcar nuestros sentimientos en una creación literaria, cómo podemos empatizar con unas ideas, con unos entes completamente etéreos, inexistentes. El propio Milan Kundera dice en la novela:
"Sería estúpido que el autor tratase de convencer al lector de que sus personajes están realmente vivos. No nacieron del cuerpo de sus madres, sino de una o dos frases sugerentes o de una situación básica".
Cada uno de nosotros se proyecta sobre los personajes, es ineludible tratar de meternos en su piel, o al menos, eso es lo que han intentado la gran mayoría de los novelistas. Los personajes de una novela son proyecciones, ideas que van tomando forma:
"Los personajes de mi novela son mis propias posibilidades que no se realizaron [...] cada uno de ellos ha atravesado una frontera por cuyas proximidades no hice más que pasar. Es precisamente esa frontera (la frontera tras la cual termina mi yo), la que me atrae"
Una vuelta más a las ideas de Nietzsche. La vida, aunque se haya de repetir infinitas veces, sólo se vive una vez. Sólo tenemos una oportunidad, un camino. Ante las infinitas posibilidades que se nos plantean en la vida, sólo podemos escoger una, decisiones a ciegas. Como dice el autor, es como representar una obra de teatro sin haber ensayado:
"El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. ¿Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. Einmal ist keinmal. Lo que solo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre solo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto."
Bien, (¿fieles?) lectores, llevo tres entradas dando vueltas y más vueltas a una serie de conceptos básicos, y sus consecuencias en la vida de Tomas y Teresa. Como dije en la entrada anterior, quería escribir sobre cómo la política es tratada en la novela, pero el comentario de Thermidor me hizo cambiar de idea. Feedback :) Tratar de desarrollar por escrito una idea lleva a esta especie de escritura espiral, al planteamiento inicial de la idea y a su refinamiento.

La idea de la necesidad, del imperativo es la que ha llevado a Tomas y Teresa a necesitarse el uno al otro. Teresa, por que se ha entregado completamente a él, y Tomas por que sabe que ella no podría vivir sin él. Sabe que su vida está en sus manos, y su encaprichamiento inicial pasa a ser algo más, algo que ha echado raíces en su alma: la compasión, sentir el dolor de Teresa, su angustia multiplicada. Quiere cuidarla, trata de hacerla ver que sus infidelidades son asuntos triviales, pero no lo consigue. Ella quiere pensarlo, pero no puede. Tomás lo es todo para ella, y ella no soporta compartirlo, aunque sabe que a la única a quien él ama es a ella. Pero se siente rodeada de las amantes de Tomás. Toda su vida ha sido tratar de emerger de la vulgaridad que la rodeaba, huir de la monotonía, de la uniformización de la sociedad. Por eso Tomás representa tanto para ella, por ser la oportunidad de vivir como ella misma, no como una parte cualquiera de la masa. Pero Tomás la devuelve al fango, a la medianía, la pone a la misma altura que el resto de mujeres. Rodeada de sus decenas de amantes Teresa no es nadie, nada la diferencia del resto. Teresa sufre por celos y por su pérdida de identidad, su autodestrucción. Y Teresa quiere quitarle peso a las infidelidades de Tomas, quiere creerle, por que sabe que su sufrimiento también él lo vive, por que sabe que se ha convertido en una carga para él, y no quiere ser una carga. Sólo quiere ser Teresa. Quiere que Tomas viva su vida, que puedan vivirla juntos. Sin embargo, al igual que Tomas no puede (o no quiere) controlar sus impulsos, Teresa no puede evitar su sufrimiento, y va a acabar convirtiéndose en el principal imperativo de la vida de Tomas. Él creía en su destino como médico, en su capacidad de salvar a la gente. Sentía la llamada mesiánica de la cirugía. Sin embargo, por amor a Teresa, y por oponerse al régimen renunciará a todo.

Y, esta vez sí, la política para una nueva entrada

sábado, 19 de abril de 2008

La Zona

Aprovechando un ciclo sobre Tarkovski en la Facultad de Filosofía, el otro día pude ver Stalker, una película (libremente) basada en el relato Picnic junto al camino, de Arkady y Boris Strugatsky.

Stalker: Alexander Kaidanovsky y Andrei TarkovskyTratar de analizar esta película es algo que escapa de mis capacidades. No tengo el suficiente bagaje cinematográfico como para llegar a diseccionar la obra del maestro ruso. Así, creo que no entraré en aspectos técnicos. Dejemos esto en una simple reflexión.

El Stalker es un personaje extraño, una especie de místico, viviendo en un infierno miserable, sucio, opresivo. ¿Acaso no se siente oprimido Tarkovski? Oprimido por el enorme peso del estado, el peso de la Unión Soviética contra uno de sus mayores creadores. Oprimido por la desgracia que rodea el proyecto, por una película que tiene que rodar dos veces después de que los rollos de la primera película se estropearan.

Tarkovski es un cineasta incómodo para el régimen. Sus películas gustan al público del Imperio, pero no demasiado a sus autoridades. Y quizá sea Stalker una de las que menos les gustase, una película protagonizada por un hombre rodeado de un aura de santidad, un místico, un guía en el camino del espíritu en un régimen ateo y material.

Las localizaciones de la película son sobrecogedoras, desde el infierno industrial en que vive el Stalker, a la desolación absoluta de La Zona. Enormes complejos industriales, una ciudad cubierta de humo, residuos tóxicos, el agua y el aire son venenosas, y esto acabaría afectando a parte del equipo: el mismo Tarkovski sufriría poco después un cáncer que acabaría con él.

Con todo esto, se nos muestra el mundo real: sucio, degradado, miserable. Pero el Stalker puede guiarnos fuera de él, llevarnos hasta La Zona. En la película, el Stalker ha de guiar dentro de la zona a dos personajes, dos representaciones arquetípicas: el artista, cínico, de vuelta de todo y en busca de su inspiración, y el científico, rígido, metódico, a la búsqueda de algún tipo de bien superior.

¿Y qué buscan en la zona?

En teoría, buscan el corazón de la zona: una habitación que puede hacer realidad tus deseos. La Zona es un lugar extraño, y para llegar hasta esta habitación han de atravesarla, obedecer sus caprichos a través de la guía del Stalker, que es el único con el poder de "empatizar" con la veleidosa voluntad de la zona, y acatar sus extrañas maneras como la única manera de sobrevivir. Y es que La Zona es un lugar peligroso, y no cumplir con su voluntad puede conducir a la muerte. ¿No es esta una extraña reflexión de las grandes religiones mayoritarias?
El Stalker, conocedor de la mística y la ritualística, guía y salvador por la gracia de una instancia superior. Él ha de guiar a dos almas descarriadas a través del camino recto, a través de los recovecos de los extraños rituales, como una prueba: para el literato, tratar de vencerlo mediante la exasperación... en el fondo, desprecia al Stalker, y desprecia sus rituales, se cree por encima de sus compañeros. Y para el científico, como una prueba de misticismo, algo opuesto a su mentalidad rígida de hombre metódico y racional. Al final, la prueba, el ritual, no consigue doblegar al escritor. Ha superado su propia prueba interna. Ya no necesita a La Zona, no necesita su cámara de deseos. El Stalker, como guía místico lo ha hecho enfrentarse a sí mismo, mirar a la muerte y a su propia destrucción cara a cara. Ha comprendido qué hay en La Zona, cuál es su verdadero poder: La Zona no concederá los deseos que le pidas, si no aquellos que se esconden en lo más oscuro de tu alma, aquello que verdaderamente anhelas.

Esa es la guía del Stalker, la guía hacia lo que verdaderamente deseaban, un guía hacia el fondo de su alma. La Zona sólo es un instrumento para esta búsqueda.

(Imágenes de dominio público obtenidas de la Wikipedia)

viernes, 18 de abril de 2008

El peso y el todo (II)

Sobre "La insoportable levedad del ser", de Milan Kundera. Segunda parte

En la anterior entrada he intentado dejar planteada parte de la base que va a conducir el relato. Una vez planteado esto, podemos hablar un poco de la trama, o al menos, de los hilos que van a conducir el relato, pues en ocasiones es más interesante el envoltorio, o la meta-historia que la propia historia en sí, ya que esta sirve para plantear alguna interesante reflexión, vital, moral o filosófica. Todo gira alrededor de cuatro personajes: Tomas, Teresa, Sabina y Franz.

Sobre Tomas y Teresa recae la mayor parte de la narración, y son ellos los que han de soportar la dualidad entre el peso implacable del destino y la ligereza de la casualidad, cada uno a su manera, desde el momento en que se conocen, hasta el final. Tomas es un importante cirujano de Praga. Teresa una camarera de una pequeña ciudad. Un día, Tomas, por una serie de casualidades, acaba en el bar en el que trabaja Teresa. Tomas es un mujeriego irredento, y no tarda en conquistar a Teresa. (ya hemos mencionado las casualidades) Cuando Tomas vuelve a Praga, está convencido de la fugacidad de su relación con Teresa, y, sin embargo, poco después, ella aparece en su puerta. Se ha enamorado de él, y a partir de ese momento, sólo vivirá por y para Tomas.

Su encuentro es producto de las casualidades. Tomas representa la visión más estricta del peso del destino. Su destino viene marcado por su condición de mujeriego, por su pulsión de relacionarse con cualquier mujer que se encuentre, y el cúmulo de eventos que le conducen hasta Teresa no son suficientes para vencer el destino. Para Teresa, estas casualidades son su destino: todo en su vida ha sido una preparación para encontrarse con Tomas. Tomas es la luz que entra en su vida gris, la fuerza que la libera de la medianía de su vida, su enlace con un nivel superior de existencia. El destino la ha atado a Tomas, Tomas es su carga, un peso que la sepulta. Ha de cargar con el peso de su amor por Tomas, amor convertido en una fuerza destructiva por las infidelidades de Tomas. Él también está enamorado de ella, pero también está atado al destino, como está atado a Teresa. Está atado a una mujer que la casualidad ha puesto en sus manos, débil, indefensa, necesitada. Ella depende de él para vivir. Esta es la relación que define la insoportable levedad del ser.

Creo que esta entrada ha quedado más enrevesada que la anterior. Para la próxima, quizá hable de algunos de los aspectos políticos.